educación

Otra forma de enseñar pintura en el aula

  • El pintor Cecilio Chaves acude al instituto isleño Jorge Juan para ofrecer una master class durante tres horas a un grupo de estudiantes

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Un escenario elevado, dos caballetes con una pintura terminada y un lienzo preparado para ser pintado y un artista dispuesto a mostrar cómo actúa ante el blanco y con capacidad para transmitir a su auditorio. Eso resulta suficiente para romper con la cotidianeidad del aula y la escena habitual que normalmente viven los alumnos en las clases. De esta experiencia han disfrutado alumnos de cuarto de Secundaria, del Bachillerato Artístico, de Artes Escénicas y del Ciclo de Preimpresión Digital del instituto Jorge Juan gracias a uno de sus profesores, Javier Rodríguez, y el pintor gaditano Cecilio Chaves que durante tres horas ofreció una master class a los jóvenes.

Es otra forma de enseñar, de captar la atención del alumnado, de mostrarles qué hay más allá de las cuatro paredes del centro educativo. "Esto debe ser más habitual", explica Rodríguez, que se refiere a salir del aula, a recibir a gente diferente a la que el alumnado ve diariamente, a ver cosas en la práctica. Su amistad con Chaves le llevó a visualizar una clase práctica realizada por el artista en la Universidad de Cádiz (UCA), a comentarle al protagonista que a los chicos les había encantado y a terminar acordando con Cecilio un visita al instituto para hablar y pintar ante los alumnos. "Me gusta. Suelo hacerlo en privado, en mi estudio", explica. No es la primera vez que sale de su lugar de trabajo para hacerlo. Estuvo en Amor de Dios aunque su público entonces eran niños de 4 y 5 años. Hace unos días estaba ante adolescentes.

"Y no se movieron en las tres horas que duró la clase. Terminaron encantados y hablaron mucho con Cecilio", comenta el profesor. Sus palabras las refrenda el pintor que apunta que le gusta que le hagan preguntas durante estos encuentros. Así los alumnos del Jorge Juan se interesaron por si daba clases y se sorpredieron de que no lo hiciera; por si vivía de la pintura o por cuestiones técnicas. "Flipan por el estilo que uso: una mancha, sin dibujo previo, que se concreta hasta el detalle", aporta. Y mientras pinta el fondo o da trazos para que se vislumbre las formas, Chaves explica por qué pinta una cosa, por qué no pinta otra; advierte sobre que éel no reproduce, repite la realidad, sino que la interpreta. "No sigo un estilo hiper realista, no me llama la atención. Para eso está la fotografía", asegura. Entiende Cecilio que no hace falta ese virtuosismo y de manera didáctica lo expone. De hecho los estudiantes isleños reconocieron que les gustaba más el cuadro que estaba haciendo durante la clase, menos detallado, de más mancha, frente a una pintura anterior de la que se valía para guiarse. "Ahora no la pintaría así, con tanto detalle, con tanta información", añade.

La clase se fue desarrollando con las explicaciones de Cecilio, las preguntas de los alumnos o la conversación entre el profesor y el pintor. "Este tipo de actividad les estimula, es lo que busco", dice Chaves que argumenta esta idea: "Yo pinto porque vi pintar a alguien con 12 años". Son estímulos diferentes a los que habitualmente se dan en la enseñanza. "Contaban su experiencia, que se frustran cuando no sale lo que quieren. Esa insatisfacción es algo normal", defiende Javier Rodríguez.

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