Laurel y rosas

La Batalla de la Barrosa en la Fábrica de la Luz

En 1811, uno de los oficiales franceses acuartelados en Chiclana, un cartógrafo llamado Legentil, trazó un extraordinario mapa que reproducía las costas desde Cádiz a Gibraltar donde reflejaba las fortificaciones, los caminos, la red hidrográfica. Manuscrito a plumilla en tinta negra sobre papel, Legentil lo iluminó ligeramente en carmín para las poblaciones y azul y gris para el mar y los ríos. Contrasta con otro que el impresor Louis-Armand Paulmier publicó en París en 1823, que tituló “Plano topográfico del entorno de Cádiz”, y que seguramente vino con los oficiales de los Cien Mil Hijos de San Luis. En esa litografía, Paulmier recoge los atrincheramientos y baterías francesas en 1810, 1811 y 1812, así como las posiciones españolas durante el cerco de Cádiz. Son solos dos ejemplos de la rica cartografía que se puede ver en la exposición, “Batalla de La Barrosa, 5 de marzo de 1811”, que la Asociación Pro Fundación Batalla de La Barrosa, en colaboración con la Delegación de Cultura, ha inaugurado en la Fábrica de la Luz con sus fondos.

Continúan los llamados “croquis”, que narran el movimiento de tropas ese 5 de marzo. Procedente de la Biblioteca Nacional de España, del Centro Geográfico del Ejército, del Institut Cartográfic de Catalunya, de la Biblioteca Nacional de Francia o de colecciones particulares, como la “Barrosiana” de Beltrán Domecq Williams, que muestran la batalla pluralmente, tanto desde la visión francesa, británica y española. Son una muestra, comedida, de la amplia cantidad de “cartas topográficas” en las que se despliegan los movimientos de tropas de Lapeña, de Zayas, de Graham, de Victor aquella mañana del 5 de marzo de 1811

La muestra trata de ampliar la “imagen” de la batalla, e incorpora la proyección que de ella han hecho pintores contemporáneos. Exhibe así la “visión” del británico David Rowlands, con una impresión del propio autor de su lienzo “El 28º Regimiento carga contra el 2º batallón del 54º de Línea” (2018), escena de la toma del Cerro de la Cabeza del Puerco en la batalla de La Barrosa. También la obra del australiano Mitchell Nolte, “Rifles” (2018), creada para ilustrar la portada del disco Over the Hills, del grupo británico Forlorn Hope, que pone música, por cierto, a diez famosas batallas de la historiografía británica, donde se incluye un rockero tema, “Rifles”, sobre la acción de Graham en la Loma del Puerco. También, aunque seguramente de finales del siglo XIX, se puede ver una copia de la obra del famoso ilustrador militar británico Richard Simkin, que muestra el combate en pos del águila del 8º Regimiento francés y que pertenece a “Barrosiana”, la colección creada por Guido Williams en “Villa Violeta” y que mantiene y amplía su nieto, Beltrán Domecq. También otras obras contemporáneas a la batalla, como las visiones de G. Thompson (1811) y J. Edwars (1812), a la gloria del general Graham, que pertenecen a colecciones londinenses.

Llama la atención la ampliación de una pequeña tarjeta, de 6,5 x 3,5 centímetros, de una marca de tabaco, Faulkner’s Celebrated Cigarrettes, donde en el anverso se ilustra la batalla de La Barrosa en un cuerpo a cuerpo entre franceses y británicos, y en el reverso se narra lo sucedido, un texto que no me resisto a traducir porque recoge la que durante dos siglos ha sido la visión del 5 de marzo de 1811 que ha circulado en Gran Bretaña, reducida a la acción de la Loma del Puerco: “«Adelante, compatriotas», dijo el general Graham, al mando. «¡Ahí están! Ahorrad pólvora, pero dadles acero suficiente». Los Guardias se precipitaron a la colina, avanzaron con decisión y, con un fuego incesante y mortífero, obligaron a huir a los franceses. El conflicto fue corto y feroz, duró solo una hora y media, pero en ese tiempo 1.243 británicos y 3.000 franceses resultaron muertos o heridos. Las tropas británicas, que llevaban veinticuatro horas sin comer, fueron incapaces de perseguirlos por agotamiento, y sus aliados españoles nunca dispararon un tiro, ni sacaron un sable para ayudar a las tropas británicas, superadas en número, pero victoriosas”. La tarjeta, fechada en 1902 al honor de “nuestros gallardos granaderos”, ha sido cedida por Juan Fontcubierta, y sirve para ilustrar como desdeñó Graham la “inacción” de Lapeña, pero también esa falsa imagen de que los españoles no hicieron nada en La Barrosa.

En las más de cincuenta obra que se exhiben habitan otras muchas curiosidades, cada una contiene a su vez una historia y una visión de la Batalla, desde la reproducción del famoso cuadro del general Lejeune hasta el que en 1990 pintó José Luis Díaz de la Torre, o el que un adolescente Cristian Domecq Williams plasmó en 1965. También la galería de retratos de los protagonistas del 5 de marzo, incluida la que a lápiz ha acabado de pintar Díaz de la Torre. Hay curiosas viñetas de la prensa británica o no menos llamativas estampas del Ejército francés, como la que homenajea al 63º Regimiento del general Villatte, en la que se narra, para ilustrar la batalla del 5 de marzo, a los españoles como bandoleros, trabucos en mano. Para disfrutarla, sin duda. Y volver a descubrirla.

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