iniciativa cultural y educativa

Los jóvenes saben disfrutar del teatro

  • La II Semana de Teatro Juvenil se cierra con una gran éxito de participación y el objetivo de fomentar las artes escénicas cumplido

Alumnos de Secundaria y Bachillerato de varios institutos de San Fernando han disfrutado de las propuestas escénicas que varios centros educativos de la provincia y la compañía Los Sueños de Fausto han puesto sobre las tablas del Teatro de Las Cortes y de la Casa de la Cultura. La segunda edición de esta iniciativa buscaba "fomentar el género teatral entre los más jóvenes", en palabras del concejal de Cultura, Juanjo Carrera, satisfecho por el desarrollo de esta Semana del Teatro Juvenil.

Los estudiantes pudieron disfrutar el miércoles en la Casa de la Cultura de la representación de dos obras por parte del Grupo de Teatro Simprota del IES Sidón de Medina: Los Él, una historia de temática costumbrista original de José Aurelio Martín, y La auténtica verdad, un relato de Victoria Jiménez sobre los problemas cotidianos que las mujeres se ven obligadas a afrontar en silencio. Acudieron alumnos del instituto Jorge Juan,que se ha implicado intensamente en esta apuesta educativa. El jueves, en el Teatro de Las Cortes, fue el IES Drago de Cádiz el que mostró su musical El Rey Sol, un montaje en francés. Estaban presentes chicos del Jorge Juan, del Wenceslao Benítez y La Bahía.

La tercera propuesta escénica tuvo como público a estudiantes del Jorge Juan, del Isla de León y El Botánico. En torno a 300 espectadores disfrutaron de Flores de España, una obra de Raúl Quirós que dirige Miguel Ángel Quirós y que ayuda a reflexionar sobre la memoria histórica y la historia de España, concretamente la Guerra Civil y la dictadura, presentadas sobre el escenario en tres piezas. Flores para los vivos es el monólogo de un campesino fusilado que espera que algún día su familia encuentre su cuerpo y que cuenta las circunstancias en las que vivían los jornaleros, a los que no llegaba lo que les pagaban para alimentar a su familia, que se pusieron en huelga y terminaron asesinados. "El señorito se hizo alcalde", dice el actor ante el público. Y después su hijo, que le erigió una estatua en la misma plaza donde se pusieron en huelga. Una amarga explicación que busca la reflexión de quienes asisten a la obra sobre las numerosas personas que siguen desaparecidas y enterradas en fosas comunes en España.

Flores para los extraños pone en escena a dos mujeres, una madre que busca a su hija y una joven que descubre el vacío de su identidad y no encuentra respuesta. Dio a luz con las monjas, una. Se quiere casar y no encuentra su partida de nacimiento, la otra. Es el ejemplo de los llamados bebés robados durante la dictadura y la Transición. Finalmente se representa Flores para Enrique Ruano, un estudiante detenido que murió en custodia policial durante circunstancias extrañas, un caso de tortura que se adentra en una práctica que se mantuvo en España durante más de 30 años. "La presentamos para público adulto y para juvenil", explica María Sánchez, responsable de distribución de la compañía, que reconoce que en algunos municipios siguen siendo reaciones a este tipo de temática.

Ante un público joven, el de los institutos de San Fernando, sin embargo, la respuesta fue magnífica, como pudo comprobar el director. "Me he quedado alucinado. Han parado la obra para aplaudir. Tenía la idea que podría haber otro ambiente", reconoce. Lejos de esa primera idea, el coloquio que luego se abrió entre los integrantes de la compañía y los asistentes fue fructífero: "Han preguntado por la obra, por cómo llegar a este oficio, por la memoria histórica, por las tres escenas, por cuestiones estéticas y filosóficas". Quirós destaca que estos adolescentes se habían emocionado. "Es una forma de comprometerse más emocional, diferente a cómo lo hacen los adultos", sentencia.

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