La cornucopia

Gonzalo Figueroa

Esperpentos

SI don Ramón del Valle-Inclán, inventor del género literario que sirve de título a esta columna, se levantara de su tumba, es casi seguro que se pondría de inmediato manos a la obra, inspirado por el muy contemporáneo esperpento chiclanero. Y debo dejar en claro que el término lo he cogido prestado de la principal víctima del proceso así conceptuado: José María Román, que en una reciente declaración tilda de tal guisa la actual situación política de esa ciudad gaditana, sumida en una escalada grotesca, contradictoria y vergonzosa.

Román triunfó en la última elección, si bien no pudo impedir que lo desbancara una heterogénea coalición integrada por el popular Ernesto Marín, hoy alcalde, por el disidente de IU José Pedro Butrón, portavoz y delegado de Urbanismo y otros militantes del PA y PSA.

Instalados en sus cargos los nuevos dirigentes municipales, diferentes hechos muy peculiares se han venido sucediendo en el ejercicio de sus funciones: 1) El portavoz Butrón, que había denunciado judicialmente al anterior alcalde Román por presunta actuación dolosa en la adquisición de un inmueble en el caso del Coto San José, ha debido aceptar su derrota, ya que su denuncia ha sido rechazada y Román exonerado de forma categórica por el juez competente; 2) la Mesa Antitransfuguismo ha imputado como tránsfugas tanto al alcalde Marín como al portavoz Butrón; 3) la concejala Nadine Fernández fue expulsada del grupo municipal porque su novio habría construido un garaje no autorizado; 4) no obstante, el alcalde Marín ha edificado una nave industrial sin licencia, por lo que su mismo equipo de gobierno lo ha sancionado con una multa de casi 5.000 euros, pero sigue en su sillón; 5) la concejala del PSA Ángeles Polanco se ha descolgado del equipo gobernante…

José Antonio Gómez Periñán, delegado de Gobernación de la Junta de Andalucía, ha descalificado de forma contundente la insólita situación que vive en estos días el Ayuntamiento de Chiclana. Yo, haciéndome eco de sus certeras afirmaciones, las afianzo con las del arriba citado inventor del esperpento. Porque en la primera escena de Divinas Palabras, Valle-Inclán pone las siguientes en boca del sacristán Pedro Gailo: "¡A otro lugar era el iros con vuestros malos ejemplos, y no venir con ellos delante de Dios!" A lo que el farandul Lucero responde: "Dios no mira lo que hacemos: tiene la cara vuelta". ¿Habrán leído la obra el alcalde Marín y el concejal Butrón?

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