La Junta garantiza el suministro de agua en la provincia el próximo año

  • Medio Ambiente no ve motivo de alarma en las cuencas provinciales, en mejor situación que las del resto de Andalucía

  • No prevé medidas extraordinarias ni restricciones a corto plazo

El embalse del Guadalcacín, el gigante de 800 hectómetros cúbicos que mantiene una ocupación del 43% pese al descenso del nivel en los últimos meses. El embalse del Guadalcacín, el gigante de 800 hectómetros cúbicos que mantiene una ocupación del 43% pese al descenso del nivel en los últimos meses.

El embalse del Guadalcacín, el gigante de 800 hectómetros cúbicos que mantiene una ocupación del 43% pese al descenso del nivel en los últimos meses. / ramón aguilar

El agua nunca sobra y menos en el actual ciclo de sequía que se prolonga desde el año 2015, pero dentro de la preocupación por la bajada de las reservas en las cuencas de todo el país, la situación en la provincia sigue sin ser alarmante. Desde la delegación territorial de Medio Ambiente, y tras pasar la cuenca del Guadalquivir a situación oficial de emergencia -escalón previo a la solicitud de declaración de sequía- lanzaron ayer un mensaje de tranquilidad: el suministro el año que viene tanto para la población como para el regadío está garantizado.

Mientras la cuenca del Guadalquivir pasa de la situación de alerta a la de emergencia al bajar su nivel de agua embalsada al 25,7%, las cuencas de la provincia -Guadalete y Barbate- están aún al filo del 40%, por lo que se mantiene la situación de prealerta, descartándose, de momento, medidas extraordinarias y restricciones como las ya anunciadas en el sistema de regulación del Guadalquivir.

Los embalses de la provincia están casi al 40%, por encima del 27% del Guadalquivir

No hay alarma ni restricciones previstas para la próxima campaña, explicaron ayer las fuentes de Medio Ambiente consultadas por este medio, delegación desde la que, en cualquier caso, hacen un llamamiento a la población para que tome conciencia de la necesidad de hacer un consumo responsable del agua, porque cada gota cuenta.

Aunque la situación actual en la provincia es mucho mejor que la del resto de Andalucía y que la de la zona levantina, donde ya se han aprobado los reales decretos de Sequía para las cuencas del Duero, el Segura y el Júcar, si persiste la sequedad de los últimos años hidrológicos, tarde o temprano, habrá que adoptar medidas.

Esto no quiere decir que tengan necesariamente que ser restricciones, cosa que dependerá en buena medida de las precipitaciones que se registren en los dos próximos meses y que serán determinantes a la hora de abordar la situación, indicaron las mismas fuentes, no sin recordar que cualquier medida que se adopte, además de requerir el consenso de las partes interesadas -organizaciones agrarias, regantes, ecologistas, federación de municipios...-. iría encaminada a la optimización de los recursos en las campañas siguientes, pero no en la próxima, insistieron.

Pese a que la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, ha manifestado ya en varias ocasiones que si continúa la sequía en los dos próximos meses "habrá restricciones de agua al regadío para favorecer el consumo de la población", a tenor de la información facilitada por la delegación de Medio Ambiente, la provincia puede estar tranquila, toda vez que la advertencia de la titular de la cartera ministerial se ciñen sobre las áreas donde las reservas están más disminuidas.

Así lo entienden también las organizaciones agrarias y los regantes del Guadalcacín, que pese a la preocupación por la sequedad del último año agrícola, confían en tener un otoño húmedo para encauzar la situación.

A la espera de la convocatoria del comité de gestión de las cuencas del Guadalete y el Barbate, que suele reunirse por estas fechas -el año pasado lo hizo el 28 de octubre-, el sector agrícola está inmerso en estos días en las siembras de los cultivos otoñales y de invierno -principalmente remolacha, cereal, patata y zanahoria-. Pero en estas mismas fechas comienza la planificación de la siguiente campaña, que arranca en marzo con la siembra de los cultivos de primavera, por lo que el presidente del Guadalcacín, Jacinto Carrasco, avisa de que "si hay que adoptar medidas, aún estamos a tiempo y no esperar a febrero, porque sería tarde".

A diferencia de los cultivos de invierno, el presidente de Asaja-Cádiz, Pedro Gallardo, no tiene claro que el riesgo vaya a estar también garantizado para la siembra de primavera, pues "si de aquí a febrero no ha llovido y siguen bajando las reservas, habrá que pasar a la situación de alerta".

La principal preocupación para Gallardo es la "situación de extremos" vivida en la provincia en las últimas semanas, con lluvias torrenciales -dos trombas de 50 litros cada una- en un año seco, con lo que la aportación a los embalses es nula, ya que la tierra ha absorbido todo el agua. Pero el terreno ya está húmedo y "lo próximo que caiga empezará a correr", es decir, a formar las escorrentías de las que se nutren los pantanos.

El secretario provincial de Coag, Miguel Pérez, se debate entre la tranquilidad por el nivel de agua embalsada en la provincia, de la que destaca su elevada capacidad de almacenamiento, abanderada por el gigante del Guadalcacín -el segundo más grande de Andalucía con 800 hectómetros cúbicos de capacidad y que está al 43%- y la preocupación por la sequía y por el temor a posibles restricciones, "un fantasma que está ahí si no llueve y que afecta a los agricultores, de los primeros que sufren las restricciones".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios