Crítica de Teatro / Festival de Teatro de Comedias 2019 ¡Más ópera, por favor!

De Izda a Dcha: Enrique Sánchez Ramos, María Rey Joly, Toni Comas, Mayca Teba y Jesús Gallera en un momento de la representación. De Izda a Dcha: Enrique Sánchez Ramos, María Rey Joly, Toni Comas, Mayca Teba y Jesús Gallera en un momento de la representación.

De Izda a Dcha: Enrique Sánchez Ramos, María Rey Joly, Toni Comas, Mayca Teba y Jesús Gallera en un momento de la representación. / Fernández Hortelano

THE OPERA LOCOS (*****). Patio del Edificio San Luis Gonzaga de El Puerto de Santa María. Día: Viernes 16 de Agosto de 2019. XXVIII Festival de Teatro de Comedias. Aforo: CompletoReparto:María Rey Joly, Mayca Teba, Toni Comas, Enrique Sánchez Ramos y Jesús Gallera.  Ficha Artística: Creación y dirección: Yllana. Dirección Artística: David Ottone y Joe O’Curneen. Dirección Musical: Marc Álvarez y Manuel Coves. Idea Original: Yllana y Rami Eldar. Coreografía: Carlos Chamorro. Diseño de iluminación: Pedro Pablo Melendo. Diseño de sonido: Luis López Segovia. Diseño de escenografía y atrezzo: Tatiana de Sarabia, David Ottone y Yeray González. Diseño de caracterización: Tatiana de Sarabia, Sara Álvarez y Artmakers.

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El único secreto para que un adulto tenga una buena alimentación es que de pequeño haya comido de todo y su paladar esté experimentado.  

Al igual que con la comida, en el arte ocurre lo mismo. Es necesario poder alimentar el alma y el conocimiento con la mayor variedad posible de géneros y estilos. Puede ser que al principio alguno de ellos choque, pero es inevitable: para ser un buen aficionado hay que exponerse también a lo que uno no acostumbra. Y así ocurrió ayer en la tercera sesión del Festival de Teatro de Comedias con The Ópera Locos, el "cómic ópera show" de Yllana ganadora de un premio Max 2019 al mejor espectáculo musical. 

El hecho de que la Concejalía de Cultura haya traído este espectáculo ha sido una apuesta arriesgada. Es cierto que en El Puerto existe una gran afición por el teatro, pero eso de la ópera son palabras mayores. La reacción del público podría ser de rechazo, como ese niño que revolea un plato de brócoli a la cara de su madre. Y sin embargo ocurrió todo lo contrario. Yllana consiguió lo que muy pocos consiguen hacer aquí con el público: eliminar la cuarta pared que separa el patio de butacas de los actores. El público de El Puerto es exigente y difícil de convencer. Es complicado que participen. Pero ayer se supo reconocer la calidad y allí, sobre las tablas del escenario en el patio de San Luis Gonzaga, había (y mucha) de la buena. 

El espectáculo fue prácticamente perfecto. Desde la dicción de los propios artistas (con gran versatilidad escénica), hasta los aspectos técnicos (donde el sonido y la música enlatada se sincronizaban perfectamente con los actores) dieron como resultado un espectáculo dinámico y que acerca la ópera a todos los públicos. Al principio cuesta meterte en la obra y no por nada en concreto. Es que, en general, la ópera cuesta. La mayoría de veces -dependiendo del montaje-, son personas con vestidos antiguos, cantando cosas que no se entienden en francés e italiano y que dan veinte mil rodeos para decir algo tan sencillo como "te quiero" o "voy a matarte". ¡Vaya rollo! Pero luego, cuando se entiende y se conoce, la ópera engancha. Esto, de primeras no es no es fácil. Hay gente que tarda incluso años. Pero ellos ayer lo consiguieron en apenas hora y media. La obra es perfecta para los expertos, con un humor agudo e intelectual de chistes que se insertan genial y magníficamente en arias de grandes óperas como Nabucco, Carmen, La Boheme o Turandot (entre muchos otros); pero también es perfecta para los que no saben - que quizás sí hubieran agradecido una pantalla subtítulada para poder apreciar esos detalles - y que al final también terminan de lleno volcados en este espectáculo donde las pasiones y sentimientos en estado puro llegan a transmitir más que las propias letras. Incluso alguna que otra lágrima rodó entre el patio de butacas. 

Los cinco artistas en un momento de la representación. Los cinco artistas en un momento de la representación.

Los cinco artistas en un momento de la representación. / Fernández Hortelano

The ópera Locos es un espectáculo que lleva mucho trabajo detrás. Sólo hace falta ver la calidad y lo bien medido que está todo sobre el escenario. Aparte, hay muy buena materia prima de base. La técnica vocal de María Rey Joly, Mayca Teba, Toni Comas, Enrique Sánchez Ramos y Jesús Gallera era maravillosa. Todos son unos cantantes como la copa de un pino y su versatilidad escénica es maravillosa, consiguiendo acabar con el estereotipo de cantante lírico rígido y sin expresión. Imposible quedarse con uno de ellos. Todos estuvieron brillantes. O mio babbino caro, de la ópera Gianni Schicchi, es un aria muy difícil de cantar donde la soprano María Rey Joly demostró un gran manejo, con unos pianissimos super conseguidos y unos agudos seguros y muy bonitos. El desparpajo y la voz potente y con cuerpo de la mezzo Mayca Teba llenaron el escenario con su interpretación de Mon cœur s'ouvre à ta voix. Ellos también estuvieron increíbles. El tenor Tomi Comas destacó por su interpretaciones de Pagliacci y Nessum Dorma, mientras que Jesús García Gallera lo hizo con su dominio de la coloratura en Vivi, tiranno!. El último de ellos -pero no por ello el peor- fue el barítono Enrique Sánchez en el aria de La Barcarola, donde el cantante realiza un gran esfuerzo al cantar en un registro más agudo que el suyo, moviéndose en una textura por la que no suelen estar sus graves. En definitiva: tenía una pedazo de voz. 

Al final de la obra la conexión con el público era total. Casi más de cinco minutos de aplausos donde los artistas saludaron varias veces (con foto para Instagram incluida con el público de fondo). Hacía mucho tiempo que el público no salía tan encantado del teatro. La Concejalía de Cultura se ha arriesgado con esta obra, y la apuesta le ha salido bien. Nunca está de más probar cosas nuevas y el público de El Puerto, después de ayer, se ha quedado con ganas de un segundo plato. ¡Más ópera, por favor!

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