El resultado del Extremadura - Cádiz CF Directo al ascenso (0-1)

  • El líder logra una laboriosa victoria en Almendralejo con gol de Lozano y acaricia el salto a Primera División

Instante del remate de cabeza Lozano que acabó en gol. Instante del remate de cabeza Lozano que acabó en gol.

Instante del remate de cabeza Lozano que acabó en gol. / LaLiga

El Cádiz CF dio el paso (casi) definitivo para dar el salto a Primera División. El ascenso todavía no es un hecho matemático, pero lo será en pocos días salvo una catástrofe que no cabe en cabeza humana. El equipo amarillo tiró del oficio que le ha mantenido toda la temporada en lo más alto de la clasificación para imponerse al Extremadura en un partido que no hubiese tenido historia de no ser el que pone al Cádiz CF en la misma puerta de Primera.

No hubo brillo, ni falta que hizo. Lo que importaba era sumar los tres puntos y el Cádiz CF lo hizo con eficacia, con el soporte de la portería a cero (tercer encuentro seguido sin recibir un gol) y sufrimiento en los últimos minutos ante un rival que trató de retrasar sin éxito su descenso a Segunda B.

Cuando el conjunto amarillo aplica su método, no hay quien se le resista. Gol a la buchaca y a vivir de la renta. Desactivo a un cándido oponente que no llegó a poner el balón en dirección a portería.

Cádiz CF llega a los 69 puntos deja a sus rivales directos a ocho y nueve a falta de sus citas de la 19ª jornada. El ascenso está muy, muy, muy cerca. Podría ser una realidad el próximo fin de semana.

Salieron a por todas los visitantes, conscientes de que se jugaban la oportunidad de dejar prácticamente cerrada la escalada a la máxima categoría. Orden en las líneas, presión alta, rápido repliegue y un par de llegadas peligrosas al área contraria en los diez minutos iniciales, replicadas en el otro lado por un disparo desviado de Álex Díaz.

El partido exigía la concentración a la altura de su relevancia porque los locales, muy inocentes, no estaban dispuestos a regalar nada. En el 14, Álex Alegría lanzó fuera un libre directo desde la frontal del área en un aviso de lo mal que se podía poner la noche si el Cádiz no andaba bien despierto.

Tomaron las riendas los amarillos, con Sergio González y José Mari comandantes de la medular y Bodiger entre líneas con una notoria influencia en el juego. No era una cuestión de calidad, sino de esfuerzo. Correr para anular a un contrincante atenazado.

No era fácil hallar un resquicio hasta que Choco Lozano lo encontró justo en el ecuador del primer acto. El hondureño, enrachado, agradeció una falta lateral que José Mari colgó con precisión al corazón del área para cabecear el balón al fondo de la portería.

La indolencia de la defensa facilitó el remate del 9, quien supo colocar el balón junto a un poste, lejos del alcance de Casto. El 0-1, en el minuto 23 fruto de una acción a balón parado, premió el correcto arranque del líder, enfundado con el mono de trabajo colectivo y con el escenario que más le gusta: marcador a favor.

Con ventaja suele manejarse el Cádiz como pez en el agua. A partir del gol se dedicó a administrar la renta, a dejar el pasar el tiempo sin que nada sucediese, a aburrir al oponente, a jugar con la necesidad de un equipo condenado al descenso salvo reacción milagrosa.

El tanto fue en realidad lo único destacable de una primera mitad con tanta intensidad como escaso brillo general. Apretaron los de casa en busca de un empate antes del intermedio, pero no llegaron a puerta ni cuando los de Álvaro Cervera cometieron algún que otro error en la zona trasera. Aguantaron el tirón sin sufrimiento en unos 45 minutos iniciales cómodos, centrados al cien por cien y un golpe certero sin hacer nada del otro mundo en ataque.

Se esperaba una oleada ofensiva a la desesperada de los anfitriones en la reanudación que se topó con el muro de contención de los amarillos. José Mari se quedó en el vestuario tras el descanso y entró Augusto Fernández. Poco duró después Lozano, renqueante de un gemelo tras un centro chut que sacó Casto. El goleador dejó su sitio a Nano Mesa.

Los minutos corrieron con el esférico de un lado a otro, sin lucidez aunque sin dificultades para un Cádiz que lo tenía todo bajo control salvo el ajustado tanteador, por lo que partido ni mucho menos estaba resuelto.

Le tocó fajarse en defensa a un equipo que con el paso del tiempo vio más grande el pasillo que dejaron los extremeños. Era el momento de la velocidad de Salvi, sustituto de Bodiger, con molestias tras su meritorio trabajo, en especial por la banda derecha tras el descanso una vez que Álvaro Giménez se ubicó en punta.

Quedaba el último tramo, el decisivo, cuando los locales, volcados, juntaron hombres arriba y lo visitantes dieron un paso atrás, con poco contacto con el cuero y algo más de inquietud.

La victoria pasaba por la defensa o un segundo tanto que parecía poco probable dado el escaso bagaje en ataque. Malbasic y Jurado fueron las últimas apuestas de Cervera para el esprint final, poco antes de un disparo de Nano Mesa (en el 77) desde la corona del área que acabó con el balón en las manos de Casto.

Rozó el gol el Cádiz en los últimos minutos. Un penalti señalado por el árbitro por agarrón de Pardo a Nano Mesa dentro del área quedó invalidado por fuera de juego de Malbasic (en el 88), quien poco después, ya en la prolongación remató fuera.

No sentenciaron los gaditanos y Zarfino, en el 94, tuvo el empate en sus botas con un tiro de que marchó alto. Un minuto después remató fuera Lele. Los locales hicieron sufrir al Cádiz todo lo que no habían hecho durante 90 minutos.

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