Hallan los cadáveres de tres bebés en un congelador en Alemania

  • Una mujer, presunta madre de las criaturas, ha sido detenida como sospechosa de un homicidio múltiple

Nuevo caso de infanticidio en Alemania. La Policía alemana detuvo a una mujer tras encontrar los cuerpos sin vida de tres bebés en el congelador del sótano de su casa, en la localidad de Wenden Müllmicke, al oeste del país. Todo apunta a que la detenida es también es la madre de los pequeños, sobre los que habrá que esperar a los resultados de la autopsia para saber cuánto tiempo hace que murieron, aunque por el momento la detenida es sospechosa de un homicidio múltiple.

Los sucesos conocidos en los últimos días abren el debate sobre cómo pueden ocultarse crímenes espeluznantes dentro de una casa sin que nadie del entorno se percate absolutamente de nada. Tras la doble vida que llevaba Josef Fritzl al mantener encerrada a su hija y a sus hijos-nietos en un sótano de su casa en Austria, hoy fue Alemania la que despertó sobresaltada al conocer que una mujer en la localidad de Wenden Müllmicke, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, tenía en un congelador los cuerpos de tres bebés.

Según informó un diario local, fue uno de los tres hijos de la mujer, de 18 años, el que encontró los cadáveres en el congelador cuando fue a coger comida. Entonces, alertó a la policía del macabro encuentro, tras lo que los agentes se personaron en la vivienda para investigar el suceso.

Una vez allí, detuvieron a la mujer como sospechosa de un homicidio múltiple, según explico un portavoz de la policía de Siegen, que añadió que "el crimen está prácticamente aclarado". No obstante, aún habrá que esperar a la autopsia de los tres bebés, que se encontraban envueltos en bolsas de plástico, puesto el único dato que maneja la policía es que "murieron al poco después de su nacimiento", según una información de Telecinco recogida por otr/press.

Asimismo, las investigaciones de la policía se amplían a los vecinos y al entorno de la mujer, según declaraciones del policía Matthias Giese a la edición on line de Der Spiegel, recogida por otr/press. Con ello, se pretende despejar las dudas sobre si la desaparición de los bebés no llamó la atención no sólo de ningún vecino, sino también de las autoridades.

La población alemana se enfrenta en los últimos tiempos a una oleada de infanticidios de lo más macabro. Uno de los casos más espeluznantes fue el de Sabine Hilschinz, una mujer de 42 años condenada a 15 años de cárcel después de matar a sus ocho bebés y enterrar a algunos de ellos en macetas o cubos, en la localidad de Brieskow-Finkenheerd, al este de Alemania.

En este sentido, Wolfgang Böhmer, gobernador de Saxony-Anhalt, al este del país, quiso comentar al respecto que se han dado en los últimos tiempos muchos más casos de este tipo en el este del país que en el oeste. Incluso llegó a afirmar que el riesgo de que una madre mate a su bebé en la Alemania oriental es de tres o cuatro veces superior a la tasa en occidente.

Sin embargo, zonas aparte, algunas clínicas alemanas han iniciado alternativas destinadas a salvar las vidas de los pequeños, poniendo ventanillas en sus centros para que las madres que no quieran hacerse cargo de los recién nacidos les dejen allí de forma anónima.

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