conciliación en el uso del espacio público

Cádiz, o el bulo de la ciudad donde se prohibieron las terrazas

  • La falta de información entre los hosteleros sobre el borrador de la nueva ordenanza está alimentando en el sector la idea de un futuro apocalíptico

Parte de la terraza de uno de los establecimientos del tramo de Paseo Marítimo de Amílcar Barca. Parte de la terraza de uno de los establecimientos del tramo de Paseo Marítimo de Amílcar Barca.

Parte de la terraza de uno de los establecimientos del tramo de Paseo Marítimo de Amílcar Barca. / joaquín pino

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De la lógica preocupación que provoca un cambio en las normas que regulan algo importante en un sector del que tanta gente vive en la ciudad, los hosteleros -sólo algunos- están pasando al miedo. Y del miedo al pánico. A un pánico infundado por la supuesta e inminente prohibición de las terrazas de bares, restaurantes y cafeterías en toda la ciudad a manos de la nueva ordenanza que prepara el Ayuntamiento. Una ordenanza que convertiría a Cádiz en la primera ciudad turística de España, de Europa y del mundo sin terrazas que ofrecerles a sus visitantes.

"Primero van a prohibirlas en la calle tal y en la plaza cual. Luego caerán las todas las demás ¡Todas! Lo pone en el borrador, que yo lo he visto. O se lo he oído a Tal o a Pascual", se escucha por los, nunca mejor dicho, mentideros. Y es que cinco días después de que el borrador de la ordenanza se presentase a los colectivos implicados y pese a las informaciones que venimos publicando los medios, muy pocos parecen haberse leído qué dice y qué no dice el borrador. Por eso, Diario de Cádiz publica hoy el borrador íntegro en su edición digital. Con el fin de contribuir al proceso de debate, de aportaciones y alegaciones al que se ha expuesto.

El borrador no habla de supresiones, sino de planes de regulación en 14 plazas y una calle

De entrada conviene recordar que el documento se ha elaborado bajo el principio de "preferencia del uso común general, con especial atención al tránsito de peatones, de manera que se garantice que las terrazas no merman la accesibilidad de todos los ciudadanos a los espacios públicos, en condiciones de fluidez, comodidad y seguridad". Y que, como es natural, también debe asegurar el descanso de los vecinos, la seguridad ciudadana y el funcionamiento de los servicios públicos, en especial los de emergencia.

Pues bien: En los 18 folios del documento no aparecen las palabras prohibición, supresión o anulación. Obviamente, como en cualquier ordenanza hay elementos permitidos y otros que no, prácticas que suponen infracciones que conllevan sanciones, mecanismos de vigilancia y condiciones de obligado cumplimiento más o menos rigurosas. Quien más y quien menos habrá medido ya la calle donde tiene su terraza y habrá deducido si dispone o no del espacio que se requiere. Y por supuesto, sabrá a ciencia cierta si pasa o no pasa la ambulancia, el camión de bomberos o el de recogida de la basura. O si molesta al vecino de las muletas o al del bastón blanco. Pero quizá no sepa que en aceras de dimensiones reducidas, el artículo 27 del borrador prevé que "excepcionalmente" quienes no cumplan con los requisitos, "podrán solicitar autorización para mesas altas o mobiliario análogo" adosados a la fachada.

En cualquier caso, ni siquiera en las plazas y calles de mayor saturación, donde pasar en silla de ruedas o con un carrito de bebé supone completar un eslalon gigante, el borrador de la ordenanza propone prohibición alguna. De hecho, en el artículo 29, dedicado a plazas y otros espacios singulares, establece que, "para garantizar la adecuada compatibilidad de los usos públicos con la implantación de terrazas, el Ayuntamiento redactará Planes de regulación de espacios" para su instalación "de forma que los grados de ocupación resultantes podrán ser más restrictivos" que los anteriores. En esos planes, además, se deberán contemplar las medidas de evacuación pertinentes. ¿Y cuáles son esos lugares?: Las plazas de San Juan de Dios, San Francisco, Mina, Tío de la Tiza, Mentidero, San Antonio, Candelaria, San Agustín, San Martín, Catedral y la calle de la Palma, en el casco antiguo. Y las plazas Virgen de Loreto, Ingeniero La Cierva, San Mateo y Los Balbo, en Extramuros.

Así que no cunda el pánico, que Cádiz seguirá siendo una ciudad donde disfrutar y vivir también, esperemos que no sólo, de las terrazas.

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