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Los hospitalizados y nuevos contagios retroceden varias fases de desescalada

Varias viandantes ataviadas con mascarillas pasean por el centro de Sevilla. Varias viandantes ataviadas con mascarillas pasean por el centro de Sevilla.

Varias viandantes ataviadas con mascarillas pasean por el centro de Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

El optimismo que cundió durante las cuatro fases durante las que transcurrió la desescalada está cambiando a preocupación en los últimos días. Los motivos, aunque estadísticos, empiezan a convertirse en camas ocupadas en los hospitales. En las últimas 24 horas se han registrado los peores datos en el número de nuevos contagios y en el de pacientes ingresados en los hospitales a causa del coronavirus.

Según los datos de la Consejería de Salud y Familias, Andalucía acumula ahora 97 hospitalizados con Covid-19. Habría que situarse en el 30 de mayo, en plena fase 2 de la desescalada, para contabilizar un número tan alto. En aquella fecha había 99 enfermos.

Más atrás habría que remontarse para recontar los 316 positivos por PCR registrados en las últimas horas. Desde el pasado 25 de abril, antes de la fase 2, antes de 0, no se sumaban tantas nuevas personas contagiadas en Andalucía.

Este dato corresponde a un notable repunte de 180 casos más acaecido en un solo día correspondientes a 14 brotes de nueva notificación, repartidos en las provincias de Málaga –ocho–, Sevilla –tres–, Cádiz –dos– y Granada –uno–, para hacer un total de 86 focos activos.

La importancia de los rastreadores

Hasta aquí las novedades numéricas, además del fallecido en Huelva del que dio cuenta ayer Salud. Sin desdeñar el repentino aumento de casos positivos –con unas cifras importantes en Almería (+105 en un día, un tercio del total de nuevos contagios en Andalucía)–, los epidemiólogos insisten en la relativa normalidad de la aparición de brotes y de nuevos contagios en tanto –avisan– estén controlados por los sistemas de vigilancia comandados por los rastreadores.

En este aspecto, el consejero de Salud, Javier Aguirre, informó ayer de la próxima formación de 900 profesionales con objeto de fortalecer la red de vigilancia y aislamiento de los positivos que vayan apareciendo. Es de esperar que esos futuros rastreadores se añadan a las más de 8.000 enfermeras que cifra la Junta de Andalucía, aunque sea un número que ponen en duda sindicatos como CSIF o CCOO, que exigen más contrataciones específicas asociadas al departamento de Epidemiología.

"Nosotros ya habíamos trabajado el tema de los rastreadores con la listerioris de agosto del año pasado, cuando pusimos en marcha todo lo que tiene que ver con rastreo", expuso ayer Aguirre en Onda Cero y que recogió Europa Press, tratando de transmitir una mensaje de tranquilidad a pesar de advertir, día sí y día también, de la preocupación que le inspira la actual evolución de la pandemia en Andalucía: "En Almería, donde el aumento de casos acumulados está por encima de la media del resto de la comunidad andaluza", provincia de la que destacó la capacidad para detectar precozmente los casos de nuevos contagios, es decir, la óptima labor de los rastreadores andaluces.

Evolución de ingresados en los hospitales de Andalucía. Fuente: Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía. Evolución de ingresados en los hospitales de Andalucía. Fuente: Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía.

Evolución de ingresados en los hospitales de Andalucía. Fuente: Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía. / Dpto. de Infografía

El incremento de hospitalizados

Los datos procedentes tanto de la Consejería de Salud como del Ministerio de Sanidad señalan el alto porcentaje de nuevos contagios en franjas de edad más joven, una cohorte etaria más propensa a padecer la enfermedad de un modo leve o aun asintomática –registrada debido a la mayor eficiencia en las detecciones por la labor de los rastreadores–. El paciente medio se sitúa ahora en los 40 años. A esa edad, lo habitual es no sufrir complicaciones.

Cabe reseñar no obstante la aparición de un nuevo periodo en el caso de pacientes hospitalizados, que ha comenzado a ocupar camas de un modo acusado desde el pasado 1 de agosto. Desde los 60 ingresados de aquel día a los 97 de ayer, el alza supone más de un tercio en cinco días.

Atrás quedó el periodo de estabilización en los centros hospitalarios, una etapa de casi dos meses que atraviesa desde mediados de junio a comienzos de agosto en la que los ingresados se mantuvieron entre los 30 y 50 hospitalizados, una estabilidad que cabe achacar a un casi matemático funcionamiento de los rastreos. Antes, debido al estricto confinamiento, la curva de hospitalizados había ido cayendo en picado en Andalucía desde los casi 3.000 ingresados que llegó a ver a finales de marzo.

Ante la posibilidad de que la pandemia se descrontrole como consecuencia de una transmisión fuera del alcance de la vigilancia epidemiológica, el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, volvió a reclamar extremar las medidas de seguridad, aunque, en la línea de Aguirre, mantuvo el mensaje bivalente: "Está bajo control". Lo contrario sería confinar con bisturí.

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