Cádiz| Acción social

Superheroínas de barrio

  • Equa recoge en ‘Mujeres de nuestros barrios...’ la historia vital de algunas de estas luchadoras que se dejaron la piel en mejorar la vida de sus vecinos y de su entorno

Algunas de las homenajeadas escuchan al alcalde durante la presentación del libro. Algunas de las homenajeadas escuchan al alcalde durante la presentación del libro.

Algunas de las homenajeadas escuchan al alcalde durante la presentación del libro.

Algunas de ellas lloraron el día que se mudaron a vivir a ese más allá urbano, a ese pueblo dentro de la ciudad, que siempre ha sido Puntales. Sobre todo cuando la plaza apenas si la alumbraban tres tristes farolas. Sobre todo cuando los trabajadores de Astilleros o de Casa tenían que bajarse del autobús que les llevaba a la factoría para empujarlo.

“Cuando llegué aquí yo me quería morir y me asomaba a la azotea para ver el pico del campanario de San José”, cuenta Anita, de 79 años. Siempre fue muy negocianta. Nunca se sintió empresaria. Y tenía cinco hijos. Así que montó un puestecito de chucherías, que mantuvo abierto más de 30 años y que regentan ahora los hijos. “Aunque me hubiese hecho rica no me habría ido nunca de Puntales”, cuenta orgullosa.

Pepa, de Amigas del Sur, sueña con acabar para siempre con “las colas del hambre”

Angelita, de 74 años, fue uno de los pocos niños de la Casa Cuna que sobrevivió a la explosión de 1947. La encontraron bajo los escombros el día después de la catástrofe. Su padre, que era impresor, fue encarcelado en el 36 y cuando salió de prisión se lo habían quitado todo. Aquello le marcó para toda la vida. Llegó a Puntales con 9 años. Allí vio cómo las familias que se habían quedado sin hogar vivían en unos barracones de madera que se habían montado en una base naval que se convirtió en albergue, comedor y hospital... Su colaboración con la asociación de vecinos ha resultado vital en muchas reivindicaciones, pequeñas y grandes. “Podemos perderlo todo en la vida, pero la dignidad no te la puede quitar nadie”, dice.

El Club Alcázar de Puntales acogió en la tarde de ayer la presentación de Mujeres de nuestros barrios. Historias de vida y lucha, un libro coral coordinado por la Asociación para la mediación social Equa y escrito por Juan Antonio Bruzón, María de los Ángeles Córdoba, Lorena Caro Javiera Araya, Curro Maya y Enrique Beca.

De Puntales es también Isabel, de la asociación Arrabal, una entidad dedicada a la recreación y a la investigación histórica de Cádiz. Durante 15 años trabajó codo con codo con José Manuel Hesle, a quien recuerda con una emotiva dedicatoria. Después de su jornada laboral, ejerció como vocal de Vivienda, Urbanismo y Bicentenario y le tocó bregar con muchas administraciones.

A Paca, de 85 años, en el Cerro del Moro la conocen como a Paca la de los dulces. Para sacar adelante a su familia montó un obrador en su casa que hizo las delicias de todo el vecindario.

A Isabel, de Arrabal, le tocó bregar con muchas administraciones

Hoy, en el mismo barrio, Pepa capea temporales económicos, uno detrás de otro para seguir dando de comer a las familias que lo necesitan. “Mi meta es terminar con las colas del hambre”, apunta con orgullo una de las fundadoras de Amigas del Sur, que ahora lucha por repartir más cañas que peces y convertir la asociación en una empresa de inserción laboral.

El libro, que es a la vez memoria de actividades, proyecto de investigación social y testimonio vivo de las protagonistas, pretende ser un homenaje a esas luchadoras, a esas superheroínas de barrio, que pelearon para sacar adelante a sus hijos y por mejoraren en lo posible la vida de sus vecinos.

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