Tercera sesión del juicio por el caso de la perrera de Puerto Real

Los peritos confirman que el Mioflex no está pautado como eutanásico

  • Federico Vilaplana, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Cádiz, y otro especialista señalan que en caso de inducir el fallecimiento de un animal con este relajante muscular, le causaría una muerte agónica

Miembros de la protectora El Refugio con uno de los perros rescatados de la perrera de Puerto Real. Miembros de la protectora El Refugio con uno de los perros rescatados de la perrera  de Puerto  Real.

Miembros de la protectora El Refugio con uno de los perros rescatados de la perrera de Puerto Real. / Román Ríos (EFE)

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La tercera sesión del juicio por el caso de la perrera de Puerto Real ha continuado esta mañana con las declaraciones de más testigos y peritos propuestos tanto por las acusaciones como por las defensas. Entre los especialistas, Federico Vilaplana, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Cádiz, y otro experto veterinario han coincidido en señalar que el Mioflex, un relajante muscular supuestamente utilizado en El Refugio para sacrificar animales, no está autorizado como componente eutanásico.

Vilaplana, que acumula una trayectoria profesional de 36 años, ha explicado que el Mioflex no está reglado para ser utilizado en las eutanasias animales. Es más, ha especificado que está prohibida su aplicación en procesos eutanásicos en mascotas desde el año 1986. El presidente de la institución colegial ha matizado que para administrar “excepcionalmente” Mioflex en animales es necesaria una “prescripción especial”, pues no es un producto veterinario, y que su empleo se limita a unas intervenciones quirúrgicas muy concretas.

El presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Cádiz ha manifestado además que inducir la muerte de cualquier ejemplar con un paralizante muscular, como es el Mioflex, supondría una muerte por asfixia y, por ende, con sufrimiento y dolor.

Por último, Federico Vilaplana ha señalado que muchos veterinarios trabajaban con El Refugio al ser un centro de referencia en la provincia y que nunca había recibido ninguna queja sobre la labor que allí se desempeñaba. Sólo refirió una única denuncia por parte de la asociación protectora Kimba en la que se alertaba de las supuestas irregularidades que se estaban cometiendo en las instalaciones de Puerto Real. Ante esta demanda, Vilaplana ha dicho que el colegio creó una comisión deontológica en la que se interrogó a uno de los veterinarios acusados en este caso (declarado en rebeldía) por la metodología que empleaba en la eutanasias, a lo que éste respondió que sacrificaba a los animales con los productos reglamentarios (sedante y eutanásico).

También ha testificado como perito esta mañana en el juicio otro veterinario que ha vuelto a insistir en la idea de que el Mioflex no es un producto pautado para los sacrificios en mascotas “desde hace más de 20 años”. “Hay medicamentos mejores, más seguros y más fáciles de revertir”.

Este especialista, que también atesora una dilatada trayectoria profesional de 24 años de experiencia como veterinario, ha incidido en que ese relajante muscular, caso de ser administrado en un proceso eutanásico sin previa sedación, causaría una “muerte agónica”.

A preguntas de la acusación particular, el profesional ha calculado que con una única ampolla de Mioflex e inyectando una dosis media de 0,7 miligramos por kilo, se podría inducir el fallecimiento de unos 70 ejemplares aproximadamente; mientras que con otros componentes contemplados por las directivas europeas el número de muertes se reduciría a 10 ó 15 a lo sumo.

Ha sido especialmente relevante el testimonio de una bióloga que se encargó de elaborar el informe de necrosia de varios perros que resultaron muertos durante su estancia en El Refugio en régimen de residencia. A los dueños, una pareja de italianos, les dijeron que sus canes habían perdido la vida tras una pelea con otros perros. Sin embargo, la bióloga ha confirmado que los cadáveres no tenían signos de lucha y que, por contra, el exceso de sangre que presentaban los pulmones y el aspecto anormal de sus hígados denotaban que sus cuerpos habrían sufrido un fuerte shock, posiblemente, tras haberles practicados una eutanasia sin previa sedación.

Otra testigo, miembro de Prodean encargada de fotografiar a los animales de El Refugio para después ponerlos en adopción en la web, ha manifestado que las instalaciones eran deficientes, pues en ellas convivían animales vivos con muertos, grandes con pequeños y sanos con enfermos. A ese hacinamiento, ha indicado, se sumaba la falta de alimentos y de asistencia veterinaria. “Si un perro tenía un accidente en fin de semana, moría desangrado”, ha declarado.

La activista de Prodean ha sostenido que las eutanasias realizadas en la perrera de Puerto Real eran irregulares y las ha calificado de “asesinatos” y “sacrificios crueles”.

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