La formación de los jóvenes españoles llega a su nivel más bajo desde 1995

  • El porcentaje de estudiantes entre 20 y 24 años que han obtenido al menos el título de Secundaria superior cae al 61,1% · España se aleja de Europa al estancarse la cifra durante cuatro años

85%

El nivel de formación de la población joven, uno de los cinco objetivos fundamentales marcados en la agenda de Lisboa para 2010, vuelve a descender en España medio punto, lo que equivale a un estancamiento del indicador por cuarto año consecutivo. La nueva cifra para 2007, 61,1%, que mide el porcentaje de población entre 20 y 24 años que ha conseguido al menos el título de Secundaria superior (en España, Bachillerato o FP de Grado Medio), es la peor desde 1995, según un análisis de Magisterio, revista especializada en temas de educación y publicación que adelantó los datos del último informe PISA.

Este indicador ha sufrido la segunda peor evolución de la Unión Europea (UE) en los últimos siete años (sólo superada por Luxemburgo). La media de la UE era en 2006 del 77,9% y el objetivo marcado para 2010 es llegar al 85%.

España en 2007 se queda con un escaso 61,1%, el peor dato desde 1995. Además, el período de estancamiento dura ya cuatro años, mientras que los países que se encontraban al mismo nivel que España o inferior no paran de crecer. "Si ya era imposible que España consiguiera cumplir este objetivo en 2010, con este dato ya es improbable incluso que nos quedemos a 20 puntos del indicador. Además, salvo que se tomen medidas radicales y efectivas en poco tiempo, es difícil que España alcance la convergencia con Europa en décadas", revela el análisis en la citada revista.

La cifra venía ascendiendo con rapidez desde una década antes de la implantación de la Logse en el año 1995, pero al retrasar en dos años la edad para obtener el título requerido (el de FPI se obtenía a los 16 años en la Ley General de Educación de 1970, y el de FP de Grado Medio con 18 con la Logse de 1990), la evolución positiva se frenó primero y comenzó a caer después, debido en parte a razones técnicas.

Sin embargo, la evolución no era del todo coherente con las razones técnicas: el bache duraba demasiado y era más pronunciado de lo esperado, y además otros indicadores paralelos -fracaso escolar, titulados en Bachillerato- tenían una evolución similar sin ningún tipo de razones técnicas que la justificasen.

Hoy se puede decir que las razones técnicas ocultaron un error aún más grave: el problema técnico se solucionaría en pocos años, pero -como es el caso- si además había causas derivadas de la falta de calidad del nuevo sistema educativo, el problema permanecería, cita el informe.

En la búsqueda de culpas que eviten dirigir la mirada hacia los males del sistema Logse, está la inmigración. Aunque el efecto de la inmigración empeora ligeramente los datos (alrededor de dos puntos en 2007), una vez eliminados los no nacidos en España, el indicador mantiene la misma evolución. Es decir, el estancamiento de los últimos años se debe a razones propias del sistema, no al aumento de inmigrantes.

Por sexos, la situación es también preocupante: mientras que la evolución de las chicas no deja de ir a peor, la de los chicos se ha estancado alrededor del 55%, de manera que casi se puede decir que la mitad de los chicos fracasan en España en sus estudios.

Por comunidades, la evolución tiende al estancamiento. Sin embargo, no sólo España empeora significativamente: sus tres comunidades más populosas -Andalucía, Madrid y Cataluña- también lo hacen, aunque la peor evolución se da en los archipiélagos (Baleares baja 6,6 puntos, y Canarias 7,3). La única comunidad que mejora significativamente es la valenciana (3,3 puntos).

De continuar con la evolución actual, España seguirá dejando fuera de la sociedad del conocimiento a un tercio de sus jóvenes, precisamente cuando más evidente es que, para integrarse con garantías en la economía europea, la mejor arma sigue siendo una buena escuela. Y lo peor no es que no se cumplirán los objetivos de Lisboa en décadas, sino que, viendo la evolución del fracaso escolar y la ausencia de medidas que ataquen sus causas, este índice será la herencia para una nueva generación.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios