Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Ayesa como síntoma
HAY frases que hacen fortuna con facilidad. El presidente de la Reserva Federal norteamericana Ben Bernanke ha puesto de moda una idea; ve brotes verdes en la economía estadounidense. Pero hay brotes de muchos otros tipos. Por ejemplo, los brotes psicóticos, que padecen quienes sufren delirios o alucinaciones. Como los responsables de un curso de verano sobre Periodismo y corrupción de la Universidad Rey Juan Carlos, que habían invitado a participar como experto en la materia a Julián Muñoz, el ex alcalde delincuente de Marbella. Los responsables del curso pensaron que con Muñoz llamarían la atención. Han aplicado el baremo de selección de personajes de los reality show de la televisión basura. Pero el escándalo ha sido monumental y han desistido.
Otros brotes, como el de la gripe porcina, han contado con el entusiasmo de la prensa y han generado una alarma mundial. El resultado práctico de la nueva gripe, bautizada como A, ha sido hasta ahora bastante benigno. La gripe común mata a varias decenas de miles de personas en Europa todos los años. La porcina todavía no se ha manifestado tan mortal.
Los brotes verdes sin discusión son las realizaciones de hombres excepcionales, como Javier López de la Puerta, promotor de numerosas aventuras empresariales y fundador de la principal escuela de negocios de Andalucía, el Instituto Internacional San Telmo. Falleció el pasado jueves sin que durante todos estos años le concedieran la medalla de Andalucía, ni le nombraran hijo predilecto. No sé en qué estaban pensando los responsables de estas distinciones, la verdad.
Convertida en moneda común, la frase de Bernanke ya la tenemos en la munición que gasta la nueva vicepresidenta de Economía del Gobierno español, Elena Salgado. Si se quiere ser optimista hay datos que acompañan, como que los bancos se están prestando bastante más dinero que hace seis meses y a precios mucho más baratos. O que el Íbex 35 cerró el viernes en 9.408 puntos, un 2,31% más que a primeros de año. Eso sí, la estadística del paro invita al pesimismo. Es el brote del desempleo.
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