Inteligencia Artificial

Inteligencia artificial, herramienta en la recaudación

  • Una recaudación eficaz y eficiente es el objetivo de la aplicación de la inteligencia artificial en la Administración, sin que esto conduzca a una deshumanización del trato con el ciudadano

Inteligencia artificial en la Tesorería pública

Diputación de Cádiz Diputación de Cádiz

Diputación de Cádiz

Los efectos de la irrupción de la inteligencia artificial en los sistemas de tesorería pública, sus campos de aplicación en las distintas administraciones, sus límites o las consecuencias de su aplicación en el mercado laboral fueron algunos de los temas que se analizaron en el desayuno de trabajo organizado esta semana en la sede de Diario de Cádiz, promovido por Diputación de Cádiz.

Para abordarlos estuvieron presentes en la convocatoria Amaro Lorenzo, jefe del Servicio Provincial de Recaudación de la Diputación de Cádiz; Antonio Galán, director técnico de la Empresa Provincial de Información de Cádiz, EPICSA; María del Mar Mota, tesorera del Ayuntamiento de Conil y directora del Observatorio de Tesorería de CositalNetwork, y Pedro Luis Galindo, catedrático de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Cádiz.

Campos de aplicación

Fue Galindo quien, como doctor en la materia, rompió el hielo situándonos en los orígenes de la inteligencia artificial, cuyos inicios se sitúan a mediados del siglo XX: “Su proceso consiste básicamente en realizar algoritmos o digamos que una máquina trata de emular el pensamiento humano. Aunque la inteligencia artificial no es algo novedoso en el sentido temporal, con la aparición del chatGPT ha habido una explosión brutal en todo el mundo porque la gente se ha dado cuenta de lo que puede llegar a hacer. Se está aplicando una tecnología nueva, pero la inteligencia artificial está con nosotros desde hace mucho tiempo. Uno de sus grandes pilares es el aprendizaje automático, que va mejorando su conocimiento conforme se le van suministrando datos nuevos. Es cierto que recientemente la velocidad es vertiginosa en el sentido de que cada día aparecen cosas nuevas que nos dejan sorprendidos, incluso a los que llevamos dedicándonos a esto más de 30 años. Y, prácticamente, podemos aplicarla en todos los campos”.

“Estamos en el comienzo, el camino es largo pero cada vez se pone más interesante”

Respecto a su empleo en la Administración Pública, Amaro Lorenzo detalló que “el Servicio Provincial de Recaudación está intentando eliminar la burocracia administrativa, agilizar el procedimiento y, así, tareas que antes eran básicamente manuales ya las puede hacer nuestro aplicativo, el software o, en definitiva, la inteligencia artificial. Ahora mismo tenemos básicamente procesos automatizados, pero ya la aplicación, o la computadora, está decidiendo cuál es la mejor opción, es decir, que ya estamos sustituyendo la decisión humana por la de la máquina que ya es inteligencia artificial”. Al mismo tiempo incidía en que “se ha avanzado muchísimo, actualmente tenemos facilidades para que el ciudadano, con el móvil, pueda decidir si pagar o no, por ejemplo, y el próximo mes de enero vamos a integrar un asistente virtual para que pueda atender al ciudadano y le vaya ofreciendo posibilidades a tenor de lo que este le vaya demandando, ya sea domiciliar un recibo, abonar una carta de pago en ejecutiva, hacer un fraccionamiento, etcétera. El cambio se está realizando a pasos agigantados”.

Participantes en el desayuno de trabajo. Participantes en el desayuno de trabajo.

Participantes en el desayuno de trabajo.

Por su parte, Antonio Galán puntualizó que “en EPICSA somos la parte ejecutora de lo que se plantea desde el Servicio Provincial de Recaudación. La aplicación es cien por cien de desarrollo propio, ellos actúan como consultores y nosotros como analistas y desarrolladores de esta aplicación. Nos basamos fundamentalmente en la automatización y ahora mismo tenemos 51 procesos de este tipo desde 2014, que es cuando se puso en marcha el software, y esto nos ha llevado a que en este 2023, por ejemplo, hayamos tenido un 28% más de recaudación que en los años anteriores. Es decir, la propia implantación de la automatización de procesos nos está ayudando a aumentar la recaudación si comparamos con cifras de 2014-2015”. También aclaró que “no es inteligencia artificial como tal, pero vamos hacia la aplicación de otros procesos de su ámbito como un proyecto que tenemos en investigación sobre la automatización de los recursos, a través del cual queremos llegar a que un ciudadano pueda presentar un recurso y que el programa sea capaz de analizarlo y, automáticamente, dar la resolución, apoyándose en una base de datos y en un entrenamiento previo gracias a muchísimos recursos, muchísimas resoluciones y legislación sobre los que ha ido aprendiendo”.

“La digitalización va dirigida a los ciudadanos, menos colas, menos riesgo, menos fraude”

Respecto a las herramientas para lograrlo añadió: “Ahora mismo tenemos capacidad en los sistemas de almacenamiento y en las comunicaciones para manejar un volumen de datos lo suficientemente grande como para hacer ese análisis y que se preparen los algoritmos y se desarrollen los entrenamientos para que la propia máquina pueda tomar decisiones”.

Al hilo de esta intervención, Amaro Lorenzo puntualizó: “Estamos intentando implantar procesos en los que sea la propia máquina la que decida cuándo hay un comportamiento irregular o que detecte automáticamente el fraude. Por ejemplo, ante transmisiones no declaradas, a través del cruce de datos que ya están automatizados, lo que reduce las cargas de trabajo y nos ayuda a dirigirnos hacia una recaudación eficiente y eficaz. Ahora vamos a dar un paso más y que el propio programa sea capaz de prever situaciones de fraude”. Otro de los ejemplos de herramientas en funcionamiento aportados por el jefe del Servicio Provincial de Recaudación de la Diputación de Cádiz fue “la detección de simultaneidad de embargos en la que, automáticamente, el programa levanta uno de ellos. Antes había que sacar los listados en papel y una persona estaba dedicada, durante cierto tiempo, a levantar embargos manualmente. Esa persona ahora está destinada a otro fin”.

“Tenemos capacidad en los sistemas tanto para datos como para la toma de decisiones”

María del Mar Mota puso sobre la mesa la necesidad de “acercar la Administración a los ciudadanos, así como todas las nuevas tecnologías en materia de recaudación, comenzando por la transformación digital, porque antes de hablar de la inteligencia artificial hay que tratar de la transformación digital. Los ciudadanos tienen que tener la convicción de que estamos recaudando para que los ayuntamientos y las diputaciones presten servicio de manera eficaz. La transformación digital va dirigida a ellos, aportando más facilidad de pago, menos colas, menos riesgo, menos fraude”.

En su intervención añadió que, “como directora del Observatorio de Tesorería del Sector Público de CositalNetwork, imparto cursos por toda España y me ha sorprendido comprobar que la problemática que tenemos en la Tesorería del Ayuntamiento de Conil de la Frontera, o de Alcalá de los Gazules, o del Ayuntamiento de Cádiz es idéntica a la que se plantea en Santiago de Compostela o en cualquier municipio de Cataluña, en todas se encuentra el mismo problema de falta de personal, falta de medios electrónicos.

Tenemos que tener presente que la transformación digital se inicia con la automatización o digitalización, luego pasamos al big data y finaliza con la inteligencia artificial. Yo siempre comparto la realidad de que nos queda mucho. En la Tesorería todavía estamos en la época de los Picapiedras, tenemos aún un camino largo por recorrer. Para conseguirlo, desde aquí reclamo medios económicos para la implantación de esos programas, de esos softwares, y también una gestión integral”. Sobre la evolución provocada por la digitalización, puntualizaba: “Antes cualquier trámite se realizaba papel a papel, ahora todo es telemático, pero tenemos que intentar reducir la burocracia, que antes era una burocracia de papel y ahora es electrónica. Hay que disminuirla, respetando siempre el control de los fondos públicos, porque no hay servicio público sin transparencia y sin control de los fondos públicos”.

Mata concluía explicando que, en el Ayuntamiento de Conil de la Frontera, “en estos momentos estamos aplicando la inteligencia artificial en materia de pagos y de ingresos, sobre los que estamos intentando hacer una automatización de los segundos ya que, a la hora de elaborar los presupuestos, por ejemplo, necesitamos datos. También son necesarios en la ejecución, liquidación, en materia de inspección, en cuentas de recaudación, etc. Pero, los interventores, tesoreros y el personal público ha de pensar y controlar, hay que tener empatía hacia el contribuyente al que estamos atendiendo. No obstante, todo lo que se pueda automatizar resulta mucho más eficaz y eficiente que lo haga una máquina”.

