ana payo payo. oceanógrafa, ex alumna de la uca y doctorando en el IMEDEA (CSIC-UIB)

"Las mujeres seguimos sin representación en los altos estamentos investigadores"

  • Es una de las cuatro científicas españolas seleccionadas para participar en un 'supermáster' en liderazgo contra el cambio climático

  • Necesita 18.000 euros para culminarlo en la Antártida

La oceanógrafa Ana Payo Payo, durante una reciente visita a Cádiz. La oceanógrafa Ana Payo Payo, durante una reciente visita a Cádiz.

La oceanógrafa Ana Payo Payo, durante una reciente visita a Cádiz. / joaquín pino

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Licenciada en Ciencias del Mar y Ambientales en la Universidad de Cádiz, donde obtuvo el Premio extraordinario de carrera, y doctorando en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, dependiente del CSIC y de la Universidad de las Islas Baleares, Ana Payo Payo es una de las cuatro científicas españolas de las 70 elegidas por la Homeward Bound Foundation para participar en 2018 en una iniciativa organizada con el objetivo de formar mujeres con liderazgo en la lucha contra el cambio climático desde la igualdad de género. Los doce meses de formación culminan con una expedición de 21 días a la Antártida para la que necesita 20.000 dólares.

-¿Por qué la Antártida? ¿No hay científicas allí?

La Antártida es un lugar icónico en el cambio climático; si no fuésemos allí, nadie nos haría caso"Para conseguir una plaza en España se está exigiendo mucho más que en cualquier otra parte del mundo"

-Sí que hay. Pero vamos a la Antártida porque es un lugar icónico, un reto de la exploración, de los descubrimientos del cambio climático, donde se hicieron las primeras prospecciones que han servido como registro temporal de CO2... Si no fuéramos a la Antártida, nadie nos haría caso. Somos una expedición que busca visibilizar a las mujeres dentro de la ciencia. Por lo general, en los estamentos más bajos de la carrera investigadora, hay unas ratios de ambos sexos parecidas. Pero a medida que avanzas, en los más altos, entre la gente que tiene poder, el ratio de mujeres es muy bajo. Esta expedición lo que pretende es impulsar la carrera de investigadoras para que lleguemos a alcanzar posiciones que ahora mismo no estamos alcanzando y darnos las herramientas para poder hacerlo.

-He leído que Homeward Bound nace después de que una de sus fundadoras, Fabian Dattner, escuchase a dos científicos decir que para ir a la Antártida había que tener barba...

-Ese fue el detonante. Ella tiene una empresa que se dedica al coaching para grandes empresarios, con una gran parte de obra social dedicada a formar a mujeres pro bono para que lleguemos a esos puestos. A lo largo de su carrera se dio cuenta de que la mayoría de sus clientes son hombres, que las mujeres no llegan a esos puestos y que cuando llegan, dudan de si podrán desempeñarlos, aunque sean muy capaces. Ella pretende fortalecer las capacidades que tenemos para poder llegar. Se formó en Harvard y tiene una larga trayectoria de emprendimiento. La otra fundadora, la científica Jess Thomas Melbourne, es una ecóloga que hace modelos de sistemas acuáticos antárticos. De ahí la expedición a la Antártida.

-El lema es 'La madre naturaleza necesita a sus hijas' ¿Qué valores añadidos pueden aportar?

-La diferencia es que, hasta ahora, en muchos de estos procesos de toma de decisiones no se nos ha tenido en cuenta. Esto supone una pérdida del 50% del capital intelectual, económico y humano. Se está invirtiendo mucho dinero en formar a mucha gente y la mitad se está cayendo del sistema.

-¿Cree que la ciencia funcionaría mejor dirigida por mujeres?

-Eso es una pregunta capciosa. No es que vaya a funcionar mejor con las mujeres; es que las mujeres ahora mismo están fuera de esos procesos de toma de decisiones y, por lo tanto, hay un 50% sin representación. Tenemos muchas cosas que aportar. Pero nos encontramos con muchas barreras. Lo ideal es que a todo el mundo se le deje contribuir.

