Susana Gordillo, coctelera de Aleph: “Mi carta de cócteles es Cádiz vista por los ojos de una gaditana”

Contenido ofrecido por Hotel Olom

Susana Gordillo entiende cada cóctel como un acto de expresión y de recuerdo

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La bartender descubrió en la mixología un lenguaje artístico.
La bartender descubrió en la mixología un lenguaje artístico.

06 de marzo 2026 - 07:25

En la cuarta planta del Hotel Olom, con la Catedral de Cádiz marcando el horizonte, Aleph Cocktail Club se alza como un refugio entre tejados donde la tradición gaditana se transforma del plato al vaso. Detrás de catorce creaciones tan sugerentes y tan gaditanas como La Barraca, La Guapa, La Viña o Parque Genovés, nombres que evocan inequivocamente rincones, historias y memoria colectiva de la ciudad, está Susana Gordillo. Llegó por casualidad a la coctelería en octubre de 2023 y terminó muy pronto descubriendo en la mixología un nuevo lenguaje artístico. Formada en Bellas Artes y Diseño Gráfico, esta jovencísima bartender entiende cada cóctel como un acto de expresión y de recuerdo: una forma de “cocinar” emociones. donde la memoria es ingrediente esencial.

“Siempre he dibujado, pintado y diseñado. De repente, entendí que podía convertir mi trabajo en una forma de arte. La coctelería me permite expresarme. Al final, cuando combinas ingredientes no solo conectas con el cliente, también contigo misma. En cada cóctel dejas un poco de lo que eres”, confiesa.

Pregunta.–Sus cócteles están muy ligados a recuerdos de su infancia y juventud. ¿Cuándo descubre que la memoria también puede mezclarse en una copa?

Respuesta.–Cuando empecé a ejecutar mis primeros cócteles aquí. Ahí entendí que se puede dejar parte de una misma en un vaso. Entonces quise que mi primera carta reflejara mi pasado, mi infancia… porque al final todo empieza ahí. Es Cádiz vista por los ojos de una gaditana. Todo ello con ingredientes de la tierra, identidad, y momentos especiales.

P.–¿Qué sabores, olores o momentos de su infancia aparecen con más frecuencia en sus creaciones?

R.–Al elaborar la carta me hacía siempre la misma pregunta: “¿Qué es Cádiz para ti?” Y lo primero es el mar. Por eso, tenía que estar el matiz salino, la acidez del sol de verano, los sabores refrescantes de las playas. A eso hay que unir que Cádiz es una ciudad muy aromática. Un simple paseo por el Parque Genovés, La Alameda, Plaza Mina, por ejemplo, despierta el olfato a cualquiera.

P.–¿Y cómo lleva esas sensaciones, esos recuerdos a la carta?

R.–La verdad es que le puse mucha pasión, mucha ilusión. Para ello, literalmente, abrimos el baúl de fotos en casa. Lo hice con la familia, mirando imágenes de parques, de la playa, de momentos concretos…y a partir de ahí decidí que quería contar un determinado recuerdo.

R.También quise incluir historias de mi abuelo. Era un gaditano de La Viña. Te hablaba de las castañas, de los antiguos pescadores, de la gente que aún vende el cartuchito por la calle… Cádiz y los gaditanos tienen mucho que contar. De esta forma, recopilando recuerdos familiares, junto con el álbum, me dije con esto hay que hacer algo, sobre todo, para que la identidad de Cádiz y sus gaditanos estén presentes.

P.–Por tanto, es autobiográfica.

–Muchísimo. Es una carta autobiográfica, pero también es un paseo por Cádiz. Y no solo por mi barrio, La Viña: también aparecen Santa María, La Caleta, el Parque Genovés, el cine… Yo creo que lo importante es reflejar el corazón, el alma y la historia propia. Ahí o te sale muy bien o muy mal… pero su importancia radica en que es verdadero.

P.–¿Hay mucha autenticidad en la carta?

R.Sí. Mis creaciones parten de estructuras clásicas, pero las llevo más allá. A veces, el cóctel clásico solo es el punto de partida, a él se le añaden matices, cocina líquida, recuerdos, identidad. Al final, todos resultan originales.

P.–Son catorce los cócteles que ofrece en Aleph, pero háblenos de uno, del dedicado a su barrio, ‘La Viña’.

R.–Como decía anteriormente, tiene que ver con mi abuelo. Por las mañanas, me decía: “Niña, cómete una zanahoria, que te da energía”. Él no era de desayunos contundentes: era de zanahoria aliñá… Y pensé: esto tiene que estar dentro de un cóctel. Y así ha sido.

R.Hacemos una infusión con mezcal y manzanilla de la tierra (La Aurora, de Argüeso), la infusionamos con zanahoria y elaboramos una salmuera de zanahoria aliñá. Luego, coronamos el cóctel con una ‘gilda’ de zanahoria, cebollín y aceituna.

P.–¿Qué le gustaría que sintiera el cliente al probar una de sus creaciones?

–Lo más importante para mí es que el cliente sea capaz de teletransportarse a mis recuerdos. Cádiz es muy bonito y se vive muy bonito cuando se es niño, por eso quiero compartir con ellos esos momentos.

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