Cádiz

El aislamiento puede afectar la salud mental de pacientes covid hospitalizados

  • El psiquiatra gaditano Manuel Martínez afirma que el riesgo de sufrir un trastorno mental aumenta con la edad

  • Considera fundamental que se mantenga el contacto entre el paciente y la familia a través de llamadas de teléfono o videoconferencias

Personal sanitario atiende a un paciente que está en aislamiento en un hospital. Personal sanitario atiende a un paciente que está en aislamiento en un hospital.

Personal sanitario atiende a un paciente que está en aislamiento en un hospital.

Para evitar contagios de la covid–19, las personas que padecen esta enfermedad deben permanecer aisladas. Cuando están hospitalizadas, ese aislamiento puede resultar extremadamente duro, al encontrarse en un entorno extraño, e incluso puede llegar a afectar a la salud mental del paciente, según el psiquiatra gaditano Manuel Martínez.

Este médico del Hospital San Rafael de Cádiz asegura que cualquier persona puede sufrir un trastorno mental debido a ese obligado aislamiento, pero cuanta más edad se tiene, mayores son las posibilidades. Explica al respecto que al aumentar los años, se incrementa la fragilidad, se va perdiendo capacidad intelectual y sensorial, aparecen enfermedades crónicas, hay que tomar tratamientos farmacológicos y existe también cierto deterioro social y funcional. "Ese conjunto de cosas y algunas más influyen en que las capacidades adaptativas de respuesta ante un aislamiento estén muy disminuidas a partir de cierta edad, y determinan en ocasiones la aparición de un trastorno mental agudo transitorio, una crisis de angustia o un delirium con alucinaciones que pueden llevar a reacciones violentas, que muchas veces son de protección", argumenta.

Manuel Martínez insiste en que esto le puede ocurrir a cualquier persona, "pero al aumentar la edad, la posibilidad es mayor".

Este psiquiatra señala que hay dos elementos que hacen que el aislamiento se convierta en estresante para un paciente ingresado en un centro sanitario por la covid–19. Uno es "el miedo que se tiene a esta enfermedad, que ha creado unas expectativas muy dramáticas para las personas que la padecen" y el otro es la pérdida del entorno familiar: "El paciente se encuentra en un entorno estresante y desconocido", que es la habitación de un hospital. Martínez apunta que en muchas ocasiones, la confianza que se tiene en el personal sanitario hace que se encuentre en estos profesionales una sustitución de la familia, "y eso vale su peso en oro. Que te sientas asustado y desconcertado, y que haya gente que sustituya a tu familia en ese momento hace mucho bien". Reconoce que hay casos en lo que esto no se produce "y aumenta el riesgo de sufrir trastornos mentales".

Manuel Martínez destaca "un aspecto importante", y es que el malestar del paciente se contagia a las personas que esperan su salida del hospital. Considera que "es fundamental" que haya comunicación entre ellos a través de llamadas o videoconferencias para mantener el contacto. "Todos los hospitales deberían tener capacidad para que los pacientes hagan videollamadas porque es un factor que puede aliviar el malestar psicológico".

Al margen de los problemas de salud mental que puede producir el aislamiento de los pacientes covid en los hospitales, este psiquiatra llama la atención sobre la "pandemia de trastornos mentales" que se está empezando a ver ya como consecuencia de la de covid–19. "Desde hace un año, nos estamos enfrentando a una situación que es traumática y que puede dejar secuelas, como depresión, ansiedad, problemas con el sueño, con la alimentación y consumo de sustancias", manifiesta. De hecho, asegura que ya se está generando un aumento de la demanda de citas con los profesionales de salud mental por parte de pacientes que han pasado la covid y familiares. Apunta que generalmente, no se trata de trastornos mentales muy graves, "pero sí son complejos y muy dolorosos" para quienes los padecen. Lamenta que "esta situación se está prolongando tanto, que la gente se desanima y en el esfuerzo adaptativo, muchas personas se van a romper".

Indica que la red pública de salud mental está enfocada prioritariamente a la atención de trastornos mentales graves, de modo que los problemas por los que está aumentando la demanda "no están priorizados dentro del catálogo de servicios". Así, sostiene que generalmente, estos pacientes tendrán su seguimiento en Atención Primaria, lo que supondrá una sobrecarga aún mayor del sistema.

Buen comportamiento de los ciudadanos

A pesar de esta situación, Manuel Martínez quiere transmitir un mensaje positivo. Desea felicitar y agradecer a la sociedad porque "la gente ha hecho muchísimo. Me siento orgulloso de la humanidad por todo lo que está haciendo por responder ante un enemigo, el virus, que está haciendo mucho daño". Se refiere al esfuerzo de la comunidad científica por encontrar vacunas de la enfermedad causada por el virus SARS–CoV–2 y también a la reacción de la población: "Mayoritariamente, la gente se ha encerrado dos meses de su vida, ha cambiado sus hábitos y ha aceptado normas que no son fáciles de cumplir. Hay que felicitar a la gente porque ha hecho muchas cosas bien, pero nos encontramos ante un enemigo enormemente desconocido y maligno".

Incide en que estamos asistiendo "a un acontecimiento tremendamente traumático, porque trae mucho dolor", y aporta algunas ideas para enfrentarse a esta situación; entre ellas, "hacer un pacto generalizado para poner en marcha campañas psicohigiénicas". Con esto se refiere a recuperar las relaciones entre el vecindario, acompañar y estar pendientes de las personas que nos rodean, recuperar las familias extensas, favorecer la comunicación entre los ciudadanos y disminuir la irritabilidad social; en definitiva, "hacer que la gente sea más solidaria y más humana". También propone hacer ejercicio físico y cuidar la alimentación. "Esto es un tópico pero es que es así, no hay más", sentencia.

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