-Y en asuntos de paridad ¿cómo está el CSIC?

-En casi cualquier universidad pública, en el CSIC y en los centros de investigación, las ratios son muy parecidas. Empiezan en los escalafones bajos de doctorado, con 50-50; postdocs, 60-30, y vas subiendo, y arriba, en los puestos con poder es el 89-11. Ahora mismo hay muy pocas mujeres al frente de centros del CSIC: sólo 17 entre más de 120 centros.

-No hay ninguna directora general de organismo público de investigación, sólo una rectora y el 79% de los catedráticos son hombres, publicó hace poco El País...

-El CSIC tuvo una directora, pero ya no... A igualdad de edad, de número de publicaciones y de condiciones, los hombres tienen 2,5 más probabilidades de llegar a catedráticos que las mujeres.

-Volviendo a la expedición antártica, ha abierto una campaña de crowfunding ¿no hay becas?

-El programa nos cubre el 60% de la expedición y ellos, como parte del proceso de formación, nos piden que logremos financiarnos el otro 40% solicitando el patronato de particulares, de empresas o instituciones públicas que piensen que la iniciativa merece la pena. La mayoría de las instituciones, por no decirte todas, me dicen que les gusta mucho la idea, que es un proyecto maravilloso, que les encantaría ayudarme... pero que no pueden porque soy una persona física. De las empresas privadas he tenido sobre todo patrocinio en especies... Me gustaría sorprenderme y que alguna viniera y me dijera: ¡nos encanta tu proyecto, vente, que nosotros vamos a hacer la obra social contigo!. Les vendría bien, porque sería una manera de respaldar su imagen de compromiso con el medio ambiente y con la igualdad de género. Sobre todo tengo el apoyo de particulares, que ven que es su manera de contribuir contra el cambio climático y por la igualdad.

-¿Van a desarrollar un proyecto científico concreto?

-Cuando lleguemos a la Antártida hay doce líneas de proyectos que vamos a desarrollar. Algunas son contribuir a crear políticas de lucha contra el cambio climático que sean más efectivas. Vamos a ser 70 científicas formadas en la ciencia más puntera. Hay otra línea enfocada a dar visibilidad al cambio climático, porque todavía hay mucho negacionismo.

-¿En que se está doctorando?

-Trabajo con aves marinas, sobre todo con gaviotas. Marcamos a los pájaros y volvemos a censarlos. Con esto podemos estimar cuántos sobreviven, si migran más o menos, y relacionar esto con variables ambientales como el clima, la disponibilidad de comida o la cantidad de basura que generan los turistas y les sirve de alimento...

-¿El próximo paso en su carrera académica?

-He empezado a pedir postdocs y en Mallorca me han hecho un contrato para el verano. Voy a solicitar unas becas europeas, las Marie Curie, y estoy pidiendo docs a nivel internacional para seguir con mi carrera investigadora, que es lo que me gusta. Donde sea. Terminar la carrera y quedarte en un sitio es inviable para un investigador. Y menos tal y como funciona el sistema en España. La gente que se está presentando para las plazas que están saliendo tiene mucho más currículum que la que la está evaluando. Muchas veces en España se habla de que los investigadores no tienen nivel, de que no llegan, pero los baremos que se exigen para adquirir una plaza aquí son muchísimo más altos que en cualquier parte del mundo.

-Me sorprende mucho esto...

-A ver, no digo en el MIT o en Harvard, pero en España la gente que se está presentando a las oposiciones del CSIC, que se están celebrando ahora, tienen del orden de un centenar de artículos. Yo conozco gente en Francia a la que le han dado una plaza con entre uno y siete artículos en toda su carrera, que es lo que debería ser lo habitual. Esto no ocurre aquí. Hay gente haciendo muchos postdocs de un sitio a otro y el sistema no es capaz de absorberla.

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