doña cuaresma

Carnaval cachista

Intelectuales y culturetas andan como locos por encontrar un Carnaval no machista. Me han dicho, yo no piso las calles de Cádiz en estos días, que hay hasta un equipo de voluntarias y voluntarios con un brazalete indicando las actitudes o disfraces machistas. ¡Qué barbaridad! Ni siquiera la Policía Municipal del alcalde don Ramón de Carranza llegó a tanto.

Lo más curioso, por no decir triste, son los criterios de estos nuevos censores. Si una mujer de derechas enseña el canalillo estamos ante una provocación machista. Si es una acólita de Pablo Iglesias la que enseña el muslo, estamos entonces ante un puro ejercicio de la libertad. Trento, al lado de estos nuevos dogmáticos, se queda chico.

Miren ustedes. Carnaval y machismo es lo mismo. En el caso del Carnaval de Cádiz es ...más machismo todavía.

Podría recordarles a nuestros poetas finos hablando de la mujer, 'mi rosita temprana', que lo espera 'sola en su alcoba' o los menos finos hablando de los 'chapús en una montera' o cuando cogieron a su prima Carmeluchi en el butacón.

Carnaval viene de carne. Y no precisamente de carne de erizo, de mojarrita o de lisa caletera. Tampoco viene de carne de retinto, ni de carne del puchero. La carne del Carnaval son las cachas. Las cachas de las majorettes, las cachas de las brasileñas bailando samba y, supongo, también las cachas de algún que otro Tarzán.

Y al que no le guste, que se haga de la Borriquita.

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