Los límites del Pregón

Es una cuestión polémica. Hubo buenas intervenciones que se estropearon por no cortar a tiempo

Hoy es domingo de Pasión. Llegan los pregones de la Semana Santa en muchos municipios de las dos diócesis de nuestra provincia. En Cádiz le toca el turno a Juan Mera, cofrade muy conocido. Aparte de sus vínculos capillitas y de su trabajo como profesor en las Carmelitas, es conocido por el teatro, que ha puesto en práctica como director del grupo Candilejas. Eso, para un pregonero, es una ventaja porque domina el escenario. A veces se ha comentado que el pregón tiene una puesta en escena. Sin embargo, es cierto que al final lo que debe predominar es el sentimiento, las vivencias compartidas. Y que eso no siempre se puede representar, porque es lo auténtico.

Por encima de las disquisiciones teóricas que comporta todo pregón, hay que reconocerle a Juan Mera un mérito, afrontado con valentía. Ha prometido un pregón corto, de no más de 65 ó 70 minutos. Esto es lo que le puede durar en un ensayo, que después en el Gran Teatro Falla quizá se alargará un poco más. Pero lo que ha venido a decir, para entendernos, es que su pregón no durará dos horas. Ni siquiera una hora y media.

Entre los teóricos de los pregones, esta es una cuestión polémica. Se sabe de buenas intervenciones que terminaron estropeándose por no cortar a tiempo. Un pregón largo permite abordar la Semana Santa con más profundidad. Pero casi todo lo que se dice en 20 palabras se puede resumir en 10. No se puede soslayar que los asistentes son personas que se han sentado en una butaca poco antes de las 12, hora a la que se reza el Ángelus. Y no se pueden levantar a las tres de la tarde sin que les parezca excesivo. A la eternidad de la sesión, contribuyen las marchas procesionales, que no deberían ser más de dos, ya que es un Pregón (¿lo entienden?, un Pregón) y no se debe confundir con un concierto de Cuaresma.

Otro factor a considerar es que acuden autoridades. Entre las que algunos no son forofos de este asunto, y dan sus cabezaditas, por lo que no se quieren sentar en el escenario, donde los ve todo el mundo, sino que se quedan en el palco. A diferencia de lo que ocurría en otros tiempos, cuando sí que se les veía en el escenario. Y conste que a mí me gusta más esa opción, y que duerman por la noche. Además de que este alcalde mediador domina bien las tablas del Falla.

Con su pregón, Juan Mera tiene la oportunidad de abrir una etapa. Por sus conocimientos y vivencias, no necesita divagar. Puede ser una de sus aportaciones. Con la ventaja de llegar antes a la Palma para el besamanos de la Virgen de las Penas.

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