Entrevista a Marta Meléndez. Ex concejal del PSOE “En todo este proceso no me ha movido la venganza sino el interés general”

  • La que fuera candidata a la Alcaldía por el PSOE en 2011 muestra su satisfacción por la sentencia del Tribunal Constitucional y focaliza sus criticas en la dirección local del partido

Marta Meléndez, en un momento de la entrevista realizada en la sede de Diario de Cádiz. Marta Meléndez, en un momento de la entrevista realizada en la sede de Diario de Cádiz.

Marta Meléndez, en un momento de la entrevista realizada en la sede de Diario de Cádiz. / Julio González

Marta Meléndez (Cádiz, 1972) ha ganado una sentencia en el Tribunal Constitucional después de cuatro años y medio luchando por su despido del ISE (Infraestructuras y Servicios Educativos), ente dependiente de la Junta, en 2014 por sus ausencias a su puesto de trabajo mientras ejercía su labor como concejala en el PSOE. Desde siempre defendió que se había vulnerado su derecho fundamental a participar en política y ahora ha conseguido que el fallo judicial sea novedoso. En todo este proceso le queda el amargor de que está convencida que hubo vendetta política y se había urdido un plan.

–¿Cómo se siente después de esta larga lucha judicial y tras haber obtenido una sentencia favorable que protegerá a todos los que quieran entrar en política?

–Estoy muy feliz y contenta porque por fin se hizo justicia. Recordaba la única rueda de prensa que hice sobre el despido y tras la que todos los medios os pusisteis de acuerdo en titular con lo que yo dije y que era “me han vulnerado mi derecho fundamental a participar en la vida política”. Ahora el Tribunal Constitucional dice precisamente eso que dije yo hace años. Al final la Justicia me ha dado la razón en eso que yo estaba convencida y es que jamás un ciudadano que decide participar en la vida pública puede verse sometido a un despido sólo por ejercer tus derechos de sufragio pasivo, que es un derecho fundamental. Si la gente no puede participar de ese modo en las listas electorales, imagínate que nos quedará dentro del mundo político. Sería sólo para los que tienen su propio negocio y son sus propios jefes o para los que actúan internamente dentro de los partidos y viven de ellos.

–Ha seguido batallando cuando hay mucha gente que se queda en el camino .

–Lo he tenido siempre muy claro. No demandaba ni me metía en algo que suponía tiempo, inversión, noches sin dormir... por una cuestión de dinero sino de ideología. Me sentía en la obligación de salir a defender a la ciudadanía en este aspecto y lo que se había hecho conmigo, la tropelía que se me había hecho, no podía sufrirlo nadie que no tuviera la cobertura que yo había tenido. Yo no estoy en la misma situación que otras personas que están en el ámbito privado. Si un trabajador por cuenta ajena en el ámbito privado le ocurre lo mismo, se queda en la calle. Yo afortunadamente no era una lucha por restituir mi puesto de trabajo, que también, porque al ser funcionaria de carrera desde 2004 no me iba a la calle, pero esto era algo que no podía consentir.

Yo pude coger y decidir en un momento determinado al principio no seguir adelante. El día que se celebró el juicio oral, previamente las partes se reunieron y lo hizo mi abogado con el director de Recursos Humanos de ISE Andalucía, que había venido expresamente desde Sevilla para ofrecerme dinero, para calificar directamente el despido como improcedente y pagarme la indemnización que me correspondía y así no entrar en sala. Me pareció una sinvergonzonería y una falta de catadura moral que me negué. Si se habían creído que me iban a comprar con dinero, no lo iban a conseguir. Ese fue el primer día que pude decir que me quedaba ahí y no lo hice. Después hubo otras ocasiones.

–¿Le ha sorprendido que fuera el primer caso?

–No me ha sorprendido que haya sido el primer caso. Desconozco si es porque nadie ha batallado como yo o no ha tenido la perseverancia que yo he demostrado y se ha quedado en la primera parte del camino, donde le han dado un despido improcedente, lo asume y acepta la indemnización. Yo me decanto más porque no ha habido nunca nadie en esta circunstancia.

