Enrique Carrillo de Albornoz. Secretario del jurado del Concurso del Falla entre 2004 y 2011

"El reglamento habría que hacerlo de nuevo porque está muy parcheado"

  • Carrillo de Albornoz, relevado en el cargo de secretario, cree que le pasó factura tomar más protagonismo que el que le correspondía en situaciones en las que Patronato o Ayuntamiento debieron tomar las riendas

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Enrique Carrillo de Albornoz pasa las noches viendo el Concurso en Onda Cádiz después de ocho años en el palco del jurado. Ha sido la voz de los 'árbitros' del COAC. Sorprendió que no se contara con él para el Concurso de 2011. Hoy, en exclusiva para 'Diario del Carnaval', rompe su silencio y habla sobre su experiencia en el interior del jurado.

-¿Cómo entró de secretario en el jurado?

-Entré en 2004 tras pedírmelo José Antonio Valdivia, compañero mío de trabajo. Yo había sido vocal del jurado en el 91, 94 y el 2002. Me lo propuso para el 2003, pero yo le dije que había que hacer un programa en condiciones, un software para los puntos. Lo hice y empecé para 2004.

-¿Lo echa de menos?

-Yo lo echaba ya de menos cuando daba los premios en la final. A mí me encanta. Yo soy un loco de todo esto. Yo no he salido más porque me gusta ser público. Hasta la más mala tiene algo. Por las tardes me siento raro sin estar en el Teatro. Aunque creí que lo iba a pasar peor.

-¿Por qué cree que han prescindido de usted este año?

-Me ha dolido cómo me lo han comunicado. Todos los años en octubre ya me llamaban para que fuera preparándolo todo. Pero han prescindido de mí para secretario y para el sorteo, que lo hacía yo, con un programa informático mío. Ni siquiera para el sorteo me llamaron. Me han dicho que todo tiene un ciclo. Que creen que lo he hecho bien, pero había que cambiar. Más no puedo decir.

-Veredicto del jurado en la final de 2011. Lee usted los premios de chirigotas y tras anunciar el tercero para la chirigota de Sevilla comenta: "Ahora viene lo difícil". Aquellos algunos lo tomaron como un menosprecio al grupo hispalense. ¿Cree que le ha pasado factura esa apreciación personal en mitad del veredicto?

-Eso ya lo hice en 2010, cuando dije 'Los que no se enteran', y no se enfadó nadie. Eso está dicho con todo el cariño hacia la que va a quedar segunda. Porque el jurado se devanaba los sesos para dar el '1' y el '2'. Pedí disculpas en el Diario a los de Sevilla. En todo caso, creo que me han pasado factura otras cosas.

-¿Cuáles?

-En muchos momentos, porque no había más remedio, tuve que tomar más protagonismo que el que me correspondía. Hay veces que el Concurso requiere decisiones rápidas que a uno no le competen.

-¿Usted se arrogó ese protagonismo o es que quienes tenían que tomar las decisiones no las tomaban?

-Muchas veces el mismo Patronato me ha obligado a tomar decisiones. La polémica del año pasado de los grupos que cantaron en otros concursos y fueron descalificados, como el coro de Córdoba, creo que me pasó factura. Porque me vino con el problema un autor de otro coro, cuando tenía que haber hablado con la presidenta. Me llamaban para todo. Nunca al presidente. Como yo daba la cara, me metía en cosas que no me competían.

-¿Los peores momentos?

-Cuando descalificamos a 'El movimiento del 36' de Manolo Santander o al cuarteto del Morera, los dos en la final. Eso es muy duro porque se va al traste el trabajo de cuatro meses.

-¿Qué me dice del tercer premio a 'Los enteraos'?

-Eso es un fallo del reglamento. Su enconsertamiento. Los pasodobles de esa chirigota, que eran magistrales, puntuaban mucho menos que los cuplés, que son lo más valorado de chirigotas como composición genuina. Popularmente era la mejor chirigota. Técnicamente y ciñéndose al reglamento, no. Hicieron un día malo de fase clasificatoria y no pudieron remontar.

