La ciudad y los días

Carlos Colón

Subsidio y agitación

EL mismo día en que se difundía desde el INE que se han alcanzado los 4.612.700 parados, con Andalucía (27,21%) muy por encima de la media nacional (20,05%), y que el Banco Central Europeo ponía a España, junto a Grecia e Irlanda, como ejemplo de "deterioro fiscal"; ese mismo día y no otro el presidente del Gobierno dijo que el Ejecutivo confía en que la tasa de paro empiece a disminuir "ligeramente". Y se felicitó porque el 80% de los parados tengan algún tipo de cobertura. Es cierto que esto atenúa los efectos del drama. Pero deja intactas sus causas. Bueno es que el 80% de los parados estén protegidos, pero mejor sería que tuvieran trabajo. El problema es que para asegurar la cobertura basta tirar de caja hasta que se agoten los fondos, mientras que para crear las condiciones que faciliten la creación de puestos de trabajo hay que hacer política.

Desgraciadamente es sabido que para el presidente del Gobierno hacer política es hacer discursos que después no es capaz de convertir en realidades, por lo que opta por una explosiva mezcla de subsidio y agitación. O lo que es lo mismo: agita y distrae inventándose enemigos muertos hace 35 años y apacigua con subsidios. Lo que además le permite presentar a la derecha democrática opositora como una doble amenaza: es heredera del franquismo y alentadora del fascismo (José Blanco afirmando que el PP da oxígeno a Falange); y, de ganar las elecciones, será la depredadora de políticas sociales que recortará las pensiones, impondrá el despido libre y limitará la cobertura a los parados. Un monstruo bifronte con un rostro franquista y otro neoliberal, que con un brazo hace el saludo fascista y con el otro afana prestaciones sociales.

Como bien dijo Andrés Aberasturi en el debate de Veo 7, de ser esto cierto media España, la que vota al PP, sería fascista. Pocos días después Enric Sopena le daba la razón en el debate de Tele 5 que ha belenestebanizado la tertulia política degradándola en griterío: "¿Por qué un partido como Falange tiene unos resultados tan pequeños? ¿Dónde está escondida la extrema derecha?", se preguntó. Y él mismo se contestó: "Está en Génova 13". Y se quedó tan a gusto.

Casualmente todo esto sucede la semana en que según una encuesta de Metroscopia para el 81% de los españoles el Gobierno no ha sabido adoptar medidas para hacer frente a la crisis y para el 64% de los votantes del PSOE la actuación del Ejecutivo es nefasta. Por eso, como ha dicho Joaquín Leguina, el lema de este Gobierno y de sus voceros es: "frente a las escasas expectativas que ofrece el futuro, cambiemos el pasado".

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