Cervera y Topete

Teniendo en cuenta la lógica invertida en la que nos movemos, tributan al almirante un doble honor

Una de las razones del poeta Miguel d'Ors para desear que no le pongan una calle es que luego se la quitarían y quiere ahorrar trabajo a los ilustrísimos concejales. En cambio, para mí, una de las razones por las que me haría ilusión que me pusieran una callecita es como requisito previo para recibir el verdadero honor (yo soy mucho más snob que d'Ors) de que me la quiten. Pasaría a formar parte de un club exclusivo y honorabilísimo. Luego, dar algo de trabajo a los concejales tampoco me parece mal.

Eso es así en general, aunque con el almirante Cervera es peor. Con Pascual Cervera y Topete ha topado el nacionalismo, la saña y la incultura. Al marino, nacido en Medina Sidonia en 1839 y muerto en Puerto Real en 1909, le han quitado su calle en Barcelona para ponérsela al actor Pepe Rubianes, célebre por su "puta España" y no sé qué de los cojones que dijo muy nervioso una vez. De manera que al almirante le hacen el feo de quitarle la placa y el feo de ponerle encima la de este actor galaico-catalá [sic]. Desde mi punto de vista y teniendo en cuenta la lógica invertida en la que nos movemos, le tributan un doble honor.

Lo importante, en todo caso, es que el almirante Cervera rinde a su patria un nuevo servicio. Como el Cid, que ganaba batallas después de muerto, el almirante las pierde también de difunto, pero con el mismo valor moral con que la perdió en vida. A Cuba, Cervera fue sabiendo que su derrota era irremediable, reconociéndose el chivo expiatorio, pero siendo capaz, con su disciplina, heroísmo y sacrificio, de propiciar una inmensa catarsis nacional tras el descubrimiento del verdadero estado de la nación.

Ahora, la calle perdida de Cervera nos deja clarísimo que no se pueden contar a los comunes de Podemos de Ada Colau como una fuerza ni constitucionalista ni siquiera neutral. No deja lugar a dudas el mal gusto de poner a Rubianes por encima y en la semana republicana y llamando "facha" a un señor que ni sabía lo que era eso. La participación de Joan Manuel Serrat en el acto, con lo que los nacionalistas le han hecho pasar al cantautor, prueba esa gran zona difusa de posturas difíciles que hay en Cataluña, paralela a las de UGT y CCOO. Y la ofensa directa a los que se sienten españoles (estadísticamente serán más del 50%) que vivan en esa calle muestra las intenciones que traen. Cervera vuelve para avisarnos que estamos ante una nueva crisis nacional.

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