Desde nuestra batea

Carnaval gastronómico

CON esto de los programas de moda, parece que de todo se puede hablar usando la terminología gastronómica, y el Carnaval no iba a ser menos…

Erizada, Ostionada y demás "adas": Entrante clásico, con ingredientes originales y puros, pero debido a la masificación en sus múltiples formas de degustación y excesos del uso del licor en su preparación se ha ido desvirtuando y es claro ejemplo de receta que ha muerto de éxito.

COAC: Más que un plato es menú; no puede ser degustado en un sólo día. Para probar toda la carta hay que ir 16 días al restaurante. En el menú hay platos de calidad, otros que se paladean sin pena ni gloria y también te sirven bodrios culinarios que llegan a la mesa, crudos, pasados de cocción o incluso con sus materias primas en estado putrefacto, sin gusto y hasta nocivas para la salud. De todas formas, la arquitectura del restaurante, repleta de misticismo y pasión competitiva, hace que esos malos platos sean rápidamente olvidados, pudiéndose seguir saboreando auténticas obras de arte después de las dos primeras semanas.

Pregón: Este año este plato de temporada promete, sus autores son renombrados artistas de las creaciones originales y desenfadadas. Además siendo tan increíbles cocineros nunca se las han dado de divos y han basado su éxito en el trabajo diario, el compañerismo exacerbado y la fidelidad a su estilo. Unos simples huevos fritos con papas de ellos, te garantizan sabores puros de la fiesta favorita de todos los comensales.

La calle: Esta es la cocina ancestral donde se empezaron a combinar los tres ingredientes básicos de esta gastronomía, que son, en orden de importancia, la sabiduría popular, la gracia y la música. Todas esas combinaciones y las continuas evoluciones de estos ingredientes han conservado la esencia primitiva. Los platos en la calle son más picantes, quizás menos elaborados y digeridos a la ligera en cualquier esquina, pero son cocina de mercado, de producto fresco y, al contrario que la cocina de restaurante, sin controles administrativos ni reglas que obliguen a encasillar las variantes que la cocina de casapuerta siempre ha tenido, tiene y tendrá.

Gaditanos y foráneos… ¡Bon Appetit!

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