EL ALAMBIQUE

Luis / Hiniesta

Tirando

NO se caminan más de cuatro pasos sin escuchar a los nativos responder con "ahí vamos tirando" al cortés saludo del que tal. Veo ahí el recurso lingüístico más pobre de aquellos que muestran su satisfacción personal, sólo por encima del "no tengo donde caerme muerto".

Confieso que nunca he entendido bien eso de "vamos tirando", a qué o de qué vamos tirando. Quizás vamos tirando la vida o tirando de ella. Me gusta elegir, y yo prefiero tirar de la vida.

Hace unos días la causa local reunía a un grupo de personas muy importantes, individualmente, y posicionadas o interesadas por los valores socioeconómicos agrupados bajo las palabras Foro Social. Desde aquí les doy las gracias.

Me gusten o no me gusten sus pensamientos, posicionamientos, pronunciamientos y practicas (aquí vemos otros usos de la letra p), envidio y elogio sus compromisos ético, solidario y universal. Son personas que tiran de la vida y se enfrentan a otras que desprecian vidas, bienes y derechos ajenos.

Es muy difícil que el personal tire de la vida, es así, de siempre han preferido tener un pastor guía que les facilite el pienso que evita pensar. Cuando pintan bastos para la soldada, cuando van tirados por la vida, resulta muy difícil animarles a cambiar el drama mediante opciones de choque al origen de la desgracia. Suelen optar por quien les engaña y les dan el pienso al calor del rebaño, frente a quien les enseñar el camino para pensar y ser libres.

Animo a quienes valoran tirar de la vida y se decidan a no permitir pastor público alguno que justifique rebaños. Animo al Foro Social a formular políticas realizables, alcanzables, por quienes las promueven. No sirve proponer a los pastores doctrina alguna. Ha llegado el momento de gobernar para poder vivir, de vivir para gobernar una vida con cotas de libertades y de justicias que eviten rebaños victimas de charlatanes y engañabobos descerebrados de gatillo fácil. El reto es elegir una vida sostenible.

Cuando veas las barbas de tu vecino quemar, pon las tuyas a remojar. Cuando al vecino no le queden barbas por quemarse, es señal y hora para afeitarse.

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