Desde tribuna

José Joaquín León

En el camino de otro descenso

ES difícil que el Cádiz le gane al Nástic de Tarragona en las circunstancias de ayer. Es difícil cuando se cuenta con bajas como Ogbeche, el delantero más fiable de la plantilla, o Cristian, que al menos pone garra cuando sube, o incluso Enrique, al que siempre se añora cuando no juega por si le sale una tarde buena. Es difícil cuando el entrenador se empeña en alinear partido tras partido a Víctor Ormazábal como centrocampista creativo, cuando el argentino, como Carlos Caballero y otros, han demostrado que son futbolistas de Segunda B. Es difícil cuando la baja de Álvaro Silva es suplida por Mansilla, que terminó jugando de delantero centro y desperdiciando una ocasión clamorosa de gol. Es difícil cuando Jaume Costa, que no jugaba nunca como lateral, sale de extremo y termina siendo de los menos malos. Es difícil cuando se juega con dos delanteros centros como Tristán y Toedtli, que arrastran el peso de la veteranía, y sólo reciben entre los dos un balón en condiciones en todo el partido, que Tristán desaprovechó de forma lamentable. Es difícil cuando el equipo se queda con un futbolista menos, una vez más, por la expulsión de Erice. Es difícil cuando da la impresión de que este entrenador ha perdido los papeles y hace los cambios y las mismas alineaciones sin mucho criterio.

Así es difícil ganar, y por eso se perdió. Y no se perdió por mayor diferencia porque Casilla salvó dos goles cantados. Este Cádiz está desquiciado y además no lucha. Este Cádiz está tan mal que convirtió en figura del partido a Fernando Morán, un futbolista que aquí era suplente, no marcaba un gol y se marchó decepcionado, diciendo que se iba porque Jose González no había confiado en él. Pues este Morán, que aquí no era titular, parecía un fenómeno, gracias a un Cádiz que ha entrado en una dinámica muy peligrosa. Por este camino, ya lo sabemos, se termina en Segunda B.

El público, que ya está harto, la tomó con Antonio Muñoz. En Carranza se coreó "Muñoz véte ya". Muñoz tiene su parte de culpa, pero sería un error grave centrar en él todos los males. El principal fallo de Muñoz ha sido no darse cuenta de que la plantilla de Segunda B no servía para Segunda A. Después del ascenso, había que hacer como el Cartagena, que echó a más de media plantilla y fichó a futbolistas con experiencia en esta categoría. El Real Unión, que también confió en los jugadores del ascenso, está como el Cádiz. Pero Muñoz no es el único que se ha equivocado. También se equivocó Peguero en una parte importante de sus fichajes. También se equivoca el entrenador insistiendo en errores evidentes, y sin dar con la tecla para reaccionar. También se equivocan los jugadores, no sólo por sus limitaciones técnicas, sino porque les falta la garra añadida que hay que poner cuando no se da el nivel, y están abajo.

Ante este panorama caótico hay que espabilarse. Hay que tomar medidas urgentes. Y la principal es hacer al menos cuatro fichajes de titulares indiscutibles. No basta con futbolistas de un nivel parejo a los que tenemos, sino que deben ser titulares determinantes. Quizá convengan otras medidas también. Ya no se puede esperar a ver si todavía suena la flauta, porque este Cádiz va de mal en peor.

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