Pedro Luis Galindo explicó cómo en la UCA llevan utilizando la inteligencia artificial mucho tiempo, aplicándola en la industria, en la educación o en la medicina: “Colaboramos con hospitales, con empresas, etcétera, y ahora se está extendiendo a toda la sociedad. Lo bueno es que el público en general se ha dado cuenta de la potencialidad que tiene, aunque eso también entraña sus riesgos, como todo gran cambio que se produce en la sociedad. Ocurrió con la Revolución Industrial, con la robotización y creo que ahora estamos ante un punto de inflexión sobre cómo se va a aplicar la inteligencia artificial en todos los ámbitos de la sociedad. Respecto a casos concretos, dijo: “En la Universidad de Cádiz colaboramos con empresas y, por ejemplo, desde hace ya bastante tiempo aplicamos temas de visión artificial en proyectos con grandes compañías como Airbus, Navantia o Acerinox, y también hemos trabajado con el Cádiz Club de Futbol en la búsqueda de jugadores.

“Hay que tener presente la brecha digital de los mayores, que pueden no tener acceso al sistema”

Dentro de lo que es la Universidad, en el ámbito docente, hemos desarrollado un nuevo proyecto de innovación enmarcado, entre otros aspectos, en el desarrollo de exámenes automáticos, que hoy en día lo puede hacer cualquiera con el chatGPT, pero nosotros lo llevamos haciendo hace mucho tiempo. Digamos que ahora está al alcance de todos y antes no, es una gran diferencia”.

Respecto a la velocidad de implantación de la inteligencia artificial en las administraciones, Galindo añadía: “Creo que las Administraciones Públicas fundamentalmente están trabajando con lo que se llama un proceso descriptivo: soy capaz de acceder a los datos que tengo y obtener información de ellos, por ejemplo, cuánto he ganado o cuántas infracciones se han cometido. El siguiente estadio es el predictivo: cuánto vamos a tener, un nivel que no han alcanzado aún muchas administraciones. Y el tercer paso es el que se denomina prescriptivo: qué podemos hacer para que en el próximo ejercicio haya más ingresos. Creo que nos encontramos muy al comienzo de estos niveles y que el camino es largo, pero cada vez se pone más interesante”.

Tratamiento de los datos

A todos nos asaltan las dudas cuando se trata de aportar datos personales en cualquier sitio, y todos nos preguntamos y elucubramos sobre el destino y uso de esa valiosa información.

Al respecto, Amaro Lorenzo aclaraba: “En la tesorería y la recaudación los datos que tenemos son altamente sensibles, son datos que la Administración posee porque el propio interesado los ha facilitado, nombre, teléfono, etc, o porque los hemos consultado a otras Administraciones Públicas, como el Registro de la Propiedad o el Registro Mercantil, en el ejercicio de nuestras competencias. Tenemos, prácticamente, todos los datos del contribuyente y en lo que se refiere a su uso, los límites los establece la propia normativa, que a nosotros nos impone el deber de perseguir la recaudación hasta sus últimos límites, pero con la discreción y el deber de sigilo que tiene el empleado público”. A lo que Antonio Galán apostillaba: “El problema no es tener los datos sino lo que se hace con ellos”.

“El problema no son los datos sino lo que se hace con ellos”

Pedro Luis Galindo cerraba el tema diciendo: “Desde la Unión Europea, desde el Gobierno, están tratando de introducir un control, porque se sabe mucho de las personas y de las empresas, cada vez más, y al final los que padecemos somos los usuarios, las personas de a pie”.

Una administración con alma

María del Mar Mota ponía sobre la mesa la necesidad de humanizar la transformación digital, puntualizando que “hemos de tener claro qué queremos, ¿una Administración con alma o sin alma? Y tener presente la brecha digital de los mayores, una generación todavía mayoritaria que puede no tener acceso a los sistemas informáticos o al certificado digital. A la hora de pagar un recibo cada vez se está limitando más la ventanilla de los bancos y esas personas mayores tienen que ir a un cajero que a veces no saben utilizar”. A lo que Pedro Luis Galindo añadía: “Y no solo eso, sino también personas con problemas como la ceguera. No podemos perder la sensibilidad”.

