El Alambique

manolo morillo

La Poeta

Decía Gloria Fuertes que "la gente corre tanto porque no sabe dónde va, el que sabe dónde va, va despacio, para paladear el "ir llegando", y cuánta razón tenía y sigue teniendo nuestra querida y admirada Gloria. Una poeta que nos envolvía con la inocencia de una niña y sentenciaba con palabras de mujer castigada por la vida pero que fue capaz de reírse hasta de su propia sombra.

Este año la conmemoración del Día Internacional del Libro en El Puerto tiene como protagonista a la simpar Gloria Fuertes, una madrileña que dejó escrito en su autobiografía que vino a nacer en la capital del reino a los dos días de edad, puesto que el parto de su madre fue tan laborioso que si se descuida muere por vivirla.

Alguien que es capaz de describir tan tierna y a la vez tan duramente su llegada a la vida, y que además nos glosa que a los tres años ya sabía leer y que a los nueve le pilló un carro y a los catorce la guerra, no puede por menos que despertar en el lector o al menos en el escuchador de algunas de sus historias o algún que otro de sus poemas, la curiosidad de hurgar un poco más entre los entresijos de su otra vida: la literaria, esa que algunos han llegado a menospreciar por cortos de entendederas.

Pero nada más lejos de la realidad. Gloria fue una revolucionaria de su época como lo fueron los postistas Eduardo Chicharro y el gaditano Carlos Edmundo de Ory, que se propusieron renovar la estética de todas las vanguardias de principios del siglo pasado y que cada uno acabó como buenamente pudo en una España empobrecida por la posguerra.

Viene muy bien que se dedique esta edición de la Feria del Libro a alguien que aprendió a regatear en la tiendas y a ir a los pueblos por zanahorias, porque nuestro periplo ferial dedicado a los libros se propició en la década de los setenta del pasado siglo por el escritor Manuel Martínez Alfonso, teniendo en el autor de Tiempo de guerras perdidas, Caballero Bonald, a uno de sus visitantes más ilustres. Algo que se empezó bien merece continuar en el tiempo, y con la poeta a la que no gustaba la palabra poetisa se está cumpliendo.

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