Los problemas sociales afectan al nivel de enseñanza

  • La Unesco alerta de que muchas escuelas, sobre todo rurales, carecen de equipamientos básicos como agua corriente y electricidad.

Comentarios 3

Las desigualdades sociales influyen de forma decisiva en las posibilidades de aprendizaje en las escuelas de enseñanza primaria del mundo, un factor contra el que "ningún país, ya sea rico o pobre, está inmunizado", según revela una encuesta realizada por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en países de África del Norte, América Latina y Asia. 

Las mayores disparidades se dan entre las zonas urbanas y las rurales, donde muchas escuelas carecen de equipamientos básicos, como agua corriente y electricidad, señala el informe. En estas circunstancias, según la Unesco, la escuela no sólo no ayuda a incrementar las oportunidades de desarrollo para todos los niños, sino incluso puede aumentar aún más las desventajas de los más desfavorecidos.

El estudio, titulado 'Una mirada al interior de las escuelas primarias', fue realizado por el Instituto de Estadística de la Unesco (IEU) en once países que participan en el Programa Indicadores Mundiales de Educación (WEI) y contó con el apoyo activo de sus respectivos gobiernos. En la encuesta, maestros de primaria y directores de más de 7.600 escuelas respondieron a varios cuestionarios sobre el funcionamiento de sus centros docentes, la forma en que enseña el profesorado, las condiciones de la enseñanza y los apoyos de que dispone el personal encargado de la docencia y la administración.

Este estudio, según el director del IEU, Hendrik van der Pol, revela "hasta qué punto muchas escuelas carecen de equipamientos básicos como agua corriente y electricidad, que se dan por descontados en los países desarrollados". "Los datos acopiados muestran cómo influyen en las posibilidades de aprendizaje de los niños las desigualdades sociales, contra las que ningún país, ya sea rico o pobre, está inmunizado", añadió.

El informe revela las "importantes disparidades" que se dan entre las escuelas de zonas urbanas y las de comarcas rurales. En la India, por ejemplo, sólo el 27 por ciento de las escuelas rurales están conectadas con la red eléctrica, mientras que en las ciudades, grandes o pequeñas, ese porcentaje asciende al 76 por ciento. Aparte, sólo la mitad de las escuelas rurales cuentan con servicios higiénicos suficientes para las niñas y menos del cuatro por ciento tienen teléfono. 

En Perú, menos de la mitad de las escuelas de los pueblos disponen de electricidad, biblioteca o retretes para las niñas y los niños. Sin embargo, en las zonas urbanas prácticamente todas las escuelas cuentan con electricidad, el 65 por ciento poseen servicios higiénicos y el 74 por ciento poseen una biblioteca. En países como Filipinas, Paraguay y Sri Lanka, uno de cada cinco alumnos de primaria va a escuelas que carecen de agua corriente.

Aparte, en Perú y Filipinas, por ejemplo, los directores de los centros escolares rurales señalan que más o menos el 70 por ciento de los alumnos acuden a escuelas que necesitan una reparación importante, o incluso su reconstrucción total. En Brasil, el 50 por ciento de los alumnos de pueblos y aldeas estudian en aulas deterioradas, mientras que en las ciudades sólo el 30 por ciento de los escolares se hallan en ese caso.

"Es inquietante comprobar que los alumnos disfrutan de más o menos recursos materiales en función del lugar donde viven, pero esto es lo que ocurre precisamente", afirmó Yanhong Zhang, uno de los autores del estudio. "La encuesta ha mostrado que los niños de las escuelas de zonas rurales tienen más probabilidades de pertenecer a familias desfavorecidas", prosiguió. 

"Las desigualdades en materia de recursos escolares guardan relación con los recursos económicos del alumnado", advirtió Yanhong. "Los niños de esas escuelas sufren los inconvenientes de una doble desventaja, ya que carecen recursos suficientes tanto en sus hogares como en las aulas", añadió.

Los niños socialmente desfavorecidos tienden a mostrar menores niveles de motivación para el estudio y mayores problemas de conducta, sobre todo en los países de América Latina. Para llegar a estas conclusiones, el estudio pregunta a los maestros y directores de escuela sobre el origen social de sus alumnos a partir de indicadores como los ingresos de las familias, el grado de instrucción de los padres o la frecuencia con que éstos se quedaban sin comer.

La motivación y el nivel social guardan clara relación con el nivel de aprendizaje. Por ejemplo, en la mayoría de los países, los maestros de las escuelas con alumnos motivados y pertenecientes a medios sociales acomodados muestran una mayor propensión a utilizar material pedagógico y realizar actividades más innovadoras, así como a recurrir a métodos pedagógicos más creativos. En cambio, los maestros de las escuelas frecuentadas por alumnos de familias desfavorecidas señalan que sus métodos de enseñanza son menos exigentes y suelen basarse a menudo en la repetición memorística.

Este aspecto de la motivación, según la encuesta, está también relacionado con cuestiones tales como las expectativas de mejora, el esfuerzo de los colegios "por conseguir que todos los alumnos desarrollen al máximo su potencial escolar" y el nivel de interés de los padres por los estudios de sus hijos. Este último dato es tanto más importante si se tiene en cuenta que en Túnez, por ejemplo, los padres de una tercera parte de los alumnos tienen que pagar los libros de texto. Lo mismo ocurre en Argentina (el 24 por ciento) y en India, con el diez por ciento.

Aparte, la encuesta indica que las condiciones de trabajo de los profesores son más difíciles en las escuelas que atienden primordialmente a alumnos de medios sociales desfavorecidos. En esas escuelas, los maestros suelen estar descontentos con sus sueldos, con el grado de apoyo prestado por los padres, con el número de alumnos por clase y con las posibilidades de obtener material pedagógico. El perfil medio del docente de primaria es el un maestro que trabaja 23 horas semanales en una sola escuela, desde las 14 horas de Malasia hasta las 31 de Chile o Filipinas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios