Crónica Levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

A aguantar

Rivera es un imprudente, no aprende; la legislatura está muerta, pero Rajoy no está paralizado, sino mimetizado

La legislatura está muerta. Ciudadanos, aliado imprescindible de Rajoy, ha roto con el PP y con el PNV, a quienes Albert Rivera acaba de advertir que se le acaba "el chollo del cuponazo". La legislatura está muerta, ya no habrá Presupuesto en 2018 ni en 2019 ni en 2020, pero Cristóbal Montoro le ha asegurado a los periodistas que se puede gobernar sin ley presupuestaria, siempre estará Soraya Sáenz de Santamaría para seguir retorciendo los Aranzadis. Alguna fórmula habrá. Siempre he pensado que si Luis de Guindos es elegido vicepresidente del Banco Central Europeo, a Mariano Rajoy le gustaría no tener ministro de Economía. Ni Gobierno. Miren qué está ocurriendo en Cataluña: los médicos curan, los profesores enseñan, los mossos miran y no hay consejeros que sigan duplicando la deuda pública.

La legislatura está muerta porque los cuatro partidos nacionales no quieren gobernar en común. El Congreso más plural de la historia ha producido un bloqueo permanente que, sin embargo, no asusta al presidente del Gobierno. Ciudadanos se ha rendido ante las melosas ovaciones de la derecha económica y mediática. Albert Rivera ha decidido jugarle al PP el espacio político animado por unos observadores que siguen sin comprender que España es algo más que Madrid; cada vez es menos, eso es cierto, pero aún siguen teniendo peso esas otras provincias situadas más allá del Bernabéu. Rivera es un imprudente, todavía no ha comprendido esa lección, ya le han entrado las prisas por emular a Inés Arrimadas, y ya sólo ve las encuestas que le ponen por delante. Está intoxicado de agente naranja.

Rajoy es desesperante, hay que admitirlo, pero concedámosle algo de razón. Bruselas acaba de aumentar las previsiones de crecimiento para España, 2018 va a ser un buen año para el empleo y, a este paso, se puede alcanzar la cifra de 20 millones de trabajadores en el país. No es siempre malo que no haya Gobierno; mientras no se caiga en el desgobierno, los países pueden seguir avanzando. El caso paradigmático fue Bélgica, que se libró de los recortes porque no tenía a nadie que hiciese de podador. Rajoy ha llamado a aguantar, a aguantar los casos de corrupción de Madrid y Valencia, a aguantar a los políticos cool (ahora el nuevo PSOE también lo es), a aguantar a la derecha que nunca confió en él, a aguantar al pastelero de Bruselas, a aguantar al Congreso, al Rey y al frío del invierno. La legislatura está muerta, pero Rajoy no está paralizado, sino mimetizado.

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