Un congreso desvelará el activo papel de Cádiz en el tráfico ilegal de esclavos

  • Decenas de miles de africanos fueron llevados a Cuba entre 1820 y 1864 pese a las ideas liberales de la Constitución de 1812 y al tratado de 1817 con Gran Bretaña, que lo prohibía

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Un congreso desvelará el activo papel de Cádiz en el tráfico ilegal de esclavos

Cádiz en la red del tráfico negrero: de la legalidad a la clandestinidad es el título del congreso que se celebrará en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la capital los próximos 5 y 6 de octubre, una cita llamada a desvelar el activo papel que jugó Cádiz en el tráfico ilegal de esclavos entre 1820 y 1864, los años posteriores al triunfo de la liberal Constitución de 1812 y, sobre todo, justo después de que en 1817, un 22 de septiembre, España firmara con Gran Bretaña un tratado para declarar ilegal el tráfico de personas y comprometerse a su persecución.

Pero ahora, 200 años después de aquel tratado, sabemos que la teoría no se llevó a la práctica y que el tráfico de esclavos, hasta entonces legal, siguió adelante gracias a un organizado movimiento clandestino que permitió trasladar calladamente de África a América, fundamentalmente a Cuba, a cientos de desarraigados africanos que se convirtieron en esclavos para el pujante y rico sector del azúcar cubano. Y Cádiz, a través de sus comerciantes y de su privilegiada posición marítima, amparó un tráfico tan ilegal como inhumano.

Ésta es precisamente la trama que tratará de desvelar el congreso organizado por las profesoras de la Universidad de Cádiz (UCA) Carmen Cózar y María Vázquez y por el historiador Martín Rodrigo, de la Universidad Pompeu Fabra e impulsor de esta reunión a través de un proyecto de investigación que abandera en Cataluña: 'La participación española en el tráfico de esclavos y los legados de esclavitud en España". Así, descubierto que Cádiz fue el gran puerto negrero del país, el profesor Rodrigo contactó con Carmen Cózar para organizar en la capital gaditana un congreso que abundara en la cuestión.

Cózar explica a este periódico que se trata de un tema "aún no estudiado en Cádiz", donde sí se ha investigado y escrito bastante acerca del tráfico de esclavos con América desde la ciudad en los siglos anteriores a la Constitución de 1812, cuando la ley permitía el trasiego humano, pero no en este periodo oscuro y clandestino en el que desde el puerto de Cádiz "se armaban los barcos" con la mercancía con la que después, ya en África, se efectuaba su trueque por esclavos que eran trasladados directamente a Cuba.

La razón fundamental del auge de este tráfico ilícito era el azúcar de caña cubano, cuyas plantaciones eran una fuente de riqueza de la época y necesitaban una significativa cantidad de mano de obra.

De tabaco, ron, aguardiente y mercancía seca como arroz eran los cargamentos que, procedentes de Cuba, se armaban con destino a África. En el continente esperaban los apoderados de los buques y de los comerciantes que se encargaban de culminar el trueque de esta mercancía por esclavos, con la connivencia incluso, como explica Carmen Cózar, de los reyes africanos que manejaban sus guerras tribales enviando a los hombres como esclavos a la otra punta del mundo. Todo un tráfico humano que, como bien apunta la profesora gaditana, guarda su semejanza con el drama de la inmigración que sacude en la actualidad el siempre castigado continente africano.

Los movimientos abolicionistas de la época trataban en vano de que los gobiernos frenaran el tráfico clandestino de esclavos, pero era tanto el dinero que generaba el negocio en Cuba que las autoridades del siglo XIX, con todos sus cambios de régimen, hicieron la vista gorda ante una situación que no languideció hasta la década de 1860.

El congreso organizado en Cádiz aglutinará en sus dos jornadas cuatro sesiones de debate, cada una de ellas con la intervención de tres historiadores. Habrá investigadores de la UCA y también otros procedentes de Barcelona, Sevilla, Inglaterra, Castellón, La Habana y Madrid. Su papel será exponer su ponencia y luego profundizar en el debate con sus compañeros de mesa.

Así, la primera sesión, moderada por Javier Maldonado, contará con Arturo Morgado, Eloy Martín y Enriqueta Vila; la segunda, con Lola Lozano como moderadora, tendrá como protagonistas a Jesús Sanjurjo, José Antonio Piqueras y José Luis Belmonte; en la tercera, que Alberto Ramos moderará ya el viernes 6, intervendrán Lizbeth Chaviano, Martín Rodrigo y Carmen Cózar, y en la cuarta sesión, con Juan Luis Pulido al frente, pronunciarán sus charlas Mercedes García, Leida Fernández y Consuelo Naranjo.

Todas las sesiones del congreso, que se celebrarán en la sala de conferencias de Económicas, estarán abiertas libremente al público en general hasta completar aforo, aunque la Universidad de Cádiz expedirá un certificado de asistencia a las personas inscritas que acudan a todas las conferencias. Las conclusiones del congreso serán publicadas en un libro.

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