-¿Y respecto a los recovecos del jurado y el Concurso?

-El concurso está un poco dejado de la mano de Dios. Hay dos cosas imprescindibles para todo concurso que se precie: agrupaciones y jurado. Se puede hacer hasta sin público. Pues bien, el jurado, por parte del Ayuntamiento, es el último mono. Yo tenía que ir días antes de empezar por el Falla para conseguir la infraestructura. No hay impresora, el año pasado nos dieron un móvil, no había teléfono fijo... muchas cosas

-¿Y el patronato se implica?

-Sí, pero está atado de pies y manos. No nos daban ni un armario para guardar el material. Un día me encontré con que me habían quitado la mesa del ordenador porque se la llevaron a taquilla. Me encontré con el ordenador en el suelo. Sin cable USB, sin tóner. Búscate la vida es la consigna todos los años. Al jurado no se le asiste por parte del Ayuntamiento. El Patronato no puede comprar un armario, no tiene esa capacidad de maniobra.

-¿Se ha sentido presionado por alguien alguna vez, agrupaciones o políticos?

-Nunca, de verdad. Cuando fui jurado hace muchos años, sí. Pero como secretario, jamás. En otros tiempos sí existía eso, actualmente no. Por lo menos en los ocho concursos en los que yo he estado.

-¿La famosa mafia del Carnaval no existe entonces? ¿Movimientos extraños en el jurado?, ¿intereses personales?

-El presidente escoge libremente el jurado. No hay imposiciones. Y yo he estado ocho años en todo momento en el palco del jurado, sin salirme casi. Lo que el jurado hace de puertas para afuera, no lo sé. Lo que hayan hablado cenando o fuera del palco no lo sé. Delante mía jamás ha habido nadie sospechoso de querer perjudicar o levantar a una agrupación deliberadamente. Es cierto que se ha llamado la atención a comentarios desafortunados, propios de la tensión o el cansancio de tantos días, pero poco más. En otros tiempos, siendo yo jurado, un vocal se negó, con una borrachera terrible, a firmar el acta.

-Y en estos ocho años no ha habido nadie que se haya negado a firmar un acta...

-Jamás. Todo ha estado superconsensuado, bien organizado. Mira, todo el mundo quiere hacerlo bien, otra cosa es que tenga capacidad. Yo sé diferenciar la maldad de la incapacidad. Hay quien da el cien por cien, sin culpa de que lo hayan elegido. Todo el mundo no puede ser jurado.

-¿Y qué se requiere para ser jurado?

-Lo primero es que es muy complicado plasmar en puntos lo que a uno le gusta. De cero a cien. Puedes darle, sin querer, y fruto del maratón de tantos días, más puntos a una agrupación que te gusta menos que otra. Hay que tener un gran autocontrol. Ser buen aficionado y, muy importante, haber trabajado en grupo. No ser impositivo, autoritario. Hay que tener mucha capacidad de diálogo. Y saber que vas a pasar de héroe a villano en cuanto el secretario dice "En la ciudad de Cádiz...". Con suerte, el olor a incienso tapa un poquito, pero como sea muy gordo lo que ha hecho el jurado, perdura un año entero. Cada palo tiene que aguantar su vela. No vale decir "es que uno me obligó", "es que yo no quería pero otros insistieron". Eso no vale .

-¿Ha visto usted a algún vocal obstinarse o intentar imponer a una agrupación?, ¿alguna actitud incorrecta?

-He visto a gente irse muy cabreada. Hay muchas agrupaciones en un punto o dos, siempre intentando que las favoritas vayan muy agrupadas. Se dialoga mucho. Ha habido algún calentón, pero de escasa importancia.

-¿Entonces los puntos no son definitivos?

-En absoluto.

-Pero hay notario, ¿no?

