Los cinco sentidos

Juan / Antonio / Micó

Yo no he firmado nada

EN el momento que escribo esta columna, estoy oyendo por la radio manifestaciones de inmigrantes realizadas por teléfono a raíz de la propuesta que Mariano Rajoy ha lanzado sobre el "contrato de integración". Todos ellos llaman desde su puesto de trabajo, es decir, todos están cumpliendo un servicio a la sociedad española. El candidato a presidente del gobierno, sugiere que implantará un contrato entre el inmigrante y el gobierno de España que les obligará a cumplir las leyes, pagar los impuestos, respetar las costumbres, y aprender la lengua. Con independencia de que la norma pueda ser acertada o no, cada cual puede tener su criterio, lo desafortunado es que se haga en campaña electoral. Con ello, solo se pueden pretender dos cosas: captar el voto xenófobo de parte del electorado español bajo la promesa de someter a quien pisa la piel de toro, o ahuyentar el voto de los millones de inmigrantes que tienen ese derecho establecido por residencia en España y que bien ellos o sus familiares son simpatizantes del Partido Popular, no olvidemos que muchos de ellos forman un núcleo familiar con esposo o esposa español o española. En cualquiera de los dos casos, la medida es inoportuna e innecesaria. Los inmigrantes ya pagan sus impuestos cuando tienen un trabajo regulado por su patrono en las instancias oficiales. Todos ellos hacen un esfuerzo por aprender la lengua de la región donde trabajan, unas son más fáciles de aprender y otras más difíciles, pero ellos hacen el esfuerzo. Lógicamente los latinos lo tienen más fácil. Si no cumplen las leyes se les sanciona como a casi todos los españoles, y digo casi, porque a algunos con cargo público parece que tienen bula. Y en relación a lo de respetar las costumbres, tengo amigos moros que se ponen a tope escuchando "El vaporcito del puerto", otros ingleses que salen en chirigotas ilegales y hacen letrillas y algún chino conozco que va todo el día con la camiseta del Cádiz puesta y es más "jartible" que Macarty. ¿Qué más les vamos a pedir?. La integración no necesita ningún contrato, la integración es un proceso natural. Yo mismo, que vine de África, me siento integrado como gaditano y no he firmado nada.

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