El talismán de Cádiz en los libros del Camino de Santiago

Historia

Citas medievales del ámbito cristiano y musulmán sitúan en la ciudad un monumental edificio de origen romano que se atribuye a la tumba de Hércules, torre costera o un ídolo

Juan Antonio Fierro Cubiella

07 de octubre 2013 - 01:00

Desconocemos cual fue la función original del denominado 'ídolo de Cádiz', el que ya desmantelado es referido en citas medievales tanto en el ámbito cristiano como del musulmán, donde son más abundantes. Recordemos entre otros en el siglo XII a Abu-Hamid o Al-Zuhrí, u otros posteriores como Yaqut (s.XII-XIII), Al-Qazwini (s.XIII), o Al-Himyarí (s.XIV). Tema que en su conjunto ha dado lugar en tiempo reciente a estudios como los de los profesores Miganzzini, Martínez Montávez, Malia, Abellán, Cavilla, Bernal, Almagro Gorbea o Sayyid Abdelaziz Salem, dentro de los cuales incluimos el estudio que realicé en 1981 cuyas conclusiones vamos a resumir.

Se trataba de un edificio monumental por sus dimensiones y altura, de origen romano que pudo ser levantado a finales del siglo I d.C. ó primer cuarto del II. Su planta era cuadrada y la zona inferior la configuraba un gran bloque de 40 codos, sobre el que se situaba un segundo (1/3 del anterior = 12 codos). Encima de ésta un cuerpo piramidal (6 codos), una losa de mármol de 2 codos, sobre la que se levantaba una estatua de 6 codos realizada en bronce dorado que remataba la construcción. Ésta se afirma que estaba hecha con "una especie de piedra pómez áspera -¿piedra ostionera?-, sólida carpintería y estaba embovedado con columnas de cobre rojo en sus ángulos", según Al-Zuhrí.

Construcción que marcó el paisaje gaditano durante más de once siglos, y que fue demolida en el 1145 por Alí Ben Isa ben Maymun con el objetivo de financiar, con el supuesto tesoro que encerraba, la llegada a la península de los almohades. Pues bien, en esa curiosidad que suscita se ha querido interpretar recientemente que se trataba de la tumba de Hércules, mientras que para otro fue una torre costera, almenara, templo, o simplemente lo citan como el "ídolo o talismán". Matices que en su conjunto formal podemos considerar como parciales y circunstanciales, más debido a su aspecto o situación inmediata a la costa, pero que dejan sin dar respuesta a la cuestión sobre cuál pudo ser su fin primero y original. Particular sobre el que poco nos aporta el análisis de los rasgos de la estatua, o la interpretación de los objetos que portaba.

La opción más comentada es que se tratara de un faro y se llega a comparar con el que se levantara en Alejandría, pero no creemos que ésta fuera su función original, pues no hay ninguna constancia de la existencia del aparato propio de dicha construcción, sobre todo de la linterna y de los espacios propios para los fuegos para las noches y los días oscuros. Muy distinto es que el edificio por sus grandes dimensiones, su cercanía al mar y a la costa y la posesión de un objeto brillante como remate se utilizara como referente óptico para la navegación, pero como una función secundaria.

Grandiosidad de proporciones justificada en una serie de leyendas míticas sobre su constructor, que se atribuye a un gran personaje o divinidad relevante. Así se decía que lo levantó Hércules, quien puso su efigie sobre él; también se apunta a Alejandro Magno (Du-l-Qarnain El bicorne), a Carlomagno que lo respetó; al rey latino de la región de San Pedro, o para los cristianos el mismo Mahoma. Su emplazamiento dentro de la isla gaditana, se mueve también en el ámbito de las hipótesis y se ha querido situar en el altozano de Torre-Tavira, Punta de San Sebastián, islote de Sancti Petri o en Torre Alta. Una nueva opción que planteamos en 1981 basada en la interpretación de los textos musulmanes, apunta al Ventorrillo y playa del Chato o en sus inmediaciones. Lugar donde desde muy antiguo pervive el término 'Hércules' en las almadrabas que allí se armaban, y donde se puede apreciar una cierta conexión con el topónimo de 'San Pedro', creemos que precisamente motivado en origen por este mismo edificio en el que dependía la interpretación de la imagen que lo coronaba.

Pues bien, en el ámbito cristiano, encontramos una curiosa referencia en el Código Calixtino, y más en concreto en el capítulo IV del Libro IV conocido también como Historia Turpini o libros turpinianos, que se cree data del siglo XII. En él se habla del que denomina El ídolo de Mahoma y haciendo alusión a Carlomagno refiere: "Los ídolos e imágenes que encontró entonces en España los destruyó completamente, excepto el ídolo que hay en tierras de Andalucía y que se llama Salam de Cádiz. Cádiz se llama propiamente el lugar en que se halla: Salam en lengua arábiga quiere decir Dios".

Dicen los sarracenos que este ídolo lo fabricó personalmente Mahoma, a quien ellos adoran, durante su vida, como símbolo suyo, y escondió en él con su arte mágica una legión de demonios que con tanta energía lo poseen, que nunca ha podido ser roto por nadie; pues cuando se le acerca algún sarraceno para adorar o rogar a Mahoma, queda incólume. Si se detiene sobre él cualquier ave, muere instantáneamente.

Hay, pues, en la orilla del mar una antigua piedra, hermosamente labrada con labores arábigas, y que sobresale de la tierra grande y cuadrada por abajo, estrecha por arriba, tan alta cuanto suele elevarse el cuervo en el aire, y sobre la que se alza la imagen aquella, de excelente bronce, tallada en forma de hombre, enhiesta sobre sus pies y que, orientada al mediodía, tiene en su mano derecha una enorme llave. Y esta llave, como los mismos sarracenos dicen, caerá de sus manos el año en que nazca en la Galia el futuro rey, que en los últimos tiempos, subyugará a las leyes cristianas toda la tierra española. En seguida que vean la llave caída, huirán todos, tras esconder en tierra sus tesoros."

No sabemos el motivo por el que se cita de forma expresa a Cádiz en dicha guía jacobea tan antigua; lugar inmerso entonces en un mundo musulmán, alejado del Camino de Santiago¡, cuyo trazado principal y escenario fue el Norte peninsular. Un documento excepcional relacionado con esta cuestión, lo encontraremos en Cádiz en fechas muy posteriores; nos referimos a la que se constata en la Edad Moderna relativa al hallazgo de una concha de peregrino (venera) localizada en las excavaciones efectuadas en el 9 de la gaditana calle Concepción. Trabajos que se desarrollaron bajo la responsabilidad de D. José Manuel López Eliso.

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