Columna vertebral

Ana Sofía Pérez / Bustamante

La Real Academia ¿es de confianza?

Cuando mi madre sugirió en la oficina comprar un diccionario y recomendó el de la Real Academia Española de la Lengua, un compañero preguntó: ¿Ese diccionario es de confianza? Con el tiempo su pregunta no es ya la de un tarugo sino la de un visionario. Y es que un trabajo sobre nacionalismo y literatura me llevó a comparar definiciones. En 1992 el DRAE decía: "Nacionalismo. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece. 2. Doctrina que exalta en todos los órdenes la personalidad nacional completa, o lo que reputan como tal sus partidarios. 3. Aspiración o tendencia de un pueblo o raza a constituirse en estado autónomo". En 2001 la 3ª acepción cambia: "Aspiración o tendencia de un pueblo o raza a tener una cierta independencia en sus órganos rectores". Del estado autónomo a la cierta independencia hay una diferencia: justo la que ETA no quiere negociar. Cuesta sangre y sabe a miedo. ¿Qué o quién llevó a la Academia a esta exquisita diplomacia que anticipa una reforma constitucional apelando a la autoridad del diccionario? Conste que en 2001 gobernaba el PP: en el caldo nacionalista mojan todos, y la RAE, España oficial, más que cumplir su lema de detergente ("Limpia, fija y da esplendor"), resbala sobre los compromisos como jabón y deja a los castellanoparlantes que se avíen solos. Sí hay violencia política contra ellos: conozco escritores y universitarios vascos hartos de denunciar la segregación que padecen por escribir en castellano, cosa que hacen por la sencilla razón de que es su lengua materna. En la España real el nacionalismo es lo que define el Diccionario del español actual (1999) de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos: "Sentimiento apasionado hacia la propia nación y a cuanto le pertenece, generalmente acompañado de xenofobia y de afán de aislamiento. También la doctrina política basada en este sentimiento. 2. Aspiración de un grupo humano a constituirse como nación". Yo firmé el manifiesto a favor del castellano por apego a CUANTO pertenece a mi nación, que, sin exaltación, me gustaría ver COMPLETA. Y confío mucho en el Sr. D.Víctor García de la Concha, que, al frente de la RAE, hace milagros con las palabras y los tarugos.

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