Una tierra de viñedos entre dos provincias

trebujena

La localidad gaditana de Trebujena es vecina de Jerez, Sanlúcar de Barrameda y del municipio sevillano de Lebrija. Su historia se remonta al 1050, año en el que la villa fue partícipe del comercio de aceite con Oriente Próximo. Más tarde fue conquistada por los romanos y por los árabes. Sobre mediados del siglo XIII, San Fernando la conquistó y, desde entonces, tuvo lugar su devenir histórico. El momento clave de este periodo llegó con la Carta Puebla para Trebujena, en los tiempos de Alonso Pérez de Guzmán.

Actualmente, Trebujena es conocida por ser una excelente tierra productora de vinos que se comercializan por toda Andalucía, sobre todo en las ciudades de Jerez y Sanlúcar. Sus viñedos se caracterizan por estar cultivados en tierras favorecidas por la albariza y por el dulce clima típico de la zona durante todo el año.

En la villa de Trebujena destacan dos grandes cooperativas vitivinícolas, Virgen de Palomares y Albarizas, que se encargan de recolectar y elaborar sus famosos caldos.

Además de sus viñedos, Trebujena es conocida por ser un enclave geográfico que se aleja un poco de las rutas habituales de navegación y de todos los caminos más frecuentados para el turismo, las comunicaciones y el comercio.

Hasta mediados del siglo XVIII, Trebujena perteneció a Sanlúcar de Barrameda, momento en el que se le concede a Trebujena el título de villa y a Sanlúcar la categoría de ciudad.

En cuanto a monumentos y lugares de interés, de esta localidad sobresale su variado patrimonio monumental, el cual abarca la ermita de Nuestra Señora de Palomares, al molino de viento, la parroquia de la Purísima Concepción , el molino de aceite, el Palomar de Palomares, las Haciendas, el molino de aceite de Palomares y el Cortijo de Alventu.

El antiguo molino de viento, lugar en el que se molía el grano y del que hoy sólo quedan ruinas con una estructura compuesta por un cilindro de estuco, se encuentra apartado del casco urbano de Trebujena, frente al Instituto de Bachillerato.

Por los alrededores del Cortijo de Alventu, se ha encontrado una tumba de entrada vertical, a la que se accede gracias a un corto corredor. Este recinto patrimonial es cerrado y, desde su construcción en el siglo XVIII, ha sido muy transformado, contando con un conjunto de edificios que integran en sus interiores un gran patio al que se llega a través de un pórtico almenado.

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