Medio ambiente

Cádiz no cumpliría con las nuevas guías para la calidad del aire de la OMS

  • La concentración recomendada de dióxido de nitrógeno (NO2) ha pasado de 40 a 10 microgramos por metro cúbico cuando en Cádiz se registraron 12 según datos de 2019.

Imagen del tráfico, los aparcamientos y los peatones en la Avenida de Portugal.

Imagen del tráfico, los aparcamientos y los peatones en la Avenida de Portugal. / Jesús Marín

La Organización Mundial de la Salud ha actualizado y endurecido sus niveles de calidad del aire estableciendo riesgos "graves" para la salud en concentraciones que antes se consideraban seguras. Según la organización, la contaminación del aire representa un importante riesgo medioambiental para la salud, bien sea en los países desarrollados o en los países en desarrollo.

Con estas nuevas medidas, la situación del país al completo no sería buena ya que sólo 7 de las 80 ciudades más pobladas de España estarían por debajo del nuevo límite de exposición al dióxido de nitrógeno (NO2), el contaminante más vinculado a la combustión de vehículos diésel y de gasolina en los entornos urbanos.

La OMS ha rebajado su recomendación en este nivel de 40 a 10 microgramos por metro cúbico, lo que implicaría que sólo Badajoz, Benidorm, Cáceres, Elda, Palencia, Telde y Zamora estarían dentro de esos márgenes si tomamos como referencia los datos de 2019 (los datos de contaminación de 2020 estuvieron muy condicionados por los confinamientos y las limitaciones de movilidad). En el caso de la ciudad de Cádiz, esos límites se quedarían a las puertas del aprobado, con 12 microgramos por metro cúbico según el informe de 2019 sobre la calidad del aire de Ecologistas en Acción.

A nivel europeo, la situación tampoco sería mucho mejor puesto que ninguna de las 27 capitales de los estados miembros cumpliría estos nuevos requisitos.

Además del NO2, la OMS también ha revisado a la baja el nivel recomendado de contaminantes clásicos como las partículas en suspensión (PM) de diámetro igual o superior a 2,5 y 10 micras, las más dañinas. En ambos niveles, Cádiz tampoco cumpliría con los nuevos baremos.

Ls OMS ha reducido de 10 a 5 microgramos por metro cúbico las PM2,5 en concentración anual y de 25 a 15 en 24 horas. Cádiz registró en 2019 según el informe de Ecologistas 12 microgramos de media al año y 4 microgramos en 24 horas.

Con respecto a las PM10, la OMS las ha reducido de 20 a 15 microgramos al año y de 50 y 45 en 24 horas. La capital gaditana habría registrado en 2019 23 y 2 microgramos respectivamente.

La Organización Mundial de la Salud incluye nuevos valores de Ozono (O3) con 60 microgramos por metro cúbico en la temporada pico y de monóxido de carbono (CO), con 4 microgramos en 24 horas. El único nivel que aumenta es el dióxido de azufre (SO2), para el que fija un nivel de concentración a las 24 horas de 40 microgramos frente a los 20 fijados en 2005.

Perjuicios para la salud

Se estima que la contaminación ambiental del aire, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, fue causa de 4,2 millones de muertes prematuras en todo el mundo al año; esta mortalidad se debe a la exposición a partículas pequeñas de 2,5 micrones o menos de diámetro (PM2,5), que causan enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y cáncer, según la OMS .

Los riesgos para la salud asociados a las partículas en suspensión (PM) son de especial relevancia para la salud pública. Tanto las PM2,5 como las PM10 son capaces de penetrar profundamente en los pulmones, pero las PM2,5 pueden incluso entrar en el torrente sanguíneo, lo que afecta principalmente al sistema cardiovascular y respiratorio, así como a otros órganos. Las PM son generadas principalmente por la combustión de combustibles en diferentes sectores, como el transporte, la energía, los hogares, la industria y la agricultura. En 2013, la contaminación del aire exterior y las partículas en suspensión fueron clasificadas como carcinógenas por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) de la OMS.

Muy ligado también a la combustión está el dióxido de nitrógeno, un contaminante gaseoso que puede provocar una disminución de la función pulmonar y aumentar el riesgo de aparición de síntomas respiratorios como bronquitis aguda, tos y flema, especialmente en los niños. Aunque algunos estudios establecen una relación entre exposición al NO2 y mortalidad, las pruebas existentes siguen siendo insuficientes para concluir que los efectos sobre la mortalidad sean atribuibles específicamente a la exposición a largo plazo al NO2.

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