Jaime Terrón

“Nuestra vida es muy desordenada, no sabes lo que vas a hacer mañana”

  • El single ‘Cuando me vaya’ ha supuesto un antes y un después en la carrera de Melocos. La colaboración de Natalia, cantante de La Quinta Estación, ha sido un gran apoyo como ellos mismos reconocen

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Su segundo single ‘Cuando me vaya’  está en todas las radios y locales de España. Revolucionaron la Plaza de Toros de El Puerto con un concierto muy esperado después de que el año anterior una inoportuna lluvia provocara su suspensión. Se llaman Melocos y ya son profetas en su tierra. La voz del grupo, Jaime Terrón, nos atendió pocas horas antes de comenzar su actuación para charlar un rato sobre la actualidad de Melocos y sus proyectos. Ilusión y ganas no les faltan.

—¿Qué le parece que nueve horas antes de que empiece el concierto ya haya gente en la puerta?

—Es muy fuerte.  A veces nos ha pasado que haya gente esperando pero no con tanta antelación y con este calorazo nueve horas antes de empezar… Eso es lo que te llena, lo que te da ilusión y ganas para salir al escenario y comértelo todo.

—Actuar en la ciudad en la que nació debe ser algo especial.

—Es el concierto al que más ganas tenía de la gira. Tocar aquí con nuestras familias, que nunca pueden venir a vernos, y con los amigos de siempre, los que se saben las canciones de verdad... Es especial.

—¿Qué ritual sigue antes de saltar al escenario?

—No tenemos una manía especial. Un cuarto de hora antes de empezar cada uno está pensando en su concierto. Yo caliento la voz, otro las manos para tocar la guitarra y ya cuando nos dicen: “Chicos quedan cuatro minutos para saltar”, nos juntamos y hablamos de si ha venido mucha gente o poca y damos los últimos retoques. Ahí es cuando te entran los nervios.

—¿Cómo marcha la gira?

—Muy bien, muy cansados. Llevamos muchos conciertos encima. Se disfruta mucho pero también es muy sufrido. Son muchas horas de furgoneta. La gente piensa que vas a la ciudad, la conoces, sales con gente... y para nada. Es llegar, probar, tocar e irte al hotel a dormir porque al día siguiente tienes concierto. Hay que tener los pies en el suelo y saber que estás aquí para cantar y hacer disfrutar a la gente. En el momento en que cambies de mentalidad y pienses que estás aquí para disfrutar tú... mala cosa.

—¿Qué echa más en falta?

—A mi familia, mi gente, mis amigos... Y también la vida de antes porque la vida de ahora es muy desordenada, no sabes lo que vas a hacer mañana. Antes te llamaba un amigo y te decía: “Oye dentro de una semana hago una barbacoa”. Ahora no sabes dónde vas a estar ese día o vas a estar fuera seguro.

—¿Cómo recuerda sus veranos en El Puerto?

—Haciendo todo el día lo que me daba la gana. Los días consistían en ir a la playa, volver a casa a ducharme y salir. Ahora estoy todo el día en una furgoneta con mis cinco amigos que son como hermanos ya. No sabemos ni qué contarnos porque nos lo hemos contado todo.

—Pero cumplís un sueño.

—Sí, sí. Tiene cosas malas pero tiene más cosas buenas. El cariño que te da la gente y la compensación de tocar, porque tú estás aquí para que conozcan tu música.

—¿Y qué planes tenéis tras la gira?

—Cuando acabemos en octubre o noviembre  empezaremos a grabar el nuevo disco y saldrá a la calle a finales de enero o primeros de febrero.  Una vez que empiezas a hacer la bola grande y a meterte a la gente en el bolsillo no puedes parar.

—¿Habrá alguna colaboración?

—Supongo que sí, porque está de moda y a todo el mundo le gusta.  Pero aún no te puedo decir con quién porque no está decidido.

—En Chiclana actuaréis acompañados de Hombres G.

—Sí, va a ser un honor y un gustazo compartir escenario con ellos.

—¿Y cómo marcha la venta de este primer disco?

—Para habernos hecho tan conocidos gracias a ‘Cuando me vaya’ no se ha vendido tanto, pero hemos superado las expectativas de la compañía que al principio nos decía: “Con que vendáis 10 mil vais sobrados”. El segundo disco es el que decide si te consagras como grupo .

—¿La piratería daña la música?

—La daña y la beneficia. Daña la música porque no se venden tantos discos y dentro de cinco años quien compre un disco será un marciano, será como de coleccionista. Pero también promociona la música y la gente conoce a los grupos. No se gastan 15 euros en un disco pero se  pagan 40 en un concierto. Las descargas legales pueden ser una buena solución.

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