Cádiz

21 días de plazo para quitarse la mascarilla

En cuestión de días las mascarillas dejarán de ser obligatorias en recintos interiores

En cuestión de días las mascarillas dejarán de ser obligatorias en recintos interiores / Lourdes de Vicente (Cádiz)

La mascarilla lleva siendo una obsesión para todos más de dos años. Se convirtió, junto a los guantes, en uno de los grandes objetos de deseo.

Corría marzo de 2020 y aquel que iba consiguiendo una mascarilla que echarse a la boca se iba convirtiendo en un ser envidiable para el resto de la ciudadanía que, como mucho, podíamos conseguir guantes o nos teníamos que conformar con mascarillas de tela de fabricación casera que de poco sirvieron para evitar contagios.

En poco tiempo, Internet se convirtió en la fórmula más barata y rápida, aunque no siempre la más fiable, para conseguir un paquete de 50 o 100 mascarillas que te garantizara la defensa ante el temido Covid duarnte un tiempo.

La mascarilla lleva ya más de dos años convertida en una prenda más de uso habitual La mascarilla lleva ya más de dos años convertida en una prenda más de uso habitual

La mascarilla lleva ya más de dos años convertida en una prenda más de uso habitual / Alberto Domínguez

Los guantes fueron desapareciendo cuando se nos fueron quitando ciertas obsesiones como llamar al teléfonillo de casa con el codo o abrir el poco con cualquier parte del cuerpo menos con las manos. Entonces nos quitamos los guantes, pero la mascarilla ahí quedó y con visos de que nos iba a acompañar durante mucho tiempo al convertirse en un elemento obligado por ley y de obligado cumplimiento.

Muchos aún se resistían pero en ciudades como Cádiz quedó más que comprobado la disciplina y alto nivel de responsabilidad que parecía haberse creído, por fin, que el uso de las mascarillas era una buena manera, si no la mejor junto con las vacunas, de hacerse fuerte frente al coronavirus.

Y llega ahora la "gripalización" del Covid y sin que la enfermedad se haya dado por vencida y aún esté mandando a muchos al hospital y provocando alguna que otra muerte, llega el Gobierno y decide que la mascarilla deja de ser obligatoria en interiores. En exteriores ya llevamos algo menos de dos meses sin tener que llevar mascarillas a no ser que estemos en lugares de grandes aglomeraciones, pero el quitarse o no ponerse una mascarilla en un interior que no sea tu propia casa se puede llegar a convertir en una barrera difícil de superar para muchos y que pueda llevar consigo algún trauma difícil de superar.

Pero para eso están los psicólogos, para ayudarnos a superar traumas y para hacernos la vida algo más fácil.

Pronto se dejarán de ver las mascarillas tanto en interiores como en exteriores Pronto se dejarán de ver las mascarillas tanto en interiores como en exteriores

Pronto se dejarán de ver las mascarillas tanto en interiores como en exteriores / Julio González (Cádiz)

La secretaria de la delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, María José Segovia, es capaz de augurar que el 80 por ciento de los gaditanos dejará de llevar, casi de manera automática, la mascarilla en interiores a partir del próximo 20 de abril. Pero, por contra, saber la doctora Segovia que habrá un 20 por ciento que se resistirá a eliminar esta protección facial que les ha permitido plantarle cara al Covid de manera segura y evitar así su contagio.

María José Segovia sabe que dos de cada diez personas no se la quitará, sobre todo por miedo al contagio y, más aún, porque "nadie ha salido aún en la tele diciendo que hemos vencido al Covid, algo que no sería cierto". El BOE dirá que ya se puede quitar uno la mascarilla pero no se asimilará como algo normal para toda la población hasta que la enfermedad no sea tratada como una vulgar gripe

La psicóloga insiste en que ya había personas que eran miedosas antes de marzo de 2020 y "en estos dos años se ha amplificado esa inseguridad y ese miedo a las enfermedades, y no sólo al Covid, sino a cualquier tido de contagio, de manera que serán más temerosas y se resistirán a quitarse la mascarilla".

Después hay otro sector, según María José Segovia compuesto por personas tímidas y retraídas a las que no les gusta que las observen ni llamar la atención. El Covid les supuso "una modalidad de contacto y vida social que podían llevar a cabo protegidos porque las mascarillas les permitía estar en contacto con los demás y, además, a cara cubierta". A estas personas les costará esa nueva forma de "encarar" la vida a partir del día 20.

Le llaman el síndrome de la cara descubierta, que, según Segovia, ni es síndrome ni es enfermedad, sino simplemente una resistencia a dejar el anonimato. 

El Covid ha desarrollado en muchos gaditanos un cuadro de ansiedad ante la enfermedad, ante los contagios y ante el acercamiento entre las personas. Pero no hay que olvidar que otros muchos ciudadanos está ya locos por quitárselas y hartos de tanta restricciones y ven en este hito que tendrá lugar el día 20 un antes y un después que tampoco conviene, tal y como recomiendan los especialistas, verlo como una victoria definitiva contra el virus.

"Somos seres sociales y afectivos y necesitamos el contacto, el abrazo, darnos un beso al reunirnos... Llevamos dos años reprimidos y muchas personas necesitamos volver a esa cercanía física y emocional", según esta especialista.

Recomendación de los psicólogos

María José Segovia hace una recomendación: darnos 21 días de plazo. "Para generar un hábito o convertir una conducta en costumbre y luego en hábito hacen falta 21 días".

Esas tres semanas no es un plazo establecido de manera aleatoria sino que contienen una base científica que María José Segovia explica con una alta dosis de pedagogía. "Si quieres acostumbrarte a lavarte los dientes todos los días a una misma hora hay que darse de plazo 21 días como mínimo, hasta conseguir que ese hábito salte de manera automática". Al final nos levantamos, nos lavamos los dientes, nos duchamos, tomamos el café y a trabajar,.. es una conducta convertida en costumbre y que ya llevamos a cabo casi sin darnos cuenta, "pues con esto, igual".

Así, Segovia recomienda plantearse “metas a corto plazo. Hoy me la quito al entrar a desayunar en el bar y si veo que empieza a haber mucha gente, me la pongo... Luego intento aguantar sin la mascarilla en un interior dos o tres horas, y cuando voy viendo que aguanto más tiempo y sigo sin contagiarme, la cosa ya cambia”.

Pero ella es partidaria de que cada persona se plantee sus propios objetivos y, siempre, cumpliendo las normas sanitarias. 

Ojo con los trastornos de ansiedad

La doctora Segovia tampoco ve recomendable que aquellas persona más temerosas se quiten la mascarilla del tirón, ya que ésto podría provocarles un trastorno de ansiedad: "Debo saber que nadie me obliga a quitármela y si veo que el recinto se llena, me la coloco y no tengo por qué superar reto alguno". 

 Y María José Segovia va a más, ya que recuerda que en exteriores, ahora durante la Semana Santa, si nos vemos a las puertas de una iglesia rodeada de 500 personas, siempre será mejor ponerse la mascarillla. "Es algo que queda a criterio del propio ciudadano hasta que la situación se vaya normalizando".

No quitársela nunca más sería ya un comportamiento patológico

"No quitarse nunca jamás la mascarilla y dejársela para siempre sería ya preocupante y sería una patología que te hará terminar ante el psicólogo". Hay que darse un margen de tiempo hast que esta enfermeddad paneémica se vaya convirtiendo en enfermedad "normal".

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