Día del libro

Historia del libro y la imprenta

  • Los libros no deberían faltar en ningún hogar, deben ser el camino por donde transcurren las generaciones, el conductor más poderoso de la cultura y del saber humano

Una espléndida encuadernación salida del taller gaditano de los Galván Una espléndida encuadernación salida del taller gaditano de los Galván

Una espléndida encuadernación salida del taller gaditano de los Galván

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la definición de libro es: “Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen”.Se ha dicho tanto y bueno de los libros que hoy, que festejamos su aniversario, con cariño debemos recordarlo.

Los primeros libros fueron manuscritos, que se conservaban enrollados en unos palos de madera llamados umbiculum, siendo consecuencia de la escritura sobre tabletas de arcilla, piedra, metales y hojas de papiro, cuya caña crece en las orillas del rio Nilo, y más tarde, sobre pieles de animales, curtidas y preparadas al efecto, como el pergamino y la vitela, elementos que el hombre utilizaba para dejar constancia de sus pensamientos.

Entre los siglos V al XII, se realizaron la mayoría de copias de libros en centros monásticos, de gran valor por estar realizados suntuosamente y de forma artesanal, destacamos los llamados Beatos, donde la extraordinaria escritura, preciosas miniaturas, letras capitulares y adecuadas y excelentes encuadernaciones, haciendo de estos códices objetos preciosos y maravillosas obras de arte. Fueron realizados por un monje asturiano llamado Beato de Liébana. A los libros de rezo, se les denomina Libros de Horas, por contener las oraciones para todas las horas del día y del año.

De estos códices, destaca el que se conserva en la Catedral de Gerona, por ser el más rico en miniaturas de todos, realizadas por el monje Emeterio y la monja Ende. Se terminó en el año 975. Tuvimos el gran honor de restaurarlo; para ello, nos desplazamos a Gerona mi hijo Juan Manuel y yo, con todos los elementos necesarios para su intervención, quedando muy satisfechos con lo realizado. No olvidemos que la encuadernación puede y debe adornar el libro que viste, pero antes que nada, es preciso que lo proteja.

Desde el siglo X se tienen noticias de fábricas de papel en España. Siendo Játiva uno de los lugares más significativos de producción. En China ya se conocen desde el año 153 de nuestra era. La fabricación se hacía de gran calidad y mucha consistencia, pues tuvo que reemplazar al pergamino.

Tras la invención de los tipos móviles de la imprenta, los libros redujeron su coste, facilitando a todos los hombres la formación y el estudio, hasta entonces reservado a los adinerados y a la Iglesia.

La encuadernación puede y debe adornar el libro que viste, y es preciso que lo proteja

Gutenberg nació en 1400 y falleció en Maguncia en 1468. Las luchas internas le llevaron a huir de su país hacia Estrasburgo. En Holanda le muestran una Gramática Latina, reproducida en planchas de madera, que le llevó a concebir un procedimiento de imprenta, por medio de caracteres móviles de madera; esto lo consigue quitándole horas al sueño y acabando con los recursos económicos que tenía. Contactó en Maguncia con Joan Fust y Peter Schöeffer, ambos adinerados y con amplios conocimientos. Juntos hicieron posible la realización de uno de los inventos más importantes de la humanidad, llevándolo a feliz término.

Por tanto se deduce que Gutenberg, al comenzar sus ensayos, tenía conocimientos del arte de imprimir, y lo que hizo fue perfeccionar lo inventado para producir más rápida y económicamente lo que los copistas hacían en los monasterios.

El tamaño, dependía de las veces que plegásemos el pliego para formar el cuadernillo ideal para su costura, se le aplica una cubierta y ya consideramos que está encuadernado. Si el pliego mide 70x100, obtenemos medidas prolongadas, el folio sería de 25x35, el cuarto de 17,5x12,5 y así sucesivamente. Y si el pliego es de 64x88, el folio de 22x32, el cuarto 16x22, etc.

Encuadernación de un libro de García Lorca por el taller de Galván Encuadernación de un libro de García Lorca por el taller de Galván

Encuadernación de un libro de García Lorca por el taller de Galván

No confundir cubierta con portada, ésta es la primera hoja escrita del libro, donde aparece el nombre del autor y título de la obra, editor, ciudad y año de impresión. A esta hoja le precede otra llamada portadilla con el autor y el título de la obra, con tipografía más pequeña; antes deben aparecer un par de hojas en blanco al principio y final del libro llamadas hojas de respeto. Todo ello con el mismo papel del libro.Son muchos los libros que se produjeron en la antigüedad, aunque también fueron destruidas muchas bibliotecas, debido al fanatismo e incultura de los pueblos, entre ellas destacamos la de la biblioteca de Alejandría, la de Bagdad o la quema masiva de libros por el ejército nazi en Berlín, etc, En los años 1454-55, se terminó de imprimir la famosa Biblia de 42 líneas, con grandes caracteres, sin portada (los incunables no las tenían), ni pie de imprenta, dejando en blanco el lugar de las capitulares, éstas se hacían a mano para imitar los libros manuscritos.

Según San Bernardo, “un buen libro te enseña lo que debes hacer, te instruye sobre lo que has de evitar y te muestra el fin al que debes aspirar”.

Con frecuencia se advierten las enormes mansiones proyectadas por televisión, de mobiliario artístico y lujoso decorado, donde los libros no aparecen; sería bueno que aprendan a leer los que no saben y, los que saben, lean.

Los libros no deberían faltar en ningún hogar, deben ser el camino por donde transcurren las generaciones, el conductor más poderoso de la cultura y del saber humano.

A veces se le atribuye al encuadernador que un libro abra más o menos, mejor o peor, y no siempre es así; como profesional con inquietudes, paso a describir las cualidades que un libro debe tener para que esto no ocurra: elegir un papel adecuado, dependiendo del tamaño y grosor del libro, que las fibras estén en el sentido del lomo o pliegue del cuadernillo hacia su parte delantera. En los papeles verjurados, los corondeles, marcas de líneas anchas, deben estar en sentido vertical y los puntizones, en horizontal. Que los márgenes internos, llamados medianiles, sean amplios para que al reforzar el lomo no impidan su apertura y lectura. Para la costura se elegirá un hilo idóneo en grosor y calidad, que consiga aumentar el lomo para así favorecer su posterior redondeado y cajo (giro de los cuadernillos del lomo donde se acomodan las tapas del libro, una vez cosidas a éste por medio de los bramantes). En la antigüedad se realizaba la costura sobre nervios de piel, en número y grosor adecuado; estos abultamientos ceñidos originaban los nervios con la piel de su vestidura. Tenía el inconveniente de que los elementos decorativos que el lomo tenía, se deformaban y estropeaban, tantas y cuantas veces se abría el libro; para evitar este defecto se ideó un procedimiento, que consistía en hacer el enlomado previo con papel hudron o carnaza de piel, posterior a las cabezadas (refuerzo decorativo en la cabeza y pie del lomo del libro), y un fuelle. Después se elige una cartulina gruesa o cartoncillo para realizar la lomera, que será del ancho del lomo y altura de las tapas del libro; sobre ella, si lleva nervios, se distribuyen de forma adecuada en grosor y anchura. En la época romántica, los nervios eran anchos y planos.

A continuación pasaríamos a la vestidura del ejemplar. No la describo, así tendré argumentos para un próximo artículo y no cansaros.

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