El Tribunal Constitucional refleja que la ley establece la salida adecuada de tu actividad profesional cuando por tus ausencias le puede ser costoso a la empresa y esa situación nunca es la ruptura o la extinción de la relación laboral sino la suspensión a través de la excedencia forzosa. A mí jamás me plantearon ningún problema, ni me avisaron nada. No podían plantearlo porque mi trabajo estaba hecho. Yo puedo decir que mi trabajo era el que hacía cada uno de los administradores de las otras provincias de ISE Andalucía, que lo hacían en un 100 % de jornada y yo en un 80 o 85%. No estuve nunca en los límites de un 20% salvo dos meses porque me sumaron dos situaciones personales. La intervención quirúrgica de una hermana que de cuatro días de permiso, me cogí dos, y la fractura del brazo de mi hija, que de tres días que tuve que ir a Vargas Ponce y al hospital Puerta del Mar y me cogí tres medias mañanas.

Jamás pudieron decir que esta señora no hacía lo que tenía que hacer. Nunca lo han puesto sobre la mesa. El Tribunal Constitucional dice que no hubo falta de descuido ni de diligencia. No hubo incumplimiento laboral porque la empresa nunca ha dicho en su carta de despido que yo fuera incumplidora. No lo podía decir. Me exigí tanto a mí misma que, lo mismo que me conocéis en mi vida política, lo era en el plano laboral. Para mí era muy importante que la gestión de la que yo era responsable estuviera al cien por cien.

–¿Ha tenido ganas de venganza en este proceso?

–No me ha movido eso sino el interés general, los principios ideológicos que tengo que son de izquierdas, de defensa de la ciudadanía. Venganza no porque los hechos lo que han demostrado es que tenía razón en lo que estaba diciendo desde el plano laboral y desde el de la defensa de los trabajadores. Esto pesa sobre la cabeza de aquellos que idearon este despido, de aquellos que lo pusieron en marcha y de aquellos que lo ejecutaron con la injusticia tan grande que hicieron. Además son tan limitados en sus pensamientos y tan cortos de ideario que no fueron capaces de alcanzar a ver la repercusión general que podía tener lo que estaban haciendo. Demuestra la falta de ideología y la falta de socialismo. Si tú eres capaz de hacerme eso a mí y no ver que eso puede ser un despido que sirva de precedente para otras personas, hay una falta de ideario y de ideología brutal. No lo puedo entender.

–¿Por qué cree que le querían quitar de enmedio, como mantiene desde entonces?

–No gané la Secretaría General. Me presenté a un proceso legítimo y no la gané pero a raíz de ahí se empiezan a desencadenar una serie de acontecimientos que buscan aniquilarte. Primero me aniquilaron dentro de la actividad del grupo socialista. Yo dimito como portavoz porque el secretario local que entra y que ha sido elegido por la asamblea es concejal porque venía en mi lista electoral. Si no tengo el refrendo del partido y no he ganado la Secretaría local, que asuma él la portavocía y la dirección política e institucional, porque yo defendí eso en mi programa electoral a la Secretaría General que debería haber una unicefalia e hice lo que era mi postulado, pero eso sentó fatal.

A raíz de esta situación que yo dimito el 27 de septiembre de 2012, empieza la primera etapa de ese calvario que es que no podía presentar una propuesta, no podía hablar en los plenos y me quitaron todas mis funciones. En octubre de 2012 me encuentro con que se me quitan todas las funciones y se me deja casi como un jarrón chino. Ahí empezó y luego cualquier expediente que yo solicitaba a la alcaldesa tenía que pasar por el filtro del portavoz del grupo, Fran González, si él no daba el visto bueno yo ni siquiera me podía dirigir a a la alcaldesa.

