Informe

Las empresarias fuman y beben mientras que las amas de casa toman psicofármacos

  • Un estudio titulado "El consumo de alcohol y otras drogas entre mujeres", publicado recientemente por el Instituto de la Mujer analiza el consumo de diversas sustancias entre el colectivo femenino.

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 Las empresarias con estudios superiores, de izquierdas y agnósticas son las mujeres que más tabaco y alcohol consumen, mientras que las amas de casa casadas, de clase social baja, de derechas y católicas practicantes son las más aficionadas a los psicofármacos.

Así se pone de manifiesto en un estudio titulado "El consumo de alcohol y otras drogas entre mujeres", publicado recientemente por el Instituto de la Mujer  que analiza el consumo de diversas sustancias entre el colectivo femenino.

Las mujeres que viven en el norte de España, en Madrid y en la costa mediterránea, sobre todo en poblaciones medias y grandes, son las que consumen en mayor medida sustancias como el tabaco y el alcohol, además de psicofármacos y drogas ilegales.

En la costa mediterránea, el norte y el centro del país es donde las mujeres consumen más psicoestimulantes, sobre todo las de edades comprendidas entre los 19 y los 24 años, y también donde más fuman e ingieren alcohol, en este caso entre las de 14 a 35 años.

Quienes consumen psicoestimulantes son fundamentalmente mujeres trabajadoras, solteras, de nivel educativo medio y alto, de ideología política de izquierdas y centro-izquierdas, y no creyentes.

El perfil de las consumidoras de tabaco y alcohol es el de una empresaria o directora, aunque también estudiantes y paradas, de nivel educativo medio y alto, de izquierdas y agnósticas.

Los psicofármacos son ingeridos principalmente por las mujeres de 55 años en adelante, con mayor prevalencia entre las que residen en el norte, en el centro-norte y en el sur de España, en tanto que los narcóticos son más usados entre las féminas de 19 a 34 años, sobre todo las que viven en el norte-centro y en Madrid.

En el caso de los psicofármacos, las mayores consumidoras son amas de casa, casadas, viudas y pensionistas, de clase social baja o medio baja, de nivel educativo bajo, de derechas y católicas practicantes.

Por el contrario, las féminas que toman más narcóticos están por lo general en paro, tienen un nivel educativo bajo, pertenecen a una clase social media y media-baja, no indican ideología política y son agnósticas o católicas no practicantes.

De acuerdo con las conclusiones recogidas en este estudio, las sustancias más extendidas e integradas socialmente, como el tabaco y el alcohol, siguen siendo de amplio consumo, pero poco a poco se van modificando sus patrones de uso.

Se observa, así, un cierto freno en la población general en el hábito de fumar diariamente, además del uso abusivo del alcohol, pero, en cambio, entre los adolescentes, jóvenes y determinados segmentos sociales específicos -como los escolares, las mujeres y los trabajadores- la situación es más preocupante, sobre todo en el consumo excesivo de alcohol los fines de semana.

Respecto a las drogas ilegales más "clásicas", como la heroína y otros opiáceos, se encuentran en un estado de cierto estancamiento, según el mismo estudio.

Entre la población adulta, además de las sustancias anteriores, especialmente en el tabaco y el alcohol, se aprecia también un consumo bastante importante en psicofármacos, como los tranquilizantes e hipnóticos, que en determinados grupos alcanzan prevalencias entre el 8 y el 10 por ciento.

Aunque entre la población general el incremento del consumo de cannabis no es muy grande, su uso se está consolidando entre las jóvenes españolas, con una prevalencia del 20,1 por ciento entre los 15 y los 34 años.

El informe explica los rasgos más comunes de los perfiles de las consumidoras de las distintas sustancias.

De esta manera, señala que en todas las sustancias, excepto tranquilizantes e hipnóticos, el grupo de edad más prevalente es el de 19 a 24 años, aunque respecto al consumo de tabaco, cannabis, éxtasis, alucinógenos, cocaína, crack, predominan las mujeres de entre 25 y 34, mientras que las jóvenes de 14 a 18 años abusan del alcohol.

Las de 35 a 44 años son las que más usan otros opiáceos, y las de 45 años en adelante toman tranquilizantes e hipnóticos, si bien las de 45 a 54 años aún se mantienen bastante altas en tabaco diario.

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