Libre directo

José Pettenghi Lachambre

Fotos de verano

YO tampoco aparecí en ninguna foto de la corrida de toros de El Puerto. La corrida del siglo. Por una razón muy sencilla: no asistí, lo que me convierte, creo, en un malhechor, un fuera de la ley. Pero yo me lo he buscado, por mi mala cabeza, por estar convencido de que un espectáculo deja de serlo en el momento que hay sangre por medio, por creer que se trata de una lucha desigual, sin sorpresas, en la que uno de los contendientes -el toro- no tiene la más mínima posibilidad de ganar y menos de sobrevivir, y por pensar que los toros es cosa de señoritos agropecuarios y gente de derechas de toda la vida.

Si bien creo que en esto último me he equivocado. En efecto, estaban los dirigentes del partido de la derecha y su corte periférica de pijos serie B, merodeadores del poder, parientillos, trepachepas y otros pollos ociosos. Todos y todas. Mucha rubia, mucha gomina y mucho modelito "Pazo de Meirás". Pero me he equivocado, decía, porque también aparecían en las fotos sus adversarios políticos. Tan contentos. También de gañote, con guardaespaldas y coche oficial ¡Y yo que creía que eso era cosa de señoritos agropecuarios y gente de derechas!

Claro que igual lo son y no lo saben. O lo saben y no lo demuestran. O lo demuestran y los demás no nos enteramos. O los demás somos tontos. Tal vez.

Bueno, lo cierto es que con tanta gente de gañote, las pocas entradas que salieron a la venta costaban un pastón. Pero se vendieron todas y eso es por la crisis, una crisis que te cagas. Al final la corrida fue decepcionante; vamos, un mojón de a kilo, unidad gaditana de pesas y medidas.

Pasaron unos días y me sorprendí que ni los unos ni los otros salieran en las fotos de las barbacoas. Quizá piensen que es una fiesta vulgar y hortera del populacho. Qué cosas, mientras fue útil para la megalomanía Guinness de Teófila era una tradición muy graciosa, trimilenaria y de interés turístico internacional. Ahora que han devenido en un mugriento y pestilente botellón, sólo renta políticamente la rapidez y eficacia (insuficientes) del costosísimo lavado de cara de la playa (pagado por todos). El lema de este año, con la oposición municipal a los trenes, era "Ven a la barbacoa en tu coche". Lo mismo en Cádiz es muy fácil aparcar y todos los que vienen son abstemios. Una eminencia. Ella.

Así que creo que la próxima foto que me haga será en la playa, cuando haya más colillas que arena. Para el Guinness. Qué punto.

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