Un tesoro urbano que despunta en la Sierra

setenil

Enclavado en el borde noreste de la Sierra de Cádiz, Setenil es uno de los pueblos más encantadores de la provincia y ha alcanzado gran notoriedad entre los amantes del turismo rural por la belleza y originalidad de su entramado urbano y, sobre todo, por sus extraordinarias casas-cuevas.

El pueblo se abriga en un valle de elevada pendiente adaptándose al curso del Guadalporcún, lo que le confiere una singular disposición con diferentes niveles de altura. En la parte baja los vecinos aprovecharon el tajo creado en la roca por el río para construir sus casas, que se resguardan bajo las rocas. En contraposición a otras construcciones semitroglodíticas existentes en Andalucía, las particulares arquitectos no excavaron la roca, sino que se limitaron a cerrar la pared rocosa que sirve de techo y a construir la vivienda de forma longitudinal.

En la parte más elevada de Setenil se encuentran los edificios de mayor interés histórico: la Iglesia Mayor, los restos del castillo, el torreón del homenaje y las murallas, que configuran un fabuloso paseo de atractivas panorámicas, y la antigua casa consistorial, que alberga un valioso artesonado de tracería mudéjar.

La configuración y restos de las cuevas existentes en Setenil sugieren que el origen del asentamiento puede situarse en la prehistoria. De la etapa antigua conocemos que en sus cercanías se ubicaba la colonia romana Laccipo. No obstante, es en la época bajo medieval cuando data el primitivo asentamiento urbano en el mismo lugar que el actual.

La oferta patrimonial de Setenil está bien complementada por su hostelería, que aguarda al visitante con pequeños tesoros culinarios en cada rincón.

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