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"Dios no tiene nada que ver con el fútbol"

-Su arquero, el gesto que inventó para celebrar los goles, viaja ahora por Estambul y Liverpool.

-Casualidades de las que me alegro. Fernando Torres y Güiza son dos tipos a los que aprecio. Además, ahora que tengo niñas, me mola decirles: "Mira, eso lo inventó tu padre".

-Usted ganó la última liga que no se llamaba de las estrellas. ¿Qué ha cambiado?

-La pasta, la pasta gansa. Mogollón de extranjeros, presupuestos disparados… todo eso ha cambiado.

-¿Y no acabará la guerra de las televisiones, por saturación, con el fútbol?

-Más saturado de lo que está y el negocio sigue adelante… No, nadie invierte euros para ganar céntimos y las televisiones tienen sus estudios de mercado.

-¿Qué es lo que no echa de menos del fútbol?

-Las concentraciones y las pretemoporadas, con esas ampollas que te salían que no veas… pero echo mucho de menos el vestuario.

-Empezó de chico de portero. ¿Tras haber recibido tanto en los tobillos, no pensó alguna vez en que no se tenía que haber movido de allí?

-Bah, me los hubiera doblado igual saltando. Yo me hice portero por ronear, porque me gustaba ver a Taconi todo vestido de negro. De todas formas, en cuanto tenía una ocasión me iba para arriba y dejaba la portería sola.

-¿Qué tiene la liga española que no tengan las demás grandes ligas?

-La calidad, aunque yo creo que la Premier ya nos ha superado.

-¿Qué tiene la generación de la Eurocopa que no tuviera la que ganó el oro olímpico?

-Pocas cosas. Un penalti que se va al larguero, un balón que no entra en el último minuto. Pocas cosas.

-Siempre habla de Mágico González como algo especial. ¿Qué tenía?

-Lo decía el nombre. Mágico tenía magia, ¿te parece poco? Era un revolucionario. Inventó cosas que luego vimos hacer a Zidane, Romario, Ronaldinho… Pero en su época no había tantas televisiones y él también era muy especial, como cuando vino el Atalanta y él se preocupó por saber si allí había pescao frito. Ahora Mágico sería un crack, perdiendo en espontaneidad, pero ganando en lo otro, claro.

-Cádiz y Atleti. No son equipos normales.

-He sido el tío más afortunado del mundo. He jugado en sitios donde lo que mandaba era la fidelidad y la lealtad. Los colores y los escudos estaban por encima de los resultados. Hay equipos que te hacen entender por qué el fútbol es lo que es.

-Usted jugó en el Atleti de Jesús Gil. ¿Me lo describe?

-Perro ladrador, poco mordedor. Era de calentón. Si eras listo, te lo llevabas.

-Buen recuerdo, entonces.

-Qué va, teníamos maneras muy disintas de entender el fútbol. Pero él ya no está y no me parece propio hablar de esas cosas.

-Escuché a Guardiola, que es agnóstico, decir que Maradona era Dios. ¿Son los jugadores un olimpo paralelo?

-La frase tiene gancho, sí, pero yo no veo reflejado algo tan grande en ningún gol, en ninguna jugada. Puedo verlo reflejado en cosas muy pequeñas, en la gente que hace cosas sin esperar nada a cambio. Maradona no es Dios. Dios sería más bien un desconocido que echa un cable donde haga falta. Dios no tiene nada que ver con el fútbol.

-Ahora que está en el otro lado, ¿es verdad que los periodistas no tienen ni idea de fútbol?

-Hay periodistas que saben, otros que se creen que saben y otros que no tienen ni idea. Ésos son los que tienen más arte. Se ganan la vida sin saber de lo que hablan. Es admirable.

-Como cualquier profesión.

-Pasaba igual con los futbolistas, también los había que se ganaban la vida sin saber jugar. Admirable igualmente.

-Pronóstico para la Liga.

-Lo de siempre.

-¿Jugadores sorpresa?

-¿Qué sorpresa habría si yo la descubro? Fíjese en Keita en el Barça.

-¿Hay vida después del fútbol?

-El día más feliz fue aquél en el que descubrí que no vine al mundo por esto.

-¿Y hay vida sin fútbol?

-Nunca lo he comprobado. El balón es parte de mí.

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