La conquista inglesa de Cádiz

  • El manuscrito 'Historia del huérfano' pone de nuevo de actualidad el episodio del saqueo de 1596, en el que a modo de novela cuenta sus peripecias por el reino español en el XVII

Saqueo inglés de Cádiz, 1596. Litografía, A. de Castro, 1866. Saqueo inglés de Cádiz, 1596. Litografía, A. de Castro, 1866.

Saqueo inglés de Cádiz, 1596. Litografía, A. de Castro, 1866.

La conquista y saqueo de la ciudad de Cádiz por los ingleses, en 1596, acontecimiento de gran importancia en la historia de la ciudad y de España, vuelve a estar de actualidad gracias a la reciente publicación (por la Fundación José Antonio de Castro) de un manuscrito inédito hasta ahora.

El mencionado manuscrito se encuentra actualmente en la Hispanic Society of America, de Nueva York, después de habérselo adquirido hace años al último de sus propietarios españoles, el marqués de Jerez de los Caballeros.

El título del manuscrito, que parece como preparado para una inmediata publicación en Sevilla, en 1621, es Historia del Huérfano, figurando en él como autor Andrés de León vecino de la ínclita y nobilísima ciudad de Granada, aunque el estudio histórico determina que su verdadero autor es el fraile agustino Martín de León y Cárdenas (Archidona, 1584 - Palermo, 1655) y que su redacción se realizó en un convento de Lima (Perú) entre 1608 y 1615.

El libro no es una narración histórica sino, curiosamente (dada la época y el lugar de su redacción), una "novela" escrita a modo de biografía, en la que un narrador va contando las peripecias que supuestamente le van sucediendo al 'Huérfano', un joven fraile que va recorriendo diferentes territorios del inmenso reino español del siglo XVII: la España peninsular, América del Sur, el Caribe e Italia. Siendo lo de 'Huérfano', no porque realmente lo fuera, sino porque a la edad de 14 años, dice el narrador, dejó a sus padres y a su ciudad natal, Granada, para viajar al Nuevo Mundo y vivir, solo, las innumerables aventuras que se narran.

Pero este narrador resulta tender a las digresiones y, aprovechando alguna circunstancia o comentario, se detiene muchas páginas en contar acontecimientos que considera de singular importancia, entremezclando en ellos la presencia del Huérfano para conseguir la continuidad narrativa. Siendo una de estas digresiones, del capítulo XIII al XIX (cuarenta páginas), el asalto, conquista y saqueo de la ciudad de Cádiz por los ingleses.

Comenta el narrador que teniendo prisa el huérfano por regresar a las Indias con recados del Nuncio, vino a Cádiz para aprovechar la flota que, ya preparada en la Bahía, saldría pronto para Nueva España. Pero, "como más valen los designios divinos que las diligencias de los hombres", en esta venida a Cádiz el Huérfano halló perdición y quebranto:

"Eran las cinco de la mañana […] al fin el cuidado y el tiempo descubrieron decientas y cincuenta velas poco menos de tres leguas del lugar, el cual, acelerado todo y puesto en armas al son de las campanas y las cajas militares, salieron luego las armas en las manos y los generales y a los quien tocaba reconocer al enemigo; y habiéndose acercado con viento favorable que traían, fue reconocida la armada, y por las insignias de las capitanas y las almirantas, se vio ser de Inglaterra y liga hecha con Holanda, y Zelanda y Escocia"

A partir de ahí se narra el desastre: La llegada a Cádiz de escasos refuerzos, la equivocada defensa de la Caleta, la cruenta derrota de la flota española en la bahía, el desembarco de los enemigos por Puntales, el fracaso por parte española al intentar frenarlos en el camino a Puerta Tierra (donde el Huérfano voluntariamente participa), el asalto y la conquista de la ciudad, la rendición de los fuertes y castillos, el saqueo y el expolio de las instituciones, los conventos, las iglesias y las casas particulares, etc. También se cuenta cómo los enemigos se ocuparon de ir presurosos junto al Puente Zuazo y, aunque no consiguieron quemarlo y romperlo, evitaron la llegada de auxilio desde pueblos cercanos y la baja Andalucía.

"Pero como siempre los castigos de Dios vienen templados por la misericordia […] averiguose que en la ciudad no hubo ningún muerto ni herido, y esta virtud no me persuado de que sea nobleza suya, sino que Dios nuestro Señor lo dispuso así". A continuación se narra la puesta en libertad de los prisioneros tras el expolio y pago de los correspondientes recates, según condición económica y rango, y cómo el Huérfano, disfrazado de pobre mendigo, pudo salir de Cádiz y cruzar el puente eludiendo rescate alguno. Mientras que "a otros señalaban término de días para que trajesen su rescate, y el que no, le habían de llevar a Inglaterra, porque no aguardaría más el Conde […] Luego el pirata se llevaba de cada estado dos personas a Inglaterra en rehenes y así llevó dos canónigos, dos regidores, y desta manera de todas comunidades, hasta que llevaron la paga a Inglaterra, de donde después volvieron […] Aunque nunca volvió el Corregidor, el cual dicen que rogó al enemigo lo llevase consigo, temiéndose el justo castigo que le aguardaba y merecía por su mal talento, poco valor, tímido gobierno y ninguna experiencia".

Curiosamente, en la narración, al inglés Conde de Essex, de universal conocimiento y al que se describe con gentileza (de cuerpo era otro Saúl, le llevaba una cabeza a todos sus hombres, era blanco y rubio como el sol, de buena cara y talle, más apacible que grave, aunque algo junto de rodillas) se le da el nombre de "Conde Lexis".

Pero una vez detenida la narración de los hechos que le suceden al Huérfano, el narrador, ya sin urgencias, analiza y opina sobre las causas de aquel desastre: La desproporcionada magnitud de la flota y la tropa enemiga, la reducida dotación militar de Cádiz, la escasa prevención y artillería, el aislamiento geográfico de la ciudad y, sobre todo, la total falta de preparación y experiencia militar de quienes en aquel momento mandaban en la flota y en la ciudad. Exculpando al que Cervantes y su época en gran medida culparon: al Duque de Medina Sidonia (que entró "triunfante" en la ciudad cuando la abandonaron los ingleses). Por entender que, con prudencia, quedó protegiendo otros pueblos de la bahía que pudieron haber sido atacados por los herejes, después de conquistar Cádiz.

El saqueo inglés se produjo cuando el autor de esta "novela", Martín de León, tenía 12 años, y el texto lo redactó cuando tenía entre 24 y 31 años. ¿Dónde escuchó o leyó la historia de aquel acontecimiento para contarlo con tanta precisión?. En la ficción, el narrador dice que se lo contó…el Huérfano, pero Martín de León seguramente conoció el manuscrito "Suceso del saco y toma de Cádiz por el inglés", del franciscano Pedro de Abreu, "escrito fidedignamente, sobre lo que vio y entendió", aunque no publicado, por inculpar del desastre a jefes y gobernantes, hasta 1866. ¿No sería también esta la causa por la que esta "novela" no se publicó en su día?. Otra historia para la Historia.

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