Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Adiós, ya sí puedo estar sin ti

Que Cataluña sea el 20% del PIB nacional quiere decir que no se puede separar de España

Sobre la viabilidad de Cataluña como país independiente sólo cabe decir una cosa: lo es. Se debe matizar que, a corto plazo, si salieran de España y, por tanto, de la Unión Europea y de la zona euro, su economía se vería sacudida por la inflación y la caída drástica de competitividad, por una recesión galopante, por un batacazo del poder adquisitivo, por las últimas fugas de compañías allí radicadas y por un incremento insoportable del paro. Eso es mucho matizar, dirá usted. Sí: ése sería el coste de separarse a las bravas, ahora que ya el mercado español no es tan importante para su comercio y su riqueza (si dos terceras partes de sus exportaciones se vendían en España, ahora el destino comunitario es el principal). Pero nadie debe descartar que Cataluña, en tal caso hipotético, recuperaría su tono productivo, financiero y comercial y que, ya de vuelta a la Unión Europea y al euro, ese Estado nuevo reasumiría sus índices nivel de vida, diversidad estructural y rumbo económico. No cualquier rumbo: en no pocos indicadores, Cataluña está a día de hoy por encima, y bastante, de la media comunitaria. Como región exportadora de productos manufacturados, por ejemplo.

Para el economicista catalán -algo parecido a una redundancia-, esta situación de privilegio tras una etapa de dolor transitorio sería asumible: quién quiere vivir con gente más modesta que ya no te es necesaria. No se entienden tanto los motivos de la izquierda más radical para quererse separar de España: ¿de qué opresión, falta de libertades o agravios identitarios se habla en el territorio autonómico o federal con más competencias del mundo? Pero en fin, uno, más allá de infligir cualquier daño posible al sistema y a España, rehúsa a comprender los motivos soberanistas de la CUP (y aún más los de Podemos). De nada sirve alegar que la situación de prevalencia catalana con respecto a otros lugares de España proviene en parte de privilegios históricos y de la connivencia con poderes absolutos o dictatoriales, por no hablar del vigente modelo parlamentario múltiple y en continuo cambio de estampitas presupuestario, siempre perdedor para el poder central (cosa que no recuerda Guerra, el nuevo halcón preferido de la derecha). Sin embargo, que Cataluña sea el 20% del PIB español quiere decir que no se puede separar de España. El "ahí te quedas; después de vivir contigo y de ti y hacerme rico, ya no me sirves" no vale. Por eso no lo permite España y por eso -es de aplicación la Teoría de las Barbas de tu Vecino- no lo permite Europa.

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