-A ver. Los vocales tienen una ficha borrador, con apreciaciones orientativas. Puntúan en el palco, en caliente, y en el antepalco 'cantan' las puntuaciones de cada uno. Una vez sumados, se habla. Mira, esta queda por encima de... o por debajo de... Y se preguntan si está en realidad mejor o peor que las que están arriba o abajo. Y se decide bajar o subir un poco. Debe ser así. Entregar la cartulina al notario sin dialogar trae luego muchas injusticias. La puntuación numérica es necesaria, pero es traicionera. Puede haber vocales que se niegan a mover sus puntos, y están en su derecho, pero hay cinco vocales para intentar ser lo más justo posible.

-¿Cuál es el principal problema del reglamento actual?

-Siempre hay algo que cambiar, por desgracia.

-Usted se ha comido marrones de reglamentos mal redactados. ¿Consulta el Patronato los cambios con los que tienen experiencia, como era su caso?

-Me he comido varios. Y casi nunca me han consultado. Para no mentir, Juan de Dios Santana me pidió consejo una vez. Pero en líneas generales no nos hacen mucho caso de un año para otro ¿Te cuento una anécdota simpática?

-Adelante.

-Un año el coro 'El periquitúliqui', de Lamas y Valdivia, no pasó a semifinales, quedándose a las puertas. El jurado metía las que le daba la gana, sin ver quiénes tenían más puntos. No se pueden comparar las modalidades. Ese coro tenía los puntos que se requerían para entrar, pero el jurado se decantó por meter comparsas y chirigotas. Lamas quiso denunciar al jurado. Al mes y pico tuve que hacer un escrito para explicar por qué no había pasado el coro. El reglamento te deja muchas veces indefenso.

-El Concurso actual no se parece en nada al de hace 20 años en cuanto a honestidad y presentabilidad del jurado, ¿o sí?

-Yo he vivido los dos. Y puedo contar cosas de hace 20 años que podríamos estar hablando cinco horas seguidas.

-Hable, no nos oye nadie.

-Yo he visto un presidente y un vocal pegándose a piñas. Y varios vocales de corte clásico puntuar con ceros en todo a una agrupación de corte moderno. Entonces al presidente le imponían el jurado. Y cartones de tabaco y botellas de whisky para los jurados. Y las agrupaciones y el Ayuntamiento presionaban mucho más al jurado que ahora.

-¿Este reglamento es el mejor que se puede tener?

-Creo que es un poco duro en las sanciones. Y siempre hay alguna perla mal redactada que se encuentra el jurado y lo pone en un compromiso. En general, habría que romperlo y hacer de nuevo. Está muy parcheado. Año tras año.

-¿Cómo le ha ido con los presidentes del jurado en los ochos años?

-De maravilla. Todos muy buenos. Algunos más capacitados que otros, pero todos muy buenos. He hecho muchos amigos y he vivido momentos maravillosos.

-¿Se ha ganado usted la enemistad de alguien del Carnaval en estos años?

-Muy poco, la verdad. Aunque el 2011 fue muy duro y complicado para mí. Demasiadas movidas. No me apetece mucho entrar en detalles. Hay gente que piensa que sí, que he movido hilos contra su agrupación. Y no me han dado la oportunidad de defenderme.

-¿Puede decirnos de qué agrupaciones se trata?

-Una agrupación, en concreto. No diré el nombre. Piensa que yo he manipulado. Y gente convencida de que los he perjudicado. Eso es una pena.

-Al fin y al cabo han sido muchos años, y más de 1.500 agrupaciones. Si se ha enemistado usted sólo con una, es un buen bagaje, ¿no?

-Ojo, yo no me he enemistado con nadie. Ellos conmigo sí. Y yo he luchado por las agrupaciones una barbaridad. Buscándole las vueltas al reglamento para que en vez de quitarles quince puntos se les quitaran tres, por ejemplo.

-Le damos la oportunidad de elegir las últimas palabras de esta entrevista.

-Quiero dar las gracias a todas las personas que me han ayudado. A Valdivia por ofrecerme el cargo de secretario. A todos agradezco que me hayan dado la oportunidad de conocer a gente estupenda. Tengo muchos amigos en el Carnaval.

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