El Pinsapar

Enrique Montiel

El apagón

QUE todos apaguemos la luz cinco minutos a las diez de la noche el próximo día 15 significaría algo? Quien me envía un e-mail con el ruego de que lo remita a toda mi lista de correos, que a su vez lo ha recibido de otro que lo recibió de otro y así sucesivamente, no tiene dudas de que algo va a influir, en beneficio de los consumidores indefensos y sin recursos en manos de la compañía eléctrica. La ACU está tomando cartas en el asunto, quiero decir en forma de recurso, denuncia, negociación. Todo esto de las fluctuaciones en Bolsa y el valor de las acciones, que suben hasta el cielo o bajan hasta el infierno, en España, las pagamos nosotros. Por defecto o por exceso. Y por esta sola razón nos piden un apagón generalizado de cinco minutos. Individualmente no nos representa un quebranto de los congelados ni de cosa alguna de la casa, pero colectivamente debe ser un problema para la red eléctrica, que tendrá que soportar un bajonazo considerable. Algo habrá que hacer, más que nada porque si nos quedamos quietos somos pan comido.

Una compañía de telefonía, tv e internet (no es Telefónica) está también haciendo cosas raras, en otro orden de asuntos, como intentar cobrar 130 euros a los clientes que se dan de baja, además de los 15 días preceptivos que se entienden de aviso. Si te niegas, te echan a los leones de una "empresa" cobradora que te vuelve loco llamándote por teléfono y enviando cartas que te amenazan con el infierno eterno del antiguo RAI, que es una cosa que si un día necesitas un préstamo y estás ahí pues no te lo dan (como si te lo dieran ahora, con la que está cayendo). Por los 130 euros que la Compañía dice que debes darle por darte de baja como si fuera la última instancia judicial inapelable.

No se trata de la maldición del gitano ("Tengas pleitos, y los ganes"), ni de la caricatura de la mili ("Son los demás quienes llevan el paso cambiado, no yo"). Se trata de que algo hay que hacer. Contra la facturación de Eléctrica o el castigo de la Compañía de telefonía, tv e internet (que no es Telefónica) si te das de baja. Entre la insurgencia y la anestesia social, entre la rebelión y los balidos del rebaño, hay una línea muy nítida en la que podemos caminar. Apagando la luz, negándose a pagar un castigo que, por cierto, la Compañía deberá acreditar y demostrar que le debes ante la instancia judicial oportuna. Porque camarón que se duerme la corriente (sin alma ni contemplaciones) se lo lleva.

La fecha es el 15 de febrero y la hora las diez de la noche. Cinco minutos a oscuras. Nada más voluntario, ni voluntarioso, que decirle que no, que así no se factura. O a la de internet.

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