Sólo el 4% de la superficie oceánica está a salvo de la actividad humana

  • Los científicos alertan de la pérdida de corales, algas y manglares en todo el globo

Sólo alrededor del cuatro por ciento de los mares del mundo no han sido todavía perturbados por el hombre, según se desprende del primer mapa mundial sobre la intervención humana en los océanos, presentado en el inicio de la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS). La reunión anual de esta organización, editora de la revista Science, es considerada el encuentro científico más amplio en contenidos del mundo. Más del 40 por ciento de los mares están notablemente afectados por las actividades humanas. Las últimas áreas vírgenes se concentran alrededor de los polos, pero en el futuro podrían estar en riesgo debido al progresivo deshielo, según informaron los científicos en su estudio, que se realizó bajo liderazgo de la Universidad de California, en Santa Barbara, en el que además participaron otros 19 grupos de importantes universidades, así como varios institutos de investigación estatales y privados.

Los resultados del estudio, que se publica en Science, en su versión on line, muestran que, ante todo los arrecifes de coral son los que están en mayor riesgo: casi la mitad de ellos están fuertemente dañados por los efectos de la actividad humana. Los corales tienen un crecimiento lento, por lo que las pérdidas no pueden ser recuperadas en el corto plazo. Algunos corales de mares profundos frente a la costa de Hawai necesitaron, por ejemplo, hasta 4.000 años para alcanzar su tamaño actual, según indicaron Brendan Roark y sus colegas de la Universidad de Stanford, en California. Según Roark, se debería prohibir la cosecha de estas especies para la fabricación de joyas. "No es una materia prima renovable", subrayó el experto. Además, los corales son "archivos únicos de la historia climática" de los océanos.

Además de los corales, también están muy afectados por la actividad humana ciertas algas, los manglares, las montañas submarinas y los zócalos continentales.

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