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Cádiz

Altadis desmantela su fábrica gaditana

  • La empresa tabaquera entregó ayer las secuencias de pago a los últimos trabajadores que quedaban y las naves se quedan totalmente vacías

La puerta principal de la fábrica de Altadis está situada frente a un tanatorio como ironía del destino. Ayer el funeral era por una fábrica centenaria que cierra en Cádiz o más bien por la liquidación de los últimos trabajadores que quedaban. El cierre oficial no se producirá hasta mañana miércoles pero ahora mismo Altadis son sólo naves vacías sin alma y sin personas.

Los periodistas que estaban en la puerta cubriendo la crónica de una muerte anunciada, veían salir de vez en cuando vehículos que transportaban bienes de la que en su tiempo fue la factoría más importante de Tabacalera. Sobre estos vehículos que tenían letreros de chatarrerías iban, entre otras, maquinaria de transporte. El mobiliario también se ha ido donando a entidades que lo han ido solicitando y ha ido desde máquinas, a mesas, sillas y ordenadores. El 90% estaba ya ayer fuera de la fábrica.

Los últimos 14 trabajadores que tenían que ser prejubilados recibieron ayer las secuencias de cobro personalizadas hasta el día de su jubilación. Ese era el final y ya no había marcha atrás. El presidente del comité de empresa de Altadis en Cádiz, José Luis Marín, tuvo un sentimiento muy distinto al que se esperaba cuando se imaginaba su último día de trabajo: "No puedo estar nada contento".

Ellos se marchan con una prejubilación con buenas condiciones como él mismo reconocía. Después quedan las ocho personas que no llegaban a la edad de prejubilación, que se ha situado entre los 51 y 55 años.

De ellos, cuatro se incorporarán a la fábrica de Logroño el día 1 de julio, tal y como refleja la carta que han recibido de la empresa. Según la dirección de Altadis, dos han pedido la baja voluntaria, otro ya está trabajando en Hamburgo y uno más irá a la central de la compañía en Madrid.

En el otro lado se encuentra la incertidumbre que se cierne sobre los empleados de las empresas auxiliares que han venido desempeñando su labor en Altadis. Según José Luis Marín, hay unos 30 que se encuentran afectados por el cierre de áreas como la seguridad, limpieza, jardinería y mantenimiento. Ellos se han quedado fuera de cualquier tipo de acuerdo y es la parte débil y "casi olvidada" como uno de los afectados decía, de este proceso que ha acabado en cierre.

Desde que se anunció que la factoría iba a ser cerrada se han trasladado unos 22 millones de kilos a la fábrica que la empresa perteneciente a Imperial Tobacco tiene en Le Havre (Francia). En el día de ayer ya no quedaba un gramo del producto con el que se ha trabajado desde hace muchos años en la capital gaditana. Poco antes la planta de Cádiz producía a diario 600 cajas de tabaco expandido de 36 kilos cada una que iban dirigidas principalmente a la fábrica de Logroño para su tratamiento.

Y es que tras la adquisición de Altadis por Imperial Tobacco estas instalaciones sufrieron una reestructuración, cerrando en junio de 2009 la línea de producción de tabaco reconstituido y, en diciembre del mismo año, se procedió a la extinción de la planta de preparación de liga. De este modo, la fábrica quedó como centro logístico y con una única línea de tabaco abierta: la de tabaco expandido.

Mientras tanto, una vez que ya el cierre es cuestión de horas, los secretarios provinciales de Comisiones Obreras y UGT, Dolores Rodríguez y Francisco Andreu respectivamente, calificaron de "lamentable" el hecho del fin de la actividad y volvieron a hacer un llamamiento sobre la necesidad de "inversiones para la reindustrialización de la provincia".

En rueda de prensa recordaron que la actividad tabaquera "ha sido tradicional" en la provincia gaditana, señalando que el cierre de Altadis "pone más en la primera línea la necesidad de inversión pública y privada para reactivar la industria en la provincia", que recuerdan que tiene un índice de paro en torno al 41%.

Así, Andreu enfatizó la necesidad de un "plan específico para Cádiz" y ha confiado en que el anunciado programa de Inversiones Territoriales Integradas (ITI) sea "un acierto" y no se utilice para la confrontación política electoral".

Para hoy está prevista la llegada de algunos directivos británicos a la planta de Cádiz, en la víspera del cierre definitivo.

Ahora la incógnita será saber qué va a ocurrir con el suelo. Una de las principales posibilidades es que la Zona Franca lleve a cabo su ampliación del recinto fiscal por estos terrenos, para lo cual el Consorcio ya ha tenido algunos contactos con Altadis. La otra posibilidad, menos clara, es para usos administrativos de la Junta de Andalucía.

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