Doña Cuaresma

Tangos en la playa

UNA duda existencial corroe a los gaditanos. La mayor parte de la población no concilia el sueño desde hace unos días. ¿Es admisible cantar tangos de Carnaval en pleno verano y en las inmediaciones de la playa Victoria?

Enorme dilema que tiene enfrentados a las asociaciones de coristas. Unos, el sector más moderno, es partidario de cantar en Muñoz Arenillas durante el verano. Se ganan unas perrillas, matan el gusanillo carnavalesco y hasta amortizan las gafas de sol compradas para vacilar en la carroza.

Otros, el sector más conservador, se opone a ello. El tango, aseguran, se ha hecho para ser cantado en febrero, con humedad en los riñones, y en las proximidades del barrio de la Viña. Un tango suena mucho peor en la calle Brasil que en la Cruz Verde.

No duermo con este dilema. Cádiz no puede seguir con esta indefinición. Antes de pensar en la plataforma logística de la que habla Teófila, en el trabajo para los astilleros o en las obras del muelle, hay que resolver esta cuestión. Los gaditanos tenemos el derecho a decidir.

Es necesario un referéndum para decidir si el tango tizero suena mejor en el Corralón de los Carros o en la glorieta Ingeniero La Cierva. Con frío y humedad o con sol y moscas.

Mi opinión es que un tango auténtico debe ser cantado en La Caleta. Pero con los coristas debajo del agua.

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