Pedro Luis Galindo, tomando la palabra. Pedro Luis Galindo, tomando la palabra.

Pedro Luis Galindo, tomando la palabra.

Antonio Galán puntualizaba que “la inteligencia artificial también puede ayudar a personalizar la atención que se dé desde las sedes electrónicas, facilitando el acceso, por ejemplo, al pago de tributos, a la obtención de informes certificados, etcétera”.

Galindo se posicionaba afirmando que “la automatización está muy bien, pero hay que tener muy en cuenta los riesgos que tiene. Por ejemplo, todos hemos asistido a la automatización de los servicios telefónicos de atención al cliente, con los que creo que no mucha gente está contenta. Hay que ser muy cuidadosos con la automatización y llevarla a cabo correctamente, de manera que no afecte al ciudadano de forma negativa. No puede ser que por implementar un avance técnico se dé un servicio negativo”.

Amaro Lorenzo iba más allá preguntando: “¿Hasta dónde va a llegar esa inteligencia artificial decidiendo? Porque hay un componente personal en el comportamiento, al menos del contribuyente, que no podemos perder de vista. Imaginemos que hemos dado de alta a una persona en notificaciones electrónicas por un error y sin que sepa nada se le han abierto procedimientos tributarios. Después de siete sanciones, este usuario alega y la máquina le responde diciendo que tiene un comportamiento defraudatorio, porque tiene siete sanciones abiertas. Es una situación que tiene que juzgar una persona, un funcionario público, no lo puede decidir una máquina. La inteligencia artificial no puede llevarnos hacia una administración impersonal”.Sobre la posibilidad de que en su proceso de aprendizaje la inteligencia artificial absorba información o conductas no procedentes, Pedro Luis Galindo informaba que “esto es lo que se denomina el sesgo en los sistemas de aprendizaje automáticos, aprenden de los datos y, si estos están sesgados, aprenden lo bueno y lo malo”.

En relación a este aprendizaje aplicado a la Administración, Amaro Lorenzo comentaba que “los ciudadanos ya pueden hacer un fraccionamiento y la máquina está programada para decidir si lo concede o no. Para ello, hemos tenido que enseñar al aplicativo para que decida, pero cuál es el límite ¿dos incumplimientos o veinte? El aprendizaje que tú le des a la máquina es lo que va a determinar el comportamiento de la inteligencia artificial”.

Un momento de la intervención de Amado Lorenzo. Un momento de la intervención de Amado Lorenzo.

Un momento de la intervención de Amado Lorenzo.

Al tratar el tema de un posible error, Pedro Luis Galindo se preguntaba: “Cuando un sistema de inteligencia artificial se equivoca en la toma de decisiones y este fallo tiene consecuencias, ¿quién es el culpable, el que lo compró, el que lo diseñó? Al final el perjudicado es el ciudadano. Es un tema muy interesante a tener en cuenta a la hora de implantar sistemas de inteligencia artificial o, incluso, en las automatizaciones”. La respuesta de Amaro Lorenzo deja poco espacio a la duda: “Creo que las consecuencias serían las mismas que cuando el error es humano, habría que resarcirlo, pero sería un poco más difícil delimitar esa responsabilidad”.

La sombra de los posibles efectos negativos que se puedan producir en el mercado laboral por la introducción de la inteligencia artificial cerraba los temas tratados y se disipaba con las palabras de María del Mar Mota: “La Administración tiene la obligación de resolver todos los recursos como máximo en un plazo de seis meses, y no somos pocos los ciudadanos que pensamos que muchísimos de ellos no se resuelven. Esto es así por una falta de personal que, si la digitalización libera por una parte, permite redistribuirlo hacia otra. Vamos a necesitar personal, eso sí, con formación”.

Una visión positiva que Amaro Lorenzo reafirmaba: “En recaudación, el trabajo del empleado público se está transformando en tutelar que las funciones que está desarrollando la aplicación o la inteligencia artificial sean las correctas. Hay un desplazamiento, la inteligencia artificial no sustituye al personal”.