El pelotazo

José / Guerrero / 'Yuyu'

Marchando una de testiculina

NO veo la hora en que el Cádiz amarre ese par de triunfos consecutivos, que lo dejarían ya más tranquilo que un koala anestesiado. Estos nervios no van con nosotros. Ante la Real Sociedad se pudo conseguir, pero otra vez la caraja nos privó de llevarnos los tres puntos. Y eso que se pudo ver al inicio de la segunda parte al mejor Cádiz de la temporada; ganas, llegadas a puerta, ilusión en la remontada, confianza y todo lo que se diga es poco. Ese es el Cádiz que todos queremos ver. Un equipo que se fue silbado al descanso y salió enchufado al porcojonismo que inyectan algunos entrenadores y jugadores en los malos momentos. Camacho lo llamó testiculina y su fama procede de su escasez, ya que no todos los futbolistas logran segregarla.

Los afortunados que poseen la glándula cojoniana son futbolistas que no suelen pasar problemas a la hora de la verdad. Con esa actitud, la suerte te puede ser esquiva un partido o dos, pero al final se rompe el cántaro. En Vigo hace falta segregación conjunta, como la que vimos el domingo pasado. Los de debajo de la tabla no están como La Parrala y ya es hora de que demos un golpe encima de la mesa.

El Celta no es un equipo para menospreciarlo pero últimamente anda más perdido que un peo en un jacuzzi; han perdido sus tres últimos partidos y su banquillo local ha visto sentarse a cuatro entrenadores. Como verá, no hace falta ser un lumbreras para ver que esta gente esta cortita. Tampoco el Celta se juega demasiado, pero para que vean como es esto del fútbol los gallegos tienen sólo un punto más que nosotros y no verá usted a nadie en España tomando un café mientras habla del peligro de descenso del Celta. Son las cosas de este deporte. En el apartado deportivo, no me sorprende la decisión de Raúl Procopio de dejar a Contreras en el banquillo de inicio, en beneficio de Limia. Hace bien el míster en no dar explicaciones a nadie. Malo sería que Contreras no supiera en qué ha fallado y hubiera que explicárselo. Los profesionales del balón son egoístas y quieren jugar como sea, pero cuando se falla hay que asumir la cagada como un riesgo de este deporte y aceptar caballerosamente la suplencia. Contreras lo ha hecho y eso le honra. Ahora le toca a Limia el encargo de recibir un gol menos que el Celta y estaremos en condiciones de ponernos las chanclas, término acuñado por Joaquín Caparrós cuando se había cubierto el objetivo de una temporada. El nuestro, desde luego, no era pelear por no descender pero, tal y como se ha dado la temporada, asegurar un año más la permanencia no es ninguna tontería.

Vuelvo al inicio de esta columna para demostrar lo de la importancia de la testiculina. Serán rivales, habrá sus más y sus menos con ellos, pero lo que está haciendo el Xerez es de quitarse el sombrero. Se veían muertos hasta algunos de sus jugadores y los demás se han encargado de demostrarles que hasta el rabo todo es toro. Un ejemplo. Como lo dio en su día ese Cádiz submarinesco. Eso es lo que hace falta, con nombre de comparsa: El Espíritu de ese Cádiz.

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