Hay una segunda parte y es cuando me desposee del todo y me manda al final de la bancada y decide que debo entregar el acta de concejal y le digo que no, ahí entro en sublevación y ahí hago lo que tengo que hacer. Desde octubre del 12 a mayo del 15 viví pavorosamente en el grupo socialista una complacencia con el PP que a mí me asombraba.

–Después de todo esto y de todo lo que dice que ha pasado. No le entraron ganas de romper el carnet del PSOE?

–Nunca, nunca he pensado en dejar de ser socialista porque yo creo en el PSOE. Creo en las siglas y soy socialista. Focalizo en la dirección local del partido, en cómo se gestiona el partido en Cádiz.

–¿Dónde está la clave para que usted defiende que se urdió un plan para echarla del ISE?

–Ahora hay datos y con el tiempo caes en detalles. Natalia Álvarez entró de gerente en agosto de 2013. Se queda vacante la gerencia y ella está en un posicionamiento que parece que ni fu ni fa pero con cosas que viví desde agosto hasta marzo, tenía un posicionamiento acorde con la dirección local del partido pero no quería decirlo. A mí me resultó curioso que ella no dijera que eso no podía ser. ¿Cómo es posible que alguien que es gerente provincial y que sabe perfectamente cómo trabajas y cómo cumples con tus obligaciones laborales y también con las políticas, y que sabe el esfuerzo extraordinario que conlleva ser concejal de la oposición sin tener dedicación exclusiva ni parcial y el tiempo que tienes que invertir personal y familiar y del tiempo laboral, cómo es posible que ella no dijera que eso no podía ser? ¿Cómo es posible que ella se sentara en esa mesa y me entregara el despido? ¿Quería estar a bien con la dirección local del partido? ¿Estaba en ese posicionamiento? Su actitud fue de una hipocresía absoluta.

–Por lo tanto, ¿está convencida de que fue la dirección local del partido que dirige Fran González quién urdió ese plan del que habla?

–Sí porque tenían la necesidad de arrojarse a la piscina. Yo era una concejala muy activa y, aunque estaba esposada y presa, entraba en las reuniones del grupo socialista y el portavoz me iba echando atrás propuestas y otras que había que consultarlas. Yo llevaba a lo mejor diez propuestas y las rechazaba, pues para el siguiente pleno llevaba esas diez y cuatro más.

–Pero era una cuestión de tiempo que usted dejara de ser concejal a los tres años. Ya había perdido la secretaría general y su futuro político no era muy halagüeño en el PSOE local.

–Yo no puedo afirmar que fuera una persona determinada. Pero a todo esto se le suma el silencio. El silencio que hubo con el despido no tenía sentido. Hay un concejal al que están despidiendo y le está costando su puesto de trabajo porque ha asumido sus responsabilidades que tu portavoz y tu partido le ha encomendado. ¿Por qué se guarda ese silencio? ¿Por qué no se le defiende? Al contrario, se me ataca porque hago la rueda de prensa en el Ayuntamiento. Se me estaba vilipendiando y dilapidando en lo personal. Es que no era una cuestión de que no creemos en usted en lo político, o que no creemos que sea lo que necesita el partido o lo que sea. Que me pidan el acta de concejal si lo cree conveniente o que dimita. Pero ¿atacarme a mi puesto de trabajo, a mi familia, guardar silencio ante el ataque? No es otra cosa que había un plan urdido.

–¿Se plantearía volver a la política activa después de lo que ha vivido?

–Yo no creo en la política ejercida de este modo de codazos, cuchilladas y tengo que estar porque si no, no tengo cómo sobrevivir, y si no estoy yo, muero... Con eso yo no comulgo. Entrar en política y volver a la política pues cuando una tiene ganas de trabajar por la colectividad siempre tiene ganas de hacer política. Cuando una tiene ganas de transformar su pequeño mundo, siempre tiene ganas de hacer política. He redescubierto que los espacios para hacer política son infinitos. Quién te dice a ti que no hago